Lo siento, permitidme la expresión: «jo-der». Nunca pensé que diría algo así de un manga como este, pero lo de Kageki Shojo no tiene nombre. Qué buena es. ¿Cómo es posible que una historia sobre un colegio de teatro sea capaz de pegar tan fuerte? Siendo sincero, una pequeña parte de mí sigue sin entenderlo.
¿Cómo es posible que Sarasa Watanabe me haya puesto los pelos de punta interpretando el papel de Teobaldo, en Romeo y Julieta, cuando ni puedo escuchar su voz? ¿Cómo su candidatura a un papel de una pequeña representación me haya generado tanta curiosidad?
No lo entiendo, pero ha ocurrido. Independientemente del resultado, el cual no diré debido a que no quiero haceros ningún spoiler, Kageki Shojo me acaba de dejar con la boca abierta. Me ha dejado tonto. Lo diré de nuevo: «Jo-der». Qué ya sabía que la serie era buena.

Era consciente de que apuntaba maneras. Es más, solo Season Zero me dejó con ganas de más. Pero lo de este sexto tomo… No diré que es su mejor entrega (en España) hasta la fecha, pues cuesta mucho ser objetivo con cuestiones así.
De lo que sí estoy completamente seguro es de que es el que más fuerte me ha pegado. Sin duda alguna. Tanto es así que no he podido evitar ir ‘corriendo’ al teclado para ponerme a escribir. Me ha dejado muy impactado cuando —en realidad— no ha ocurrido nada del otro mundo.
Reseña de Kageki Shojo n.º 6 | Portada, sinopsis y edición

¡La audición ha empezado! Este año las de primero también participarán en el festival cultural, que es la función de graduación de las estudiantes de segundo.
La audición avanza y ahora es el turno de la diva de la escuela, Ayako Yamada, que quiere hacerse con el papel de Julieta. ¿Tendrá Sarasa la confianza suficiente para luchar por su papel deseado?
| Colección | Kageki Shojo!! Season Zero vol. 5 de 15 (serie abierta) |
| Autoría | Kumiko Saiki |
| Género | Comedia, drama, vida escolar |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 13,1 x 18 cm con 160 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Marta Molla Guillen (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 14 de mayo del 25 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Si me apego a la realidad, lo único que ha sucedido es que las distintas alumnas de primero de la Koka han interpretado a diferentes personajes de Romeo y Julieta para interpretar un pequeño fragmento de la obra en el próximo festival de la academia.
Su protagonismo durante la misma será nimio, pues no es —ni mucho menos— el acto principal. Más que un evento que lo cambiará todo, ha sido una competición para poner a pruebna a sus implicadas y enseñarles lo duro y bonito que pueden ser estas cosas.
El teatro nunca me pareció tan divertido como ahora

Bueno, y a nosotros (como lectores) para recordarnos que Sarasawa Watanabe es especial, pero no es la única. En la lucha por el papel de Teobaldo, no es la única que nos deja con una gran actuación. Sin embargo, cuando ponemos el foco sobre ella…
Watanabe tiene algo. Garra. Gancho. Carisma. Llámese como quiera. Es una infante en el mundo de la interpretación en más de un sentido, pero tiene la fuerza de una estrella. Y no solo porque sea muy alta. Tiene algo más.
Dentro de sus 178 centímetros de altura yace el alma de una actriz en ciernes. Novata, al igual que todas sus compañeras, sí, pero actriz a fin de cuentas. Moldeada bajo el amparo del teatro Kabuki, y pertrechada con su gran altura, cabría esperar que su presencia fuese su mayor recurso.
Pero no. Cuando Sarasa saca lo que lleva dentro e interpreta a su propio Teobaldo por primera vez, imitaciones de otras actrices (por respeto, que no por desgana) aparte, se convierte en alguien completamente diferente.
Por supuesto, estoy elogiando a Watanabe, pero en realidad de quien os quiero hablar es de Kumiko Saiki, la autora de Kageki Shojo. Es ella quien, con su talento con el lápiz entre las manos, nos deja con una secuencia para el recuerdo.
Un maga que te trasporta al mundo del teatro

Es gracias a cómo maneja la narrativa que todo acaba funcionando tan bien. Véase, por ejemplo, en los flashbacks. Habitualmente molestos en no pocos mangas, aquí se convierten en el complemento perfecto para dar contexto a cada gesto, cada frase y cada movimiento.
El Teobaldo de Sarasa es suyo, y únicamente suyo, porque lo construye con sus memorias y recuerdos. Coge todo lo que es y lo vuelva en un personaje que en realidad es todo lo contrario a ella. Y es suyo y nada más que suyo.
Habiendo aprendido del palo que se llevó un par de tomos atrás, muestra su verdadera esencia como actriz de teatro y le demuestra al mundo que es mucho más que una chica alta con una gran sonrisa. Sobre el escenario es algo más. Mucho más.
Debo confesar que lo que me parece más sorprendente es que tenga esta sensación cuando en realidad nunca he sido muy fan del teatro. No sé demasiado sobre él, y menos sobre sus variantes niponas. Es un mundillo que se me escapa.
De hecho, aquí sigue teniendo algunos problemas, ya que resulta complicado entender o empatizar con ciertos aspectos debido a que, simple y llanamente, no nos resultan cercanos. Pese a ello, Kageki Shojo es lo suficientemente interesante como para mantenerte bien agarrado del brazo pese a ello.
Reseña de Kageki Shojo n.º 6: conclusiones

La construcción narrativa, el diseño de los personajes, la evolución de la trama, la ejecución de los diálogos o su mera propuesta tienen fuerza y gancho más que de sobra para atraparte aun cuando no eres capaz de comprender ciertos aspectos.
Al menos ese es mi caso. En apenas seis tomos me ha conquistado. Lo único que me duele es que la serie va por el tomo 15 en Japón y me encantaría que llevase cuarenta para así asegurarme de que tendré contenido, contenido y más contenido durante muchos años.


- La premisa es bastante original. No he leído demasiados mangas que se construyan en torno a una academia de teatro.
- El dibujo es agradable. El trazo es limpio y tiene mucha personalidad.
- La narrativa es dinámica y atractiva. El ritmo funciona muy bien.
- Te deja con ganas de más. Genera curiosidad y te hace querer saber más sobre el manga original.

- Utiliza conceptos que culturalmente nos resultan lejanos y no entendemos de buenas a primeras.
- La trama a veces se dispersa un poco con ciertas historias secundarias.