Para quienes nunca hayan probado la saga, o los dos juegos que incluye el pack, lo cierto es que la existencia de Blue Reflection Quartet es una muy grata noticia. Desde su origen, la saga de Gust ha tenido dificultades para encontrar su sitio, siendo esta una nueva oportunidad de hacerse un hueco en la industria.
En su origen, la franquicia se engendró bajo el sello de un pequeño RPG que fue creciendo poco a poco. Ganó en ambición, expandiéndose poco a poco hasta el punto de tener incluso su propia serie anime. El pasado 30 de julio salió una nueva versión que, hasta cierto punto, celebra todo ese camino.
Por un lado, es una excusa genial para que los nuevos se adentren en la saga. Por el otro, es posible que los más veteranos se encuentren con decisiones que no les gusten del todo, puesto que se han eliminado del contenido distintos DLC. Además, está más censurado que en su origen. Reunirlo todo no siempre significa que sea la mejor opción.
Hay algo especialmente bonito en que Blue Reflection Quartet exista. La saga de Gust siempre ha tenido problemas para encontrar su sitio. Nació como un RPG relativamente pequeño, continuó con una secuela mucho más ambiciosa, se expandió a un anime y terminó dando el salto al mercado móvil. Ahora, todas esas piezas se reúnen en un único paquete.
Análisis de Blue Reflection Quartet
De buenas a primeras, ¿qué incluye Blue Reflection Quartet? Pues vienen los juegos Blue Reflection, Blue Reflection: Second Light, del que ya os hablamos hace tiempo en otro análisis, una adaptación jugable de Blue Reflection Ray y una suerte de reconstrucción de Blue Reflection Sun. Además, incorpora una base de datos con información sobre personajes, relaciones y acontecimientos, junto a diferentes mejoras de calidad de vida.
Dicho esto, sobre el papel, la idea de Blue Reflection Quartet es bastante buena, pero flaquea en ciertos elementos de su ejecución. A fin de cuentas, para muchos, una de las grandes virtudes de la saga está en los personajes y en los elementos que han decidido censurar. Para bien o para mal, es uno de sus atractivos de cara el público.
Gust apuesta por historias íntimas sobre adolescentes que afrontan inseguridades, traumas, relaciones, pérdidas y todo tipo de conflictos personales. Todo ello se mezcla con una estética de magical girls, escenarios preciosistas y una banda sonora bastante bonita.

Tal combinación de elementos sigue funcionando bien, especialmente en Second Light. De hecho, para nosotros es el mejor de los juegos. No solo porque coja y mejore todo lo del primero, sino porque además consigue combinar exploración de mazmorras, combates por turnos con elementos en tiempo real, fabricación, construcción de instalaciones y eventos sociales de una forma muy natural.
Las relaciones con las protagonistas tampoco son un simple añadido narrativo: las citas permiten desbloquear nuevas posibilidades de fabricación, mejoras para la academia y ventajas para los combates. Y es precisamente ahí donde Blue Reflection Quartet demuestra que tiene algo especial. Lo coge todo y lo unifica.
«Cuatro juegos en uno»
Y esa sensación de unidad es, probablemente, uno de los mayores aciertos de Blue Reflection Quartet. Aunque estamos hablando de obras nacidas en momentos y circunstancias bastante diferentes, aquí se perciben como partes de un mismo universo. La nueva base de datos ayuda especialmente en este sentido, ya que permite consultar personajes, relaciones y acontecimientos para entender mejor cómo se conectan las distintas historias.

Para quienes lleguen de nuevas, esto resulta bastante útil. La franquicia tiene una cantidad importante de personajes y conceptos, y no siempre resulta sencillo recordar quién es quién o qué relación existe entre determinados acontecimientos. Tener toda esa información reunida en un mismo lugar hace que la experiencia sea bastante más accesible.
También se agradecen las diferentes mejoras de calidad de vida. Quartet permite agilizar determinados procesos, desplazarnos más rápidamente y reducir algunas esperas que, especialmente en los títulos más antiguos, podían hacerse algo pesadas. No son cambios revolucionarios, pero sí ayudan a que la experiencia sea más cómoda y hacen que volver a estos juegos resulte mucho menos aparatoso.
El problema es que esta puesta al día no siempre llega todo lo lejos que debería. Porque sí, Blue Reflection Quartet hace que la saga sea más accesible, pero no termina de sentirse como una recopilación definitiva. Hay decisiones bastante cuestionables a nivel de contenido.

Sobre todo resulta extraño que una colección cuyo principal argumento es reunir el legado de la franquicia deje fuera determinados DLCs que ya estaban disponibles originalmente. Entiendo que incluirlos todos puede complicar cuestiones relacionadas con licencias o con la propia distribución del contenido.
No está todo el contenido que debería
No obstante, desde el punto de vista del jugador cuesta no echarlos en falta. Si vas a presentar una colección como la celebración de todo lo que ha sido Blue Reflection, resulta difícil no preguntarse por qué faltan algunas de sus piezas. Y algo parecido ocurre con la censura. No considero que sea algo que arruine la experiencia, pero sí es un cambio que los veteranos van a notar.
Parte del atractivo de la franquicia siempre ha estado en su estética y en determinados elementos de fan service, por lo que eliminar o modificar algunas de esas partes supone alterar, aunque sea ligeramente, la identidad con la que fueron concebidos los juegos. Es una decisión que puedo entender, pero no necesariamente compartir.

