Monkey Island es una leyenda entre leyendas. Sin duda alguna, hablamos de uno de los point and click más emblemáticos de la historia. Un mito del humor en la industria del videojuego. Su mera existencia marcó un antes y un después, pero… ¿Y si te dijese que su creador ha vuelto a las andadas?
Ron Gilbert es un nombre propio que los que ya tenemos una edad tenemos bien guardado en nuestra memoria, por lo que, cuando nos enteramos de que estaba de vuelta… Pues la verdad es que no tardamos demasiado en seguir toda pista posible sobre su trabajo. Lo que a muchos nos sorprendió era que su nuevo proyecto era algo totalmente diferente a lo que estábamos acostumbrados.
A fin de cuentas, su nuevo trabajo es Death by Scrolling, un roguelike de desplazamiento vertical en el que tendremos que enfrentarnos a toda clase de enemigos mientras evitamos a la Parca y conseguimos dinero para poder pagar al mismísimo barquero…
Estás en algo así como el purgatorio y tu misión es intentar escapar. He ahí la «excusa» para iniciar un ciclo eterno de muerte y «resurrección» que dé forma al concepto de progreso tras la muerte tan propio del género. A nivel narrativo funciona, aunque no se puede decir que sea su principal fortaleza.
Death by Scrolling es muy Ron Gilbert, pero las limitaciones del género crean una clara distancia respecto a otros guiones de su impronta. Pese a ello, el juego funciona bien en lo que respecta a la trama. No te volará la cabeza, pero sirve como excusa para ir a algo más. Sobre todo por su carácter de sátira. La trama es pasable, pero el sentido del humor está bien.
Análisis de Death by Scrolling
Por lo pronto, pues, no os recomendaría Death by Scrolling si buscáis un juego que destaque por su trama o su guion. No lo hace. De hecho, diría que llama más la atención por su arte que por su narrativa. De esta os puedo decir que es llamativa y está bien encuadrada dentro del gameplay.

Es un título llamativo y muy colorido, de carácter paródico, que —eso sí— tiene que entrarte por los ojos. A mí este tipo de arte en 8 bits siempre me ha gustado, pero es cuestión personal. Tiene un aire muy tipo SEGA en algunos momentos, por lo que mi lado nostálgico se siente francamente agradecido.
Tampoco es que tenga una banda sonora o unos efectos de sonido espectaculares. Cumple, sin más. Podría decirse que mantiene el tipo y te acompaña bien y ya. En cualquier caso, al final lo importante sigue siendo lo mismo: la jugabilidad. Aquí, por desgracia, podría decirse que Death by Scrolling nos da una de cal y otra de arena.
¿Es un mal juego? No, no lo es. Pero tampoco es una locura. Es más bien normalito, y es que al final se siente demasiado simple como para ser un roguelike. Os explico. Death by Scrolling es un juego de desplazamiento vertical en el que tenemos que avanzar constantemente hacia arriba.
Desde abajo hay como un muro de fuego que te persigue constantemente (salvo en las zonas de descanso) y que te obliga a no parar. La idea como tal me parece interesante, y entiendo perfectamente que tenga un 77 % de críticas positivas. Si te entra, mola, porque no hay muchos juegos parecidos.
Una buena idea con una ejecución no tan buena




Por desgracia, no se siente ese incentivo tan propio de los roguelike de echar una partida tras otra. No sientes esa sensación de desafío y de romper el juego que tanto nos gusta. En la mayoría de rogues, uno de los apartados más importantes es la progresión. Sentir que después de cada run eres más fuerte y puedes llegar más lejos es clave.
En Death by Scrolling esa sensación es demasiado lenta. Tardas demasiado en sentir que has avanzado de verdad y algunas de las mejoras que puedes adquirir casi ni se notan. Las de vida, por ejemplo, son inútiles si te pilla el fuego o te alcanza la muerte, porque te matan de un golpe.
Y no es que la muerte sea un boss final, sino que aparece de cuando en cuando. Hay cartas que sí se sienten más interesantes, pero… No sé, tras varias horas jugando sentí que no había avanzado casi nada en lo que respecta a pura potencia. Además, no me dejó buenas sensaciones su modo automático.

En el juego de Terrible Toybox tienes que ir recogiendo armas y objetos del suelo. La gracia está en que tienen un número de usos limitado. Sobre el papel, mola, pero en la práctica te impide diseñar builds de manera apropiada. No sientes que tu personaje sea tuyo, sino que es un mero avatar que va recogiendo lo que la suerte te tira enfrente.
Y eso no me mola. En un roguelike me gusta sentir que casi todo depende de mí. Si me construyo un personaje en una run que haga mucho daño a distancia, no quiero usar nunca armas melee. Que tampoco es problema, pero si vas al contrario… Pues ahí la cosa cambia.
Conclusiones
Del mismo modo, es tan fácil recibir daño cuerpo a cuerpo y tan complicado recibirlo a distancia que no siento recompensa alguna (incluso con mejoras de conseguir más recursos) cuando voy cuerpo a cuerpo. Es más, cuando ya me había echado unas cuantas partidas, descarté por completo todo lo cuerpo a cuerpo.

Solo usaba armas a distancia porque son mucho mejores. Eso me hace pensar que el juego no está bien equilibrado, ya que entiendo que parte de esta sensación se diluiría si la progresión fuese más rápida. Pero no lo es. Para ser un roguelike se siente demasiado lento y eso le penaliza.
Como ya he dicho, esta es mi opinión personal, y no pienso que sea un mal juego. Simple y llanamente, no cumple con las posibles expectativas. Necesita mejorar su ritmo, su escala de progresión y su equilibrio. La idea original es buena, el arte está bien y el concepto general es atractivo.
Hay cosas que te hacen pensar que con varios arreglos puede ser un buen juego. Uno muy entretenido. Pero de momento no lo es. Sobre todo porque el bucle jugable se hace demasiado repetitivo. Los PNJ que aparecen realmente no te aportan casi nada ni con sus misiones, los diálogos siempre son los mismos y las mejoras permanentes no te hacen sentir que cada run vaya a ser más desenfrenada.
¿Puede estar bien? Puede, pero ahora mismo mis sensaciones no son especialmente positivas. Y me da pena. Tenía muchas ganas de probar Death by Scrolling, pero la verdad es que se me hizo incluso hasta un poco pesado. Lo dicho: es un juego que se queda un poco en tierra de nadie. La idea es original, pero no se ejecuta tan bien como podría.


- La idea es original. La premisa es atractiva.
- Que sea un roguelike vertical es interesante.
- El arte y el humor.

- La ejecución no es del todo buena. El ritmo y la progresión se sienten lentos.
- Los NPC acaban repitiendo siempre las mismas frases.
- Se acaba haciendo repetitivo. El bucle jugable no varía demasiado.