El machismo en el anime y el manga

Artículo de opinión sobre el machismo en el anime y el manga

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¡Hola, muy buenas amantes del anime y el manga! En estas mis presentes líneas quiero hablaros de un tema, cuando menos, peliagudo. En efecto, mis queridos lectores: hoy quiero hablaros del machismo en el mundo del anime y el manga, una lacra —por desgracia— muy presente en el mundo de la animación nipona. No obstante, me gustaría recordaros que estáis ante un artículo de opinión y que, por tanto, os encontraréis un punto de visto de carácter personal e índole subjetiva. A su vez, para exponer mis ideas tendré que recurrir a generalizaciones, pues de otra manera terminaría haciéndome un muy flaco favor a raíz de rectificaciones y/o puntualizaciones que nada agregarían, en realidad, al texto. En favor de la productividad, por consiguiente, me ahorraré incisos y concreciones. Dicho esto, comencemos.

Machismo, anime y manga: una realidad tristemente cierta

Sí. Las palabras a las que hoy recurro hacen las veces de taxativa afirmación. Pecaré de orgulloso, lo siento, mas considero que la razón me acompaña en esta mi particular visión del arte japones. Cualquier fanático de la animación japonesa que se precie se habrá percatado —en más de una ocasión— de las nocivas conductas que se proyectan y perpetúan en el mundo del anime y el manga así como en las novelas ligeras. Sinceramente, no creo ser el único que, a lo largo del tiempo, se ha percatado de dicha realidad.

Tened en cuenta que no hablo en exclusividad de series vacuas cuyo único contenido es la sexualización de un determinado personaje. Hablo de una «cultura» —si acaso merece tal denominación— profundamente arraigada en el arte de la animación y/o la ilustración. A continuación, y dejaré varias en el tintero por meras cuestiones de espacio y tiempo, os citaré una serie de comportamientos, géneros, pautas, etc. estrechamente ligadas a la sumisión y subordinación de la figura femenina; la conversión del personaje femenino en producto y objeto desde la nula expresividad artística y humana que supone la comercialización del cuerpo humano es, hoy por hoy, una realidad cuasi tangible.

Proliferación del género: harén y ecchi como denominación

Algunos me preguntarán: ¿Y el hentai? Por suerte o desgracia no he tenido el dudoso «placer» de catar series de tales características. Así pues, opinar sobre ellas me resulta imposible; no es mi deseo poner en tela de juicio aspectos de los cuales no tengo verdadero conocimiento. Volviendo al tema que nos acontece: harén y ecchi. La proliferación —su presencia se remonta muchos años atrás— de ambos géneros (cuya denominación como tales ya me parece errónea) habla por sí sola. En el primero, salvo contadas excepciones —pues las hay—, se nos presenta una historia donde un grupo de mujeres se enamoran y pelean por el amor de un solo hombre.

¿La razón? Es el hombre de la serie. No existe un verdadero razonamiento lógico y/o argumental ante tal situación. El paroxismo del sujeto, así como su inefable afán de protagonismo, hacen las veces de catalizador y reducen el amor a un mero recurso para proyectar las ¿fantasías? del público. Porque, ¿quién no querría vivir rodeado de exuberantes mujeres cuyo único deseo en esta vida parece ser consumar su amor con el objeto de sus deseos? Al tiempo, la mayor parte de proyectos recurrentes del género suelen enfatizar tal situación acudiendo a ridículos y torpezas con las cuales justificar que la chica de turno se quede en ropa interior o muestre actitudes sexualmente deseables dentro del marco en el que se ejecuta la serie.

La ficción no lo justifica todo

No creo desconocer las razones que se esconde tras semejante comportamiento, pero no quiero pecar de arrogante —nuevamente— y afirmar el porqué de todo. Aduciré al afán comercial y los éxitos de ventas, mas no cerraré el círculo; no tengo datos empíricos que corroboren mis palabras. Con todo, no deja de ser cierto que son muchas las animaciones que tratan de presentar un paraíso sexual de idílico regocijo —cuando en realidad lo único que trasmiten es una idea enferma y alejada de toda realidad— de amores banalizados y mercantilziados.

En dichas series y/o filmes, el argumento se centra en un chico que, por azares del destino, termina rodeado de un mar de mujeres rendidas ante sus innegables encantos. Entiéndase la ironía, por favor. Ajeno al asunto de democratizar el amor cuan producto barato, ¿qué clase de idea es esa? Se tergiversa la realidad haciendo de la mujer, en este caso, un simple producto al servicio de un héroe de sangre azul cuyo único propósito es no darse cuenta de nada. Ahora en serio, ¿por qué? A ver, puedo entender que existan triángulos amorosos, disputas, es decir, drama, y similares. Vale, hasta ahí bien, pero… ¿No os parece que se alcanzan, en muchas ocasiones, niveles demasiado exagerados?

