Honey Lemon Soda. Distrito Manga ha estrenado este mes de junio el primer tomo de la que dice ser una de sus mayores apuestas desde que se iniciaron en el mundo del tebeo japonés. Tres tomos en cuatro meses. Uno en junio, uno en julio y otro en septiembre. Y en formato 2×1. Ha ido con todo.
Pero lo entiendo. No todos los días uno es capaz de hacerse con la licencia de un shojo capaz de sintetizar el encanto de los clásicos con el ritmo de los modernos. Uno que, además, me recuerda a uno de mis dramas románticos favoritos: Kare Kano. Y no sé bien por qué. Bueno, en parte sí.
Pienso en la obra de Mayu Murata porque es muy psicológica. Me explico. Uka, nuestra protagonista, es una joven muy introvertida. Marginada durante años, quiere aprovechar el salto a bachillerato para cambiar, mas no es fácil. Apodada como «piedra», se reían de ella por su inexpresividad.
Eso, sumado al hecho de que sus padres siempre han sido excesivamente protectores con ella, provocó que se aislase en su propia burbuja. No obstante, lejos del arquetipo de personaje tímido al que estamos acostumbrados, la historia empieza con una Uka que quiere cambiar. Es ella quien, aunque sin éxito, da un primer paso.
Contra todo pronóstico, decide ir a un instituto de bachillerato al que alumnos tan brillantes como ella quizá no aspirarían, al estar por debajo de sus capacidades. Pero, en una reflexión tremendamente potente dentro de la idiosincrasia de la educación japonesa, decide asistir a otro. Uno en el que quizá pueda ser la persona que quiere ser.
Reseña del manga Honey Lemon Soda n.º 1 | Portada, sinopsis y edición

| Colección | Honey Lemon Soda vol. 1 de 15 (formato 2×1) |
| Autoría | Masamitsu Nigatsu |
| Género | Acción, comedia, romance, slice of life |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 13,2 x 17,9 cm con 360 páginas en b/n |
| Precio | 16,95 € |
| Traducción | Alèxia Miravet (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 18 de junio de 2026 |
Pero ¿por qué te ha recordado a Kare Kano? Pues porque desde el principio se le da mucha importancia a la comprensión del «yo». Aunque el romance tiene una importancia capital en la historia, la forma en la que Uka se autopercibe e intenta cambiar me recuerda mucho al drama de Masami Tsuda.
Teniendo en cuenta que es uno de mis shojo preferidos, creo que os podréis hacer una idea de lo mucho que me ha llamado la atención Honey Lemon Soda en su primer tomo. Por supuesto, eso no me impide ver ciertos detalles que no me han convencido del todo. Por ejemplo, las transiciones.
Un manga con mucho ritmo

Honey Lemon Soda es, a diferencia de otros muchos shojos de corte más clásico, un manga que avanza a buen ritmo. Lejos de estancarse en la misma situación durante decenas de episodios, le imprime velocidad a su historia desde el principio. Pero no se pasa. Su autora, Mayu Murata, mide muy bien los tiempos.
Su escrito es tan sólido como entretenido gracias a que maneja bien los imprevistos, los momentos románticos, las escenas en primer plano y los cambios de velocidad. Pese a ello, también es cierto que los saltos entre pequeños eventos a veces son un poco erráticos.
Tanto es así que hubo varios momentos en los que me quedé algo descolocado y tuve que volver atrás para ver si me había saltado alguna viñeta. No lo había hecho. Por suerte, estos saltos de los que os hablo nunca transcurren en momentos clave. Se dan en situaciones más cotidianas o diálogos menos relevantes. No obstante, están ahí.
Ahora bien, esto no significa que Honey Lemon Soda se defina como una lectura densa o complicada. En realidad, es fácil de seguir, pues la lectura es amena y clara. Bien acompañada de un dibujo muy, muy bonito que transmite amor por los clásicos —o al menos así lo he sentido yo—, se deja querer desde el primer momento.
Corazón clásico, cuerpo contemporáneo

