Sitges 2019: ‘El hoyo’, review sin spoilers

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Tras ser una de las cintas favoritas en el pasado Festival de Toronto, El hoyo llega a Sitges para hacer las delicias de los fans del fantástico. Nosotros ya la hemos visto y a continuación os contamos qué nos ha parecido.

El hoyo, una crítica social política impecable

El sistema puede cambiar, sólo hace falta querer hacerlo. Y es que la irrupción de una nueva conciencia puede ser algo plausible con la ayuda de todos, aunque no nazca de manera instantánea. Porque cuando cosas malas suceden, no siempre es debido a factores externos, es más bien la moral y los valores propios los que acaban dictando sentencia. No es sencillo, y más cuando vivimos en una sociedad que nos incita constantemente a tomar un rol muy extremo: comer o ser comidos.

El hoyo (Galder Gatzelu-Urrutia, 2019) se alzó con el gran premio del público en el pasado y está claro que no fue por casualidad. La ópera prima de Galder Gatzelu-Urrutia es un thriller espectacular con un guión realmente inspirado. Una crítica social política disfrazada de cine fantástico.

Y es que la cinta aboga por proponer un rompecabezas en torno a la distribución de riquezas, la separación de clases y la conducta moral. Un film que, probablemente muchos, no sabían que necesitábamos. Es más, necesitamos más cine español como éste.

El hoyo

Contundente en el fondo, visceral en las formas

Más allá de que puede que El hoyo sea la mejor película que hemos visto estos días en Sitges -por el momento, y obviando esa salvajada llamada The Lighthouse-, es en sí misma una propuesta realmente recomendable. Cine de género bien entendido, casi tan punzante como el gore que lo compone.

Porque ésto es intriga pura y dura. Un viaje en que desde el principio el espectador está perdido y es el director el que le va dejando pistas para que pueda encontrar el camino. Algo que se consigue también gracias a unos diálogos muy inspirados y a una gran pericia con la cámara, colocando el conflicto en el centro de la acción.

Debo decir también que Iván Massagué hace un papel fabuloso en el rol protagonista. Su escena inicial, contraponiendo sus planos con los de Zorion Eguileor, es brutal, «obviamente». Los acompañan un par de personajes bien planteados encarnados por Emilio Buale y Alexandra Masangkay.

Veredicto

El hoyo es una película excelente. Una fábula que utiliza el mejor fantástico para retratar una realidad cada vez más distópica. Gatzelu-Urrutia firma una ópera prima redonda con un guión que triunfa por su esencia escandalosamente contemporánea.

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