Reseña manga: ‘El ratón de biblioteca’ IV

«Myne es es una bolita de amor a la que resulta imposible no querer achuchar».

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Regresamos con una nueva ración de El ratón de biblioteca. En esta ocasión, y tras reseñar los tres primeros volúmenes, os hablaré del cuarto tomo. Licenciada por Kitsune Manga, y tal y como muchos de vosotros ya sabréis, cuenta la historia de Urano Motosu, una joven bibliotecaria que reencarna en el cuerpo de una niña de seis años tras morir aplastada por sus libros. Definida como una fantasía literaria del género isekai, cuenta con diversas adaptaciones. La versión original se corresponde a la obra de Miya Kazuki, mas también dispone de una novela ligera y un anime —este sí— licenciado en España por Crunchyroll. Por desgracia, los escritos literarios no están disponibles en la península, aunque nos encantaría que fuera de otra forma.

En cualquier caso, en nuestra reseña de El ratón de biblioteca IV a diferencia del análisis de los tres primeros tomos— sí que hablaré del argumento. No os preocupéis, pues no haré grandes spoilers. Inevitablemente, haré referencia a situaciones concretas, pero no os desvelaré ninguna de las más grandes sorpresas del manga. Dicho esto, y antes de comenzar, me gustaría destacar el trabajo de Kitsune Manga. Para empezar, por la gran calidad de su edición: los materiales son buenos, la traducción de Makoto Morinaga es notable y la adaptación de las onomatopeyas y referencias es sobresaliente.

Sin irnos demasiado por las ramas, hablamos de un tomo de 176 páginas en blanco y negro, en formato rústico de 13 x 18 cm con sobrecubierta. En resumidas cuentas, la calidad del producto (edición, maquetación, calidad de materiales, traducción, carátula, etc.) es muy alta.

Sinopsis

Myne ha logrado su primer objetivo: convertirse en aprendiz de mercader. Con la ayuda y la financiación de Benno, un joven comerciante, podrá comprar el material necesario para fabricar papel y estará un paso más cerca de convertir en realidad su sueño de vivir rodeada de libros. Pero su conocimiento del mundo de los negocios y su habilidad a la hora de hablar con los adultos pronto la delata, y Lutz empieza a preguntarse quién es Myne en realidad. ¿Conseguirá este ratón de biblioteca mantener oculto su gran secreto?

El ratón de biblioteca IV

Reseña El ratón de biblioteca IV
Reseña El ratón de biblioteca IV

Tras los eventos acaecidos en tomos anteriores, Lutz le plantea una muy dura pregunta a Myne: ¿eres tú de verdad? Las sospechas del joven aspirante a aprendiz de mercader no son infundadas, pero nos revelan mucho más de lo que parece. Más allá de la idealización de un niño con ilusiones y esperanzas, nos muestran una mente inquieta y muy atenta a los detalles. Además, nos informa de que, en realidad, los niños son mucho más que simples sacos de risas y patadas. El nuevo hogar de Urano Motosu es pura fantasía, pero también es muy cruel. No existe la infancia, ya que empiezan a trabajar desde muy pequeños.

No, no de forma remunerada, pero sí ayudando en casa recolectando madera, comida u otros enseres. La vida es dura y todos tienen que colaborar. Así pues, nuestros protagonistas maduran muy rápido, lo cual impide que se genere un contraste demasiado fuerte entre la nueva Myne y los demás. Es más, la propia reencarnada demuestra, en muchos casos, una actitud muy infantil, lo cual hace las veces de contraste. Es interesante, pues la autora revela que los medios alteran mucho la percepción del mundo. Myne ha sido educada bajo en el sistema japonés, así que no es que sea más inteligente que los demás, sino que está más formada.

Sabe, inclusive, hacer más cosas que cualquier otro adulto del mundo. Destaca su fuerza de voluntad y su capacidad para perseverar, pero no su gestión ante la negación. Reacciona, sin llegar al extremo, como una niña que lo ha tenido todo. No me malentendáis: no es una malcriada. Al contrario, es muy trabajadora. Lo que quiero decir es que no poder leer o disponer de un cuerpo tan enfermizo es algo que le hace sentir impotente hasta el punto de —de forma supermona, todo sea dicho— tener pequeñas rabietas.

El peso de la vida

Reseña El ratón de biblioteca IV

Esto nos permite descifrar y comprender su personalidad más allá de la preciosa carcasa del dibujo. Y es que otra cosa no, pero el manga sigue siendo una verdadera maravilla en lo que a arte se refiere. Siendo redundante, es hermoso y bonito. Es tierno. Ya lo dije una vez: «calienta el corazón». En cualquier caso, y volviendo al tema que nos acontece, Myne revela una profundidad inaudita. Tanto ella como Lutz, u otros personajes como Benno, están compuestos de manera lógica y coherente.

Asimismo, la evolución de los eventos sigue siendo muy rítmica. Sí, es una historia algo lenta tomo a tomo, pero que ofrece una narrativa impresionante en su conjunto. Sabe atrapar al lector con pequeños hilos y nudos, y eso que tampoco hay grandes misteriosos. Está la enfermedad de Myne o su escasa esperanza de vida, que alguna solución tendrá, pero no hay mucho más. Sabemos que va a conseguir hacer lo que quiera siempre y cuando disponga de los medios, ¿pero los tendrá? He ahí la cuestión.

En cualquier caso, la progresión es muy consecuente; se lee solo. Es una lectura ligera y emocionante que cautivará a todo aquel que le dé una oportunidad y busque algo más que mangas de acción. Por si fuera poco, tiene la capacidad de hacerte sonreír como un bobalicón gracias al superbonito diseño de nuestra protagonista; es una bolita de amor a la que resulta imposible no querer achuchar. Análogamente, es divertido observar el contraste entre la mentalidad de una japonesa del siglo XXI y un pueblo de corte medieval. Ofrece, como poco, escenas muy llamativas.

Conclusiones

Reseña El ratón de biblioteca IV
Reseña El ratón de biblioteca IV

El ratón de biblioteca IV mantiene el tipo y progresa adecuadamente. Con respecto a los tres tomos anteriores, y en su totalidad, es una serie manga que recomendaría el 100 % de las veces a casi cualquier tipo de lector. En mi caso, por ejemplo, suelo preferir los seinen de temática más adulta en donde el oscurantismo del ser humano, la locura y la violencia toman forma, pero… Bueno, digamos que todos tenemos un lado benevolente que necesita ser alimentado, y no hay mejor opción que El ratón de biblioteca. O lo que es lo mismo: si no lo habéis hecho, dadle una oportunidad.

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