Siempre he pensado que una de las grandes virtudes de Zatch Bell como manga es que no siempre depende de Kiyomaro y Zatch. Si bien es cierto que el grueso de la historia se construye en torno a sus dos protagonistas, es una de esas series que sabe darles espacio a los secundarios para que brillen.
Este octavo tomo es, con toda probabilidad, uno de los que más y mejor lo demuestra, puesto que Sherry y Brago se convierten en los grandes baluartes de uno de los arcos más intensos hasta la fecha. Habrá quienes quizá no lo recuerden, pero una de las razones por las que esta se unió a la guerra de los mamodo fue para rescatar a su amiga Koko.
Retenida por Zofis, uno de los candidatos a rey demonio más crueles de la serie, el suyo es un arco repleto de tensión y drama. Sobre todo drama. También es una de las sagas —aunque en realidad esta última es una constante— que nos recuerdan que Zatch Bell no es la serie para niños que muchos recuerdan.
El anime, muy edulcorado, nunca fue capaz (aunque a mí me sigue encantando, la verdad) de recrear la crudeza del manga original. Sí, también era duro, pero la censura se hizo muy evidente en cuanto tuvimos acceso al manga por primera vez en España. Por desgracia, lo hizo a manos de una Norma Editorial que nunca la reeditó, a saber por qué.
Con el tiempo, la especulación hizo de las suyas, provocando que su acceso fuese más complejo que nunca… Hasta que Kitsune Manga recuperó la licencia y reinició su publicación desde cero con una nueva edición en formato kanzenban que ha tenido algún que otro traspié.
Reseña manga Zatch Bell n.º 8 | Portada, sinopsis y edición

En este octavo volumen, la historia entra en su momento decisivo. La batalla contra el berserker Demolt llega a su punto álgido, mientras el enfrentamiento entre Brago y Sherry y Zophis y Koko se encamina hacia su desenlace. Entre ambos choques encontramos también el insólito primer encuentro entre Byonko y Alvin, una escena tan inesperada que deja a cualquiera descolocado.
| Colección | Zatch Bell vol. 8 de 16 |
| Autoría | Makoto Raiku |
| Género | Acción, comedia, drama, fantasía |
| Formato | Rústica de tapa blanda y con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 380 págs. en 14,8 x 21 cm. |
| Precio | 17,95 € |
| Traducción | Pol Roca |
| Fecha de lanzamiento | 27 de abril de 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
De hecho, aunque me ha gustado bastante la calidad de edición en general, este tomo me ha dejado con un par de dudas. Por un lado, hay una página en la que Kiyomaro se refiere a uno de sus rivales como «Voldemort», casi de manera peyorativa o despectiva. ¿Es un error? No, es una elección. Una con la que no estoy de acuerdo, pues creo que había otras formas de adaptarlo.
No es la única adaptación idiomática que me ha chirriado un poco. Sea como fuere, no diré que la traducción es mala, porque no es así. Considero que se ha hecho un buen trabajo con este octavo tomo y que la localización cumple con los estándares esperados. Una vez más, es una apreciación subjetiva. A mí no me pega, pero, como digo, no es un fallo. Es algo mío.
Si lo planteo desde un prisma más objetivo, lo cierto es que el manga está bien editado y bien traducido. La localización es buena. Más allá de ciertos detallitos, es una lectura que se disfruta de principio a fin. No hay nada que la empañe en exceso. Así pues, y por lo pronto, puedo decir que sí, que Kitsune Manga ha hecho bien las cosas en esta entrega.
Un manga que siempre se disfruta