Ecchi, un despropósito de ideas sin sentido

Anime, manga y machismo
Para comer helado hay que ponerse de rodillas y esperar a que se derrita, y eso todo el mundo lo sabe

Y en esa misma línea entra el archiconocido y tiránico emperador del anime y el manga: ecchi, imperturbable dios comercial cuya mano todo lo alcanza. Lo admito, odio el ecchi sin sentido. Lo detesto, aunque trataré ser tan objetivo como me sea posible teniendo en cuenta la inherente subjetividad de estas mis palabras. No por ello negaré que rechazo por completo la presencia de escenas subidas de tono, cargadas de contenido sexual sin sentido. Hablo, para quien no me entienda, del mero hecho de presentar escenas en las que se denigra la figura de la mujer porque sí. No estoy en contra de la presencia de material mas adulto, sino del cómo se usa. Lo peor de todo es que, en muchos casos, se recrean tales situaciones en personajes no solo menores de edad, sino que no superan ni los catorce años.

Y, si repasamos con algo más de profundidad, ¿cuántas series famosas emplean la sexualización de la mujer, el ecchi más puro y descarado, como reclamo? Highschool DxDTo Love-RuSora no Otoshimono, Sekirei, FreezingHajimete no GalIkki Tōsen… Podría seguir, pero no quiero hacer de este artículo un mero listado de ejemplos. Lo que quiero exponer con esto es que, además de que detesto animes encumbrados al éxito por la mera venta de oppais y desnudez, es una realidad tremendamente frecuente. A veces, incluso, se esconde un buen argumento bajo un sepulcro de faldas que caen accidentalmente, baños sugerentes, protagonistas torpes y escenas carentes de interés o sentido… ¿O me vais a decir que que la ropa se rompa justo en la zona de los pechos es casualidad?

En resumidas cuentas, la mera existencia de uno, dos o varios géneros dedicados a la desnudez y la sexualización de la mujer dice mucho de por sí. Si fuesen solo unos pocos ejemplos, no diría nada, pero no son pocos. La realidad es que son muy frecuentes… La mujer pasa de ser un personaje a un producto.

Su valor como personaje supeditado a su valía como amante

No es casualidad, es física, es ciencia

Una vez dicho esto, puedo comenzar a ser más concreto. Los aspectos anteriormente expuestos reflejan no solo la realidad de uno o dos géneros, sino un pensamiento incrustado dentro del espectro de la sociedad que produce dichas series. No quiero ser demasiado redundante, así que matizaré que casi todo este artículo circula en torno a una misma idea: la venta de un «producto» atractivo en base a su sexualización. En el caso de este apartado, cumplidos, quiero ahondar en cómo se hace de la mujer, en muchos casos, un mero objeto de acompañamiento. Y repito, son solo algunos de los muchos ejemplos que uno se puede encontrar…

En ese mismo sentido, una pregunta: ¿Habéis escuchado alguna vez ese cumplido de «algún día serás una buena esposa»? Seguro que sí. ¿Os habéis parado a pensar en el trasfondo de tal «cumplido»? Más que valorar al personaje en su individualidad, se la juzga por su capacidad para ser una buena mujer para un hombre. Es, simple y llanamente, horrible. Se cosifica su diseño a niveles exagerados y se pervierte por completo su independencia respecto al mundo. Se supedita su valor como mujer a sus labores como esposa, o lo que es lo mismo, a sus cualidades como amante y cuidadora del hogar. Y esto se puede extrapolar a otros muchos comportamientos tales como demostrar su valía ante el chico que le gusta cocinándole el almuerzo, por poner otro ejemplo.

Corto y sigo, que si no terminaré escribiendo la biblia en verso.

La figura de la mujer

Sigamos. ¿Cuál es el papel de la mujer en el anime y el manga? Por suerte, mención especial a Studio Ghibli, la cosa ha cambiado en no pocas series; el mercado está evolucionando, pero el machismo sigue estando muy presente; aún queda mucho camino por recorrer. La mujer suele ser una acompañante. Me explico: el papel de heroína independiente es cada vez más frecuente, pero la imagen de la mujer que solo sirve de auxiliar del héroe de turno —o como posible interés amoroso— sigue siendo lo más típico. La tarea del hombre siempre queda enfatizada en su facultad de protegerla a ella. Da igual que la mujer sea más fuerte o más capaz: siempre es él quien la protege. Parece una tontería, pero no lo es.

