Xenoblade Chronicles 2 llegó en 2017 con una Switch recién salida del horno, cargando un mundo enorme sobre una consola que no daba para tanto. En sobremesa cumplía, pero en portátil te dejabas los ojos. Y ese era el gran fallo de por aquel entonces, un lastre que arrastró la joven Switch. Pero ahora, por fin… se hace justicia.
- Tal vez te interese: Análisis de Splatoon Raiders, Nintendo demuestra que su universo aún tiene mucho más que ofrecer
Casi una década después, Rex y Pyra vuelven con músculo de sobra debajo del brazo. ¿Es por fin la versión que este juego mereció desde el día uno? Vamos a verlo a continuación.
Análisis de Xenoblade Chronicles 2 – Nintendo Switch 2 Edition: el JRPG más divisivo de Monolith Soft
Evidentemente, la historia principal «no se ha tocado». La humanidad, desterrada del Elíseo, vive sobre titanes que surcan un mar de nubes. Cada titán es un país, un ecosistema y un ser vivo a la vez. En medio de todo eso conocemos a Rex, un buceador que rescata tesoros del fondo y que, tras un incidente (que no queremos revelar) conoce a Pyra que, a cambio de una promesa, le lleva al Elíseo.

Pese a ser el más criticado, Xenoblade Chronicles 2 es por mérito propio, es el más divisivo de la saga. Tira hacia el shonen, con diálogos larguísimos y un humor nopon que a ratos diluye la épica.
La revancha del modo portátil
A esto es a lo que venimos. En Switch, el original daba el pego en la tele, pero en portátil bajaba tantísimo la resolución que dolía a la vista. En Switch 2 la cosa cambia por completo: 4K y 60 fps en dock, y 1080p con esos mismos 60 fps en portátil. Ese salto en el modo handheld es, sencillamente, gigante. Por fin exploras los titanes con la consola en las manos como se merece.

Hay matices, eso sí. El 4K llega por reescalado y los 60 fps no son una roca: hay tirones puntuales y algún que otro frame-pacing raro. Se echa en falta más chicha en modelados, distancia de dibujado y texturas, y las animaciones que ya cojeaban ahora cantan más. Mejora sombras e iluminación, pero no esperes el lavado de cara de la Definitive del primer Xenoblade: aquí el salto es de resolución y fluidez.
El baile de Blades sigue intacto
El combate parte del sistema de siempre: para muchos caótico, para otros sublime. Con autoataques y artes, y le suma la idea que lo cambia todo: cambiar de Blade en mitad de la pelea. Cada uno trae un arma, unos especiales y un rol distinto, del tanque al sanador, y las cadenas elementales rematan un sistema con muchísima profundidad. Es dinámico, profundo y lo más especial de esta entrega.

Ahora bien, no es un juego amable. La curva de aprendizaje no perdona y tarda horas en enseñar todas sus cartas, así que ese arranque espeso echa para atrás a más de uno. Cruzas la barrera y fluye, pero hay que tener paciencia de jugador curtido.
Lo nuevo de la edición Switch 2: Asalto Merc, Momo y trajes
Desde luego, uno de los platos fuertes es Asalto Merc. Si antes mandabas a tus Blades a misiones automáticas para conseguir recursos, aquí participas tú directamente, manejando hasta seis en tiempo real. Y de paso acortas los tiempos: lo que tardaba 20 o 40 minutos, lo despachas en 5 o 10. Monolith Soft ha vuelto a las andadas y se ha sacado otro sistema de combate, caótico y directo, más cerca de un Vampire Survivors que de un Xenoblade.

El resto son extras menores, pero majos y amigables. Llega Momo, una Blade sanadora con misión propia y un guiño claro a la KOS-MOS de Xenosaga: no revoluciona en combate, pero sus formas de luz y oscuridad le dan un toque. Y se completa con nuevos diseños para Pyra y Mythra, que se desbloquean al entrar en Asalto Merc (o con sus amiibo) y se reflejan hasta en las cinemáticas.
Aviso importante: esto NO es una Definitive Edition
Esto puede liar a más de uno. Esta versión no incluye la expansión Torna – The Golden Country, y es un detalle gordo: a diferencia de las reediciones de Xenoblade Chronicles y XCX, que traían su historia extra, aquí la precuela se vende aparte.
El juego cuesta 69,99€, con un paquete de mejora de 10€ si ya tienes el original, y Torna va por su lado dentro del pase de 3€. ¿Tenías la física de 2018 con el pase incluido? Recibes gratis las mejoras visuales, pero no los contenidos nuevos.
Conclusiones del Análisis de Xenoblade Chronicles 2 – Nintendo Switch 2 Edition: la mejor forma de vivir Alrest
Después de tantos años, Xenoblade Chronicles 2 tiene por fin la versión que se merecía desde el día uno. En Switch 2 funciona como un tiro, sobre todo por ese salto en portátil que arregla su gran pecado original. Los extras no cambian la experiencia, pero le dan variedad y vidilla a un juego que a ratos se hacía monótono.
No es un port impecable. Los tirones raros y la falta de una mejora visual más ambiciosa le pasan factura frente a la Definitive Edition del primer Xenoblade (no me gusta comparar, pero pertenece a la misma franquicia). Si Alrest te llama de vuelta, o si te quedaste con las ganas en su día, este es tu momento.


- Por fin rinde como merece: 4K y 60 fps en dock, 1080p estables en portátil.
- Asalto Merc rompe la monotonía con un ritmo directo y caótico muy divertido.
- La historia de Rex y Pyra sigue siendo de los mejores JRPG que pasaron por Switch.

- No incluye la expansión Torna, que va aparte y a precio nada barato.
- Sin una mejora visual ambiciosa: reescalado, distancia de dibujado corta y animaciones que cantan.