Y sí, me recuerda mucho a los clásicos por la profunda mirada de sus personajes (maneja muy bien las expresiones y sus dibujos tienen mucha vida) o las florituras que encontramos alrededor de algunas viñetas. Todo sea dicho, hablaría más bien de un clásico moderno en el sentido de que no se enrosca en sus manierismos.
Los fondos no están sobrecargados, la trama no se ralentiza mediante imprevistos y malentendidos varios, y los personajes no se arrastran en un mar de dudas sobre sus propios sentimientos. Me recuerda a mis shojo de niño porque su arte parece inspirarse en ellos, pero la narrativa y el trazo tienen un enfoque mucho más actual. Me gusta.
Es sencillamente bonito. Y expresivo. Y muy claro. Vaya, que funciona y da gusto verlo. Además, debo confesar lo mucho que resaltan los ojos de sus personajes. Son casi hipnóticos. Tienen una fuerza brutal. Casa muy bien con el estilo del manga y hace que las secciones en las que Uka se convierte en una versión mucho más chibi de sí misma tengan incluso más impacto.
Es adorable, la verdad, y te saca más de una risa. Algo indispensable teniendo en cuenta que, aunque todo se narra desde una perspectiva en la que todo empieza a ir bien, hablamos de un manga que trata de algo tan complejo como el bullying. Porque a Uka le han hecho bullying toda su vida y eso perdura.
Un buen shojo con una protagonista de primer nivel

Es una de las cosas que más me gusta del manga. Lo maneja muy bien y usa el amor no como una catarsis hacia la superación personal y una respuesta a todo, pero sí como un pequeño impulso que ayuda a que nuestra protagonista siga adelante en esos momentos en los que quizá no se siente capaz de hacerlo.
Está muy bien traído. Quizá, eso sí, a veces relativiza demasiado ciertos comportamientos tóxicos de algunos personajes secundarios. No porque los excuse, sino porque —incluso a través de la propia Uka— a veces les da una importancia demasiado minúscula. Más allá de eso, el manga está muy bien escrito.
Es más, conmigo se han ganado a un fan. Aunque debo confesar que todavía no le he pillado del todo el punto al otro protagonista, Miura, solo con Uka ya estoy disfrutando muchísimo del manga. Es una protagonista capaz de rellenar ella sola todos los espacios narrativos del manga. Es que si fuese un slice of life sin amor también funcionaría solo por ella.
Y esto no es una queja. Entiendo, y de hecho me gusta más así, que la historia se centre más en Uka (al menos de momento) por dos razones: la trama se narra desde su perspectiva y es quien está protagonizando un verdadero renacer a través de su nueva etapa en el bachillerato.
Conclusiones

Miura, de momento, esconde algunos secretos, y está claro que algo le ha pasado, pero queda en un plano más secundario dentro de que sigue teniendo un gran peso en el argumento. Me parece bien que sea así. Que la historia sea más de Uka es algo que le sienta bastante bien, la verdad.
El enfoque me parece el adecuado, por lo que diría que empieza con bastante buen pie. Tanto es así que tengo ganas de ver cómo continúa lo que podríamos definir como la metamorfosis de una muchacha que ha pasado toda su vida encerrada en una coraza social por culpa de la crueldad de sus antiguos compañeros de clase.
Y eso que en realidad no es un enfoque inédito. Lo cierto es que ya hemos visto otras historias que plantean una trama similar, pero Honey Lemon Soda logra ofrecer una sensación bastante única. Diría que es un manga que tiene personalidad incluso dentro de los clichés (no en exceso) que utiliza.
Así que sí, me ha gustado mucho lo que he visto hasta ahora. El manga es precioso. Ah, y que no se me olvide: sí, la edición de Distrito Manga es bastante buena (con un poquito de moire) y la traducción al español cumple con nota. No he hablado mucho ni de la una ni de la otra, pero no quería marcharme sin darle su merecido reconocimiento con este primer tomo.


- Uka, su protagonista, está muy bien escrita. Puede sostener la historia por ella sola.
- La manera en la que explora la personalidad de esta.
- Su buen ritmo narrativo.
- El equilibrio entre un arte y un enfoque más clásico con un acabado más contemporáneo.
- El dibujo es realmente expresivo.
- Los momentos tipo chibi o con Uka exaltada son muy gracuosos.

- Algunas transiciones entre escenas resultan algo bruscas.
- Ciertos personajes secundarios tienen comportamientos tóxicos demasiado relativizados.
- Miura aún tiene que dar mucho de sí como co-protagonista.