Por lo demás, la experiencia jugable continúa siendo bastante agradable. Blue Reflection Quaret tienen una estructura que se presta especialmente bien a jugar durante muchas horas. No estamos ante RPG que busquen revolucionar el género, sino ante propuestas que funcionan porque saben mezclar combate, exploración, progresión y relaciones entre personajes sin que ninguno de estos elementos termine eclipsando completamente a los demás.
El combate, de hecho, es uno de sus puntos fuertes. Tiene suficientes sistemas como para resultar entretenido, pero no llega a convertirse en una experiencia excesivamente compleja. A medida que avanzamos desbloqueamos nuevas posibilidades, habilidades y mejoras que hacen que las batallas evolucionen junto con nuestros personajes.
Una versión más para todo el mundo
Tampoco puedo dejar de mencionar el apartado artístico. Aunque técnicamente se nota que estamos ante juegos de generaciones diferentes, el diseño de personajes continúa siendo uno de sus grandes atractivos. Hay una identidad visual muy marcada, con colores vivos, escenarios llenos de detalles y esa estética de magical girl que consigue diferenciar a la franquicia de otros JRPG.

La música acompaña perfectamente a todo esto. No diría que sea el aspecto más espectacular de la recopilación, pero sí uno de los que mejor consigue mantener esa atmósfera tan característica. Hay algo tremendamente relajante en muchos de sus momentos cotidianos que contrasta muy bien con los enfrentamientos y los acontecimientos más dramáticos. Eso sí, técnicamente esperaba un poco más.
Quartet no es un desastre en este sentido, ni mucho menos, pero tampoco estamos ante una remasterización que deje con la boca abierta. Las mejoras son bienvenidas, aunque en algunos aspectos se sienten bastante conservadoras. Esto resulta especialmente evidente cuando comparamos las diferentes versiones y comprobamos que el rendimiento no es idéntico en todas ellas.
En PC tenemos, evidentemente, más posibilidades para adaptar la experiencia a nuestro equipo, mientras que las versiones de consola ofrecen una experiencia más cerrada. En Switch 2, además, se echa en falta un aprovechamiento algo mayor del hardware. No impide disfrutar del juego, pero sí deja la sensación de que podría haberse hecho un trabajo técnico algo más ambicioso.
Conclusiones

Aun con todo, creo que sería injusto quedarse únicamente con sus carencias. Porque el principal valor de Blue Reflection Quartet está en algo mucho más sencillo: hace que la saga vuelva a ser accesible. Y teniendo en cuenta lo complicado que ha sido seguir todas sus propuestas por separado, no es poca cosa.
No estamos ante una franquicia perfecta. Sus combates pueden quedarse cortos para quienes busquen algo especialmente profundo, algunas partes de la recopilación resultan bastante más simples que otras y determinadas decisiones de contenido no terminan de convencer. Tampoco creo que sea una colección capaz de cambiar la opinión de alguien que ya no disfrutó de la fórmula.
Pero si os gusta el JRPG, las historias centradas en personajes y esa mezcla tan particular de drama adolescente, fantasía y magical girls, hay muchísimo que disfrutar aquí. Después de tantos años y de haber pasado por tantos formatos diferentes, que Blue Reflection pueda disfrutarse ahora de una manera tan sencilla es, en sí mismo, motivo suficiente para alegrarse.
Quartet no es la recopilación perfecta que podría haber sido. Le faltan contenidos, algunas decisiones son discutibles y su apartado técnico podría haber recibido más cariño. Sin embargo, consigue algo que parecía bastante más complicado: reunir el espíritu de Blue Reflection y ofrecerlo en un único lugar.
Y solo por eso, creo que merece la pena darle una oportunidad.


- Reúne una saga muy dispersa y facilita enormemente descubrirla o volver a ella sin tener que buscar cada juego.
- Second Light sigue siendo el gran referente de la colección gracias a una mezcla muy equilibrada de sistemas.
- La combinación de combate, exploración, fabricación y relaciones funciona especialmente bien y consigue mantener la experiencia siempre variada.
- La nueva base de datos ayuda mucho a entender personajes, relaciones y acontecimientos dentro de una franquicia bastante extensa.
- Las mejoras de calidad de vida hacen que los juegos más antiguos resulten considerablemente más cómodos y accesibles.
- Su estética de magical girls, los personajes y la música mantienen intacta buena parte de la identidad de la saga.

- Que falten determinados DLC resulta difícil de justificar en una recopilación que pretende reunir todo el legado de la franquicia.
- La censura modifica algunos elementos característicos de la saga y puede resultar especialmente llamativa para quienes ya conocen los originales.
- El apartado técnico resulta demasiado conservador y deja la sensación de que Quartet podría haber aprovechado mucho mejor las plataformas actuales.