¿Cuántas series habéis visto en las que ella, netamente más poderosa que su compañero masculino, se hace a un lado para que sea él quien resuelva la situación? ¿Cuántas veces se ha resaltado la hombría del héroe de turno que se juega el tipo por defender a su amada, amiga o hermana? No os equivoquéis. No digo que sea ella quien tenga que luchar siempre, sino de seguir la lógica. La colaboración entre personajes o que, simplemente, sea el o la más fuerte quien luche contra el adversario de turno. Hablo de la figura de princesa que necesita ser rescatada por su príncipe azul; los cuentos de hadas son cosa del pasado.

El hombre, como tal, es representado como una figura más totalitaria y poderosa por su simple designación sexual. El establecimiento de la jerarquía de poder pierde todo su sentido ante la dicotomía mujer/hombre. Ya no se trata de ese ideal de la amistad tan propio del manga, sino de algo más; la mujer se convierte en herramienta. Claro que hay momentos y momentos, situaciones y escenas, argumentos, arcos y otras tantas vertientes de guion, pero en la mayoría de los casos no es recurso exigido por la trama, sino la necesidad de perpetuar con esa imagen de chico salva a chica.

Figura mayoritariamente secundaria

Machismo anime y manga
La ley de la gravedad dice que, si un hombre y una mujer caen al mismo tiempo, las manos de este siempre irán a parar a sus pechos

Siguiendo la estela de comentarios anteriores, mi conclusión es clara: el papel de la mujer suele ser secundario y está supeditado a un hombre sea cual sea la situación. No en todos los casos, cierto, pero sí de forma bastante estandarizada. Quiero poner algunos ejemplos muy sonados: Sakura Haruno, Saeko Bujusima, Asuna, Louise, Misa Amane, Kuchiki Rukia… ¿Durante cuántos episodios Sakura, aun cuando su fuerza era digna de elogio, era protegida por Naruto y Sasuke? ¿Por qué Asuna siempre tenía que depender de Kirito y ser rescatada? ¿Cómo me explicáis que el furor bélico de Saeko ante las hordas de zombies se transcribiese en éxtasis sexual? ¿Qué sentido tenía que Louise la Zero fuese siempre rescatada por Saito? ¿Por qué Misa Amane actuaba por y para Kira cuan esclava sedienta de amor y atención?

Cierto es que algunos de los personajes aquí nombrados terminaron escapando de tan cruenta realidad, mas quiero enfatizar en la situación de la que tuvieron que salir o en la que se mantuvieron. Algunos podrían ser catalogados de ejemplos puntuales y demasiado concretos, es cierto, pero el paradigma se repite. La situación no es algo concreto, sino una realidad generalizada de la cual algunos personajes femeninos escapan, pero no todas. Y lo dicho, escapan. Su presentación inicial es diferente por ser del género femenino. ¿Me equivoco? Tal vez, pero las sensaciones que trasmiten no pocos animes me dice todo lo contrario.

Y sino, ¿por qué Sakura fue, durante tanto tiempo, tras una persona la cual —por muchos años— no solo le regaló su indiferencia, sino que encima le hizo daño de mil formas posibles? ¿Amor? Más bien toxicidad. Es la idealización romántica del chico duro ya atormentado cuyo dolor debe ser curado por una mujer comprensiva y que lo ame aun a pesar de todo. Por otro lado, ¿por qué Rias Gremory, en su inconmensurable poder y experiencia, debe ser rescatada por un joven demonio sin experiencia y cuyo poder apenas se ha desarrollado?

Y sigue…

Machismo anime y manga
¿Existe mejor manera de sobrevivir a un apocalipsis zombie?

Saeko Bujusima es, con diferencia, quien mejor se adapta al apocalipsis. Es la única con verdaderos conocimientos y habilidades para sobrevivir, pero al final su presencia queda desligada de todo liderazgo por la existencia de Takashi. Es más, Rei Miyamoto es presentado como una joven perniciosa y con cierto deje de… ¿maldad? por salir con otro chico diferente y no con su amigo de la infancia. Por Dios, ¿cómo se le ocurre sentir afecto por alguien que no sea el protagonista? ¿Estamos locos?

