Cada vez es más habitual que los cines españoles estrenen películas de animación japonesa, aunque algunas tarden en llegar, como es el caso de Anzu el Gato Fantasma, de la que hoy os dejamos nuestra review. Y es que aunque su estreno en cines nipones tiene ya casi un año, Selecta Visión por fin nos deleita con la última obra de Nobuhiro Yamashita en colaboración con Takashi Imashiro.
En efecto, estamos ante una adaptación de su manga, que se caracterizó por la elegancia de su trama y los trazos exagerados en su forma de dibujar a los personajes. Algo que sin duda también han sabido reflejar en su adaptación cinematográfica, pero ya avisamos, no toda la ejecución ha sido perfecta.
Estamos ante una obra que fácilmente podría confundirse con un anime slice of life, donde los mismos yokais se camuflan con la realidad. Un título que, además, es que capaz de trasportarnos a un rural pueblo japonés gracias a su agraciada estética llena de matices que, por supuesto, vamos a comentar.
Review de Anzu, gato fantasma: el verano de Karin y el bueno para todo de Anzu

El verano de Karin da un vuelco cuando pasa de la concurrida y metropolitana Tokio a un pequeño pueblo de lo más rural. Y es que tras las múltiples deudas de su enviudado padre, a esta no le queda más remedio que quedarse una temporada a cargo de su abuelo.
Justo cuando pensaba que su estancia en el lugar no podía ser menos soportable, conoce a Azu. El espíritu de un gato que tras una larga vida ha adoptado una forma antropomórfica, y ahora ayuda como puede a su propietario, el abuelo de Karin.
Durante los primeros compases de la película, descubriremos como cada uno hace su vida a su manera. Sin embargo, a medida que avanza el film, su relación se va estrechando, dando de lado al sentimiento de soledad como el que empieza ambos personajes, y dando lugar a toda clase de eventos en el pueblo.
Tras un inicio de película bastante lento, todo cambia cuando ambos personajes viajan a Tokyo. Pese a que no queremos dar demasiadas pistas, lo cierto es que viene incluido en la descripción de la misma. Así que simplemente diremos, que todo cambia cuando la niña decide ir al Infierno a ver a su madre, y con la ayuda del gato, acaba siendo acosada por varios Onis a los que tendrá que enfrentarse.
De esta forma, pasamos de una apaciguada tranquilidad a un sin fin de escenas de acción y movimiento, donde notamos como la trama avanza bastante más rápido. Y es que algunos minutos extras para entrar en más detalles le habrían sentado de lujo, en especial a la segunda parte de la película.
Visualmente muy original y llena de contrastes en su dibujo

Como os comentábamos al principio, la película cuenta con un estilo visual prácticamente poco habitual. En ella, encontramos que los personajes están dibujados de forma basta, con caras prácticamente deformes y exageradas. Además, las siluetas están hechas con trazos a color, lo que da un aspecto mucho más animado pese a conservar sus raíces de anime.
Sin embargo, los escenarios y fondos son mucho más realistas, con un estilo mezclado con acuarelas. Con ellos, somos capaces de trasportarnos a las zonas más rurales del país asiático, cargados con la melancolía del sonido de las cigarras.
Lo mismo ocurre con los escenarios de Tokio, cargados de detalles pese a la gran variedad de escenarios que visitamos. Notando un cambio mucho más notable cuando la trama trascurre en el Infierno, aunque de esto no queremos hablar demasiado.
Por último, también queremos destacar el uso de su rotoscopio, con lo que algunos escenarios se transforman para dar lugar a escenas mucho más cargadas de acción y movimiento. En definitiva, una buena combinación que le ha dado un toque único al film y que en parte, es uno de los motivos por lo que más lo recordaremos.
Su tema principal: la aceptación del duelo en 95 minutos de pura magia

Como podéis deducir por lo que hemos dicho, el tema principal de la película consiste en el duelo de la protagonista. Una niña, que pese a intentar demostrar su independencia y madurez (muy por encima de su progenitor), realmente sigue siendo eso, una niña.
Aunque inicialmente decide ir a Tokio para buscar a su padre, rápidamente cambia de idea para buscar a su madre en el mismo Infierno. Esto demuestra que aún no ha superado sus sentimientos más profundos, algo que el mismo gato parece comprender. Y es que aunque el «animal» parece tener muy bien montada su vida, es capaz de tirar a bajo su mundo por ciertos temas que también tiene arriesgados.
Otro aspecto que nos ha maravillado a través de su 95 minutos de largometraje, es la sinergia que producen ambos personajes al mezclar sus personalidades. Ambos comparten un espíritu solitario, pero con distintos enfoques: una por abandono, y el otro al sentirse único en un entorno muy rural.
Otra combinación que nos ha maravillado ha sido su mundo lleno de color y energía combinado con escenarios más realistas. Todo esto cambia cuando empiezan a aparecer más yokai y otros entes del lore japonés, que dan a la animación un aspecto mucho más divertido y único, un acierto.
Conclusiones

Anzu, es una película que nos ha parecido especialmente llamativa por su apartado artístico, que además, está lleno de vida gracias a sus carismáticos personajes. Sin duda, lo que más apetecible la hace es la aparición de los yokais, y como estos se camuflan a la perfección entre la multitud.
En segundo lugar, queremos destacar la relación entre la niña y el gato, que pese a tener personalidades muy parecidas, producen cierta sinergia muy atractiva. Aunque por desgracia, el ritmo de la película es bastante irregular, con un inicio excesivamente lento y demasiada rapidez en el desenlace que pega un cambio muy brusco.


- La animación mezcla trazos exagerados con escenarios preciosos, dando un resultado único y mágico.
- La sinergia del gato y la niña.
- La magia que trasmite en algunas escenas y los personajes yokais, son muy divertidos.

- El ritmo irregular de la película, en especial en la primera mitad.
- Algunos temas no quedan muy detallados.