Reseña de ‘Un cesto lleno de cabezas’

Os contamos que nos ha parecido Un cesto lleno de cabezas, un thriller de terror esperpéntico que nos arrancará más de una sonrisa con su humor negro.

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Joe Hill se ha convertido, por méritos propios, en uno de los autores de terror más destacados del panorama americano. Hijo del sempiterno Stephen King, se ha granjeado un notable éxito con el paso de los años gracias a su genuino sentido del género. Perseguido por la larga sombra de su padre, ha sabido crear su propia identidad en el mundo del tebeo. Buena prueba de ello son sus muy numerosos reconocimientos, aunque eso lo dejaremos para otro día.

Hoy hemos venido a hablar de otra cosa. Más concretamente, de Un cesto lleno de cabezas y de Hill House Comics. Hogar de un inconmensurable número de historias de terror, se ha erigido como uno de los sellos editoriales más distinguidos de DC. Atípicos por definición, siempre han supuesto un soplo de aire fresco para quienes buscaban algo diferente a lo habitual.

Un cesto lleno de cabezas se perfila como una de esas historias. Acompañada de una gran edición, se define como una compilación de Basketful of Heads núms. 1-7. O lo que es lo mismo, de todos los capítulos de Un cesto lleno de cabezas. Publicada en febrero de 2021, ha sido lanzada al mercado en formato cartoné a todo color y con 184 páginas. Nuevamente con material adicional —una costumbre de la editorial ECC que agradecemos— destaca por su buen trabajo de impresión y la calidad de los materiales.

Sinopsis

June Branch está en apuros. Está atrapada sin escapatoria en Brody Island. Han secuestrado a su novio Liam. Y cuatro convictos fugados y sedientos de sangre no se detendrán ante nada hasta encontrarla. Lo único que la pobre June puede usar para defenderse es un hacha vikinga con el aterrador poder de decapitar a una persona y que su cabeza siga hablando.

Si quiere salvarse y salvar a Liam, June tendrá que mantener la cabeza fría… ¡o un cesto lleno de ellas! Del aclamado guionista Joe Hill (NOS4A2, Locke & Key), llega Un cesto lleno de cabezas, la primera serie de la línea Hill House Comics. Con el increíble dibujo de Leomacs (Lucifer), este escalofriante cómic recopila toda la miniserie de siete números, e incluye también algunos bocetos y entrevistas con los autores.

Un cesto lleno de cabezas

Un cesto lleno de cabezas comienza presentando a nuestra protagonista: June Branch, una joven americana de larga melena rubia con ganas de romper tópicos. De visita en el pueblo de su novio, parece una chica muy normal. Es estudiante de psicología, sueña con dedicarse a labores sociales, tiene un sentido del humor un tanto extraño y muestra que uno puede disfrutar de su sexualidad sin tapujos; June defenestra los estereotipos. Joe Hill se maneja muy bien a ese respecto: June es muchísimo más que una muchacha guapa y con curvas. Más aún, hablamos de un arquetipo muy propio del género de terror.

Y si no, pues solo haced un poco de memoria y recordad: ¿Cuántas películas y obras literarias abusan de la chica rubia sin sentido de la supervivencia? Es casi un meme. Monologuistas y parodistas han usado mil y una veces la icónica escena de esa jovencita que se adentra en un sótano oscuro mientras llama —a voces— a un amigo con un sentido del humor, cuando menos, cuestionable. Si bien es cierto que no debemos confundir Un cesto lleno de cabezas con una historia de miedo, recoge muchos de sus fundamentos. Entendiendo la obra como un escrito de horror, es adecuado esclarecer dichas cuestiones.

Hay una cabeza en mi cesto

Reseña de Un cesto lleno de cabezas
Reseña de Un cesto lleno de cabezas

Superada esta premisa, me gustaría recuperar a June. Si bien es cierto que he alabado la construcción del personaje, no puedo olvidar de ciertas mecánicas erráticas. Siendo breve, se adapta demasiado rápido a la situación. No me mal entendáis, pero aceptar —en menos de 10 minutos— que una cabeza arrancada de cuajo con un hacha vikinga puede seguir hablando es, como poco, cuestionable. Aun con todo lo aceptamos, pues juega en favor de la narrativaUn cesto lleno de cabezas es una lectura ágil y dinámica que busca ir directo al quid de la cuestión. Sabiendo esto resulta lógico. No coherente, pero sí plausible: June se hace a la situación para no ralentizar el ritmo.

Siendo claro, el título es muy descriptivo: June, por circunstancias de la vida, termina yendo de un lado a otro con una cabeza en un cesto. En cierto modo podemos decir que es una víctima de las circunstancias: su novio es secuestrada y a ella la intenta asaltar un criminal en mitad de la noche. Por azares del destino termina empuñando un hacha con propiedades singulares y… Defensa de por medio, la acción comienza en detrimento del terror al tiempo en que el autor esgrime humor negro muy bien hilado. A partir de ese punto la premisa se va complicado poco a poco; lo que al principio parece casualidad se termina convirtiendo en todo un misterio.

Suspense en formato déjà vu

Reseña de Un cesto lleno de cabezas

De la misma forma en que una novela negra nos atrapa, Un cesto lleno de cabezas va hilando los eventos de manera muy ordenada hasta alcanzar su conclusión final en forma de déjà vu. Con un guion relativamente original, la premisa de Hill es capaz de sorprender al lector en más de una ocasión gracias a su ordenado sentido de la narrativa. Marca bien los tiempos y no frena en ningún momento. Por desgracia, esto nos impide hornear el suspense, lo cual termina generando un thriller que va de más a menos y que nos mantiene enganchado gracias a su original.

No me mal entendáis: el suspense se diluye, pero el resto de componentes no. El misterio que se maneja entre bambalinas —aunque predecible— interesa. Hill mezcla maravillosamente eventos cotidianos con la ficción para establecer un delicioso ménage à trois entre personajes, historia y dibujo. Podría decirse, en cierto modo, que el autor crea un relato de terror esperpéntico. Por desgracia, el formato de terror y suspense se desdibuja con el paso de las páginas; pierde intensidad y no asusta en ningún momento. A lo sumo, incomoda, y en realidad ni eso. Destaca más como thriller inverosímil que como relato de terror. 

No quiero despedirme sin hablar del dibujo. No sabría bien como explicarlo, aunque podría decir que se define como una suerte de mezcla entre un estilo más clásico y las bondades del realismo modernista; desfigura muy ligeramente a sus personajes para potenciar su atmosfera lóbrega. Busca, sobre todo, potenciar la expresividad de sus personajes a través de muecas que tienden a exagerar los sentimientos y sensaciones de los personajes. Se podría decir que es un arte que tiende a lo esperpéntico, lo cual le sienta genial teniendo en cuenta el tipo de historia que es.

Conclusiones

Reseña de Un cesto lleno de cabezas
Reseña de Un cesto lleno de cabezas

Un cesto lleno de cabezas es una obra diferente. No hace justicia a la creatividad de su autor, pero nos ha querido recordar a las obras de su archiconocido padre: Stephen King. No obstante, Joe Hill tiene estilo y personalidad propia. Se nota el sello familiar, pero escapa —por completo— de su larga figura paterna en favor de un estilo muy propio. Podría decirse, de una u otra forma, que se nota la influencia familiar. Sin más. En líneas generales, hablamos de un tebeo bien construido a nivel argumental. Dispone de una buena edición, una traducción notable y un apartado artístico muy atractivo. Hay algún que otro bajón, pero en general se mantiene bien. Empieza mejor de lo que termina, pero porque el suspense se diluye en favor de sus ricos grafismos.

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