Con Asuna sucede casi lo mismo en lo que se refiere a protagonismo. La joven es tremendamente capaz, y realmente poderosa. Empero, su figura queda desligada a un segundo planto frente a Kirito. Este, por unas razones u otras, siempre tiene que protegerla… No sé, es como que toda su fuerza se esfuma, en ciertas ocasiones, para poder cumplir el papel de doncella en apuros.

Louise, de Zero no Tsukaima, o Rukia, de Bleach, sufren situaciones parecidas. Inclusive Misa Amane, personaje tremendamente interesante de Death Note, al final se mueve por una misma razón: un hombre. Puede parecer rebuscado, pero ese movimiento, ese objetivo de apreciación inicialmente individual, si se rebusca, en muchos casos está carcomido por la presencia de una figura masculina. No sé, da que pensar, ¿no?

Canones de belleza irreales

Machismo anime y manga
Vamos, no me jo…

Llego, de esta manera, a la parte final del artículo con dos de los temas más complicados de tratar. En primer lugar, la idealización de la figura femenina bajo unos cánones de belleza irreales. El anime y el manga, por sus peculiaridades, siempre se ha caracterizado por una cosa: medidas desproporcionadas o arquetipos físicos y mentales muy concretos. No son pocos los personajes femeninos diseñados bajo una premisa tan tóxica como nociva, así como carente de toda lógica o realidad. Representan ideales carentes de todo sentido y/o respeto que hacen énfasis en recrear lo que un hombre podría desear.

Todos hemos visto personajes con pechos exageradamente grandes, caderas anchas y cinturas muy delgadas, piernas largas… Arquetipos físicos muchas veces acompañados de un tipo de personalidad concreta: tsunderes yanderes, por ejemplo, dan fe de ello. Chicas delgadas con una línea tan estilizada como enferma… Enfatizan un físico, democratizan un tipo de belleza que… Me quedo sin palabras. Vuelvo a preguntar: ¿Persona o producto? Creo que se responde sola. Y no entro en la personalidad de muchas de ellas, que se me cansan los dedos de teclear.

En el anime y el manga, parece ser, se trasmite una idea de mujer perfecta en función de sus cualidades físicas. Ciertamente, me parece deleznable. Se refuerzan prejuicios e inseguridades, y se vende una idealización irreal y tóxica.

Sexualización infantil

Machismo anime y manga
Sinceramente, sin palabras

Luego está el tema de la sexualización infantil, es decir, las famosas lolis. Cierto es que en Japón se están tomando medidas, pero… Lo siento, seré tajante: me parece enfermo. No me importa que sean, como solían decir nuestros padres, dibujos animados. La ficción puede ser ficción, pero al final recrea —de una forma u otra— la realidad. Y estamos hablando de personajes infantiles (ya sea por diseño, edad u ambas cosas) sexualizados. Estamos hablando de series que producen niños cuya labor es contentar a un público que quiere personajes infantiles cargados de connotaciones sexuales. ¿Dónde queda la cosa? ¿No estaríamos hablando, casi, de pedofilia?

Quiero esbozar todo lo que acabo de decir con uno de los ejemplos más bestiales de los últimos años: Shiro, de No Game, No Life. Creo que mis palabras se reflejan en dicho ejemplo. Shiro es una niña, pero está presente en situaciones extremadamente sugerentes. Cuando se desarrolla la escena de la ducha, no hay inocencia. No es una escena sin más. No. Son una serie de planos cargados de malas intenciones cuyo grado de objetilización es radical. Me resulta repugnante.

Es un personaje sin verdadera personalidad. Es la cumbre de todo lo que he resaltado a lo largo y ancho de mi articulo; Shiro es una carcasa vacía con apariencia de niña pequeña que solo se emplea como reclamo sexual. Es horroroso. Y lo peor de todo es que muchos, entre los que me incluyo, vimos en No Game, No Life una serie con un argumento brutal. Pero una cosa no quita la otra, y lo que buscaban vender con aquella serie no era una buena trama o un guion entretenido. En No Game, No Life lo que se vendía era a Shiro y el resto de personajes femeninos, porque vaya tela. Y como esa, hay muchas otras series, aunque tal vez no tan exageradamente cantosas.

Vamos, vamos, que nos vamos

Bueno, y hasta aquí el artículo del día. Me gustaría, en esta ocasión, que comentaseis cuál es vuestra opinión, sea cual sea. Además, intentaré, en la medida de lo posible, retomar el tema, pero desde otros ángulos como, por ejemplo, la figura de Miyazaki y el estudio Ghibli junto al papel de la mujer en el anime, por ejemplo. Sin más, me despido.

¡Nos leemos!

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