Dicho esto, antes de proseguir, una aclaración: Kitsune ya ha explicado que no han podido lanzar la caja con el octavo tomo, pero que seguramente llegue con el noveno, así que en ese sentido podemos mantener la calma. Y ahora sí que sí, ¿qué nos ofrece este octavo volumen de Zatch Bell?
Pues pura tensión. Sin duda, el enfrentamiento con Zofis (que alcanza su punto álgido) ha sido uno de los más largos hasta la fecha debido a su construcción como antagonista. A diferencia de otros personajes y mamodos de personalidad malvada, Zofis es un personaje al que le gusta manipular a grandes masas y usar los números a su favor.
Lejos de ser un rival al que se enfrenten de manera directa en todo momento, no duda en utilizar a otros humanos inocentes y mamodos para sus propósitos. Los usa casi como un escudo de carne mientras él busca conquistar el trono. Además, utiliza a Koko (su humana) como si fuese un objeto, lo que provoca que Sherry —su mejor amiga— le guarde un profundo rencor.
A tenor de esto se da uno de los combates más emocionales hasta la fecha, con una Sherry y un Brago que dan auténtico miedo como equipo. Son, sin duda, uno de los pares más fuertes del torneo y uno de los rivales a batir… pero no por ahora, y es que Zatch y Kiyomaro quedan casi en segundo plano por sus ansias de venganza en la segunda mitad del tomo.
Que el anime no te engañe: Zatch Bell siempre fue un manga duro

Y le sienta bien. La forma de pelear de Sherry y Brago es muy diferente a la de nuestro dúo preferido, por lo que no solo es un soplo de aire fresco, sino que es espectacular en lo visual. Tienen un estilo directo, crudo y eficiente en el que cada movimiento parece estar pensado.
En solo un instante podemos entender por qué es una de las parejas más peligrosas de todo el torneo. Hasta la propia Sherry es capaz de repartir estopa a diestro y siniestro sin miedo. Algo curioso si tenemos en cuenta que Brago siempre dice que es débil cuando en realidad es una de las más poderosas que hemos visto.
Al menos en términos de lucha directa. Kiyomaro, por ejemplo, no es tan versátil en lo físico, pero es un estratega nato. Es divertido ver cómo cada uno apuesta por una manera diferente de combatir. Hace que Zatch Bell se sienta mejor. Y aunque podría parecer lógico, teniendo en cuenta cómo se plantea el manga, en realidad no lo es.
El autor podría haber optado por un manga en el que solo los mamodo pelean, más allá de Kiyomaro, y que los demás se limiten a mirar. Pero no es así. La comunión entre las distintas parejas es, en algunos casos, algo muy real. Es algo que ya sabíamos, pero que en este octavo volumen adquiere incluso más forma.
Conclusiones

Son este tipo de cosas las que hacen que Zatch Bell sea más que nostalgia. Habrá quienes piensen que cuando muchos hablamos tan bien de esta serie es por morriña, mas no es así. Aunque hablamos de un manga de hace 25 años, ha envejecido increíblemente bien tanto en dibujo como en humor, narrativa y maquetación.
No se siente como una obra de principios de los 2000, época en la que muchos autores estaban empezando o aún no tenían tanta soltura. Se notó mucho que, aunque no habían sido tan importantes, ya tenía algo de experiencia. Pese a ello, su puesta en escena con Zatch Bell va más allá de eso.
Otros autores con más experiencia antes de lanzar su primera gran serie no encontraron un equilibrio tan bueno tan pronto como él lo hizo con Zatch Bell. Empieza bien, continúa mejor y termina por todo lo alto. Así que sí, no solo os recomendaría la serie por lo que ya he releído con su nueva edición, sino por la manera en la que proseguirá.
Más todavía si tenemos en cuenta que hablamos de una versión con una traducción que, pese a que tiene algunos tropiezos (vistos de manera subjetiva), es bastante buena y una edición que ha mejorado bastante con el paso del tiempo hasta dejarnos con un resultado más que satisfactorio. Así que sí, es una serie que recomiendo mucho.


- Es un clásico que ha envejecido realmente bien. Pura nostalgia, pero con potencial para las nuevas generaciones.
- La edición roza el sobresaliente. Kitsune Manga ha dado un paso adelante. El formato kazenban le sienta genial.
- Sus personajes tienen un carisma brutal, el ritmo es bueno, la narrativa atrapa y la premisa es interesante.
- Combina muy hábilmente el drama, el humor, la acción y otros momentos de diversas características.
- El dibujo tiene muchísima personalidad.

- Se nota que es un manga algo antiguo en ciertos manerismos e idiosincrasias.