El pasado mes de noviembre os comentábamos que nos habían parecido los dos primeros tomos de Orphen el Brujo: El viaje temerario, una de las dos primeras licencias de Kitsune Manga. Si os interesa saber más, os recomiendo que visitéis el siguiente enlace, pues además de reseñar los susodichos volúmenes, realizamos una pequeña introducción para con la franquicia. Volviendo al tema que nos acontece, los números tres y cuatro.
Hablemos, en primer lugar, de la edición. Con traducción de Raquel Viadel, ambos han sido lanzados al mercado en formato rústico con sobre cubierta en 13 x 18cm. A un precio de 8,50 €, disponen de un total de 192 y 160 páginas respectivamente. En líneas generales os puedo decir que el trabajo de la editorial es notable, ya que el acabado es muy bueno y el material utilizado es de calidad. Aparte, la elección de portadas —sin ser excesivamente llamativas— es bastante bonita. La sobrecubierta responde bien a nuestras exigencias y el tomo luce músculo en la estantería cuando los agrupamos todos juntos.
Sinopsis vol. 3
¡Orphen vuelve a las andadas y se enfrenta a más peligros que nunca! El negocio de préstamos del brujo no va tan bien como él esperaba, así que irá en busca de un tesoro perdido y trabajará como secretario de una mujer agresiva para ganarse el pan. Sin embargo, su magia está completamente fuera de control y desatará el caos en la ciudad. Para ser justos, no todo es culpa suya: una siniestra mujer lo persigue por las calles de Totokanta y un pájaro gigante sobre un carro traerá el terror y la destrucción.
Sinopsis vol. 4
¡Orphen acompaña a Coggy para resolver los casos policiales más complicados, pero el brujo no podrá escapar del pasado para siempre. Un día aparece Rashi, de la Alianza Continental de Brujos, quien tiene la misión de mejorar las condiciones de vida de nuestro pobre prestamista. Sin embargo, Rashi no conoce la verdadera identidad de Orphen, así que el brujo deberá hacer todo lo que esté en su mano para que su secreto no salga a la luz y seguir con su vida de siempre, como, por ejemplo, abrir una brecha en el espacio-tiempo.
Orphen el Brujo: El viaje temerario vol. 3 y 4

Majutsushi Orphen: Mubō-hen fue, sin lugar a dudas, un conjunto de novelas muy curiosas, ya que la idea era aprovechar el universo del brujo en una secuencia de historietas cortas repletas de humor y disparates. Han pasado un par de meses desde que pudimos disfrutar de su lanzamiento en España, pero es ahora cuando el manga saca verdadero provecho de sus bondades. Al final ha necesitado cuatro tomos; al principio cuesta cogerle el ritmo. No obstante, ha encontrado un equilibrio muy interesante en donde los capítulos autoconclusivos dan mucho de sí.
Valorando la obra en su conjunto, su lectura es mucho más recomendable ahora que cuando surgió el primer tomo. De hecho, su valor ha aumentado significativamente al dejar atrás algunos de los principales problemas de los primeros compases. Ahora que conocemos mejor a nuestros personajes, el devenir de los eventos no solo es más creíble, sino también más divertido. Eso sí, leer más de un volumen de una sentada no le sienta del todo bien. No por nada, es una obra distendida y relajada que se aprovecha de los espacios de tiempo en los que, simplemente, queremos leer un rato sin pensar demasiado en nada. En ese sentido, Yū Yagami se aclimata cada vez mejor a las exigencias de la obra original.
Es más, diría que el formato le sienta muy bien, pues no me termino de imaginar una novela ligera de tales características. Es una simple apreciación, pero creo que el manga —o en su defecto, una serie de animación— es el modelo adecuado. Volviendo al tema que nos acontece, el guion sigue sin ser demasiado lógico, aunque tampoco es lo que busca. El argumento no trata de relatar una aventura cohesionada en donde el orden de los factores es clave. Más bien al contrario: emplea narraciones cortas y autoconclusivas en donde los personajes pueden reaparecer manteniendo el contexto de apariciones anteriores, pero de forma independiente.
Humor disparatado e historias autoconclusivas

Aparte, la aparición de nuevos personajes amplía la variedad de vivencias de nuestro brujo preferido. Sin entrar en detalles, la hermana mayor de Coggy, Dorothy, cogerá el toro por los cuernos y nos enseñará los secretos de todo buen comercial. Ahora, que la violencia sea uno de los recursos más empleados por los más altos y reconocidos vendedores de la ciudad es otra cosa. Por su parte, Rashi, una joven bruja que busca ayudar a sus compañeros de progresión menos agraciados por la fortuna, lo pondrá todo patas arriba con su fulgurante personalidad.
Sin entrar en detalles, el autor consigue incrustar a los nuevos personajes de manera muy consecuente. Desconozco como lo harían en la novela original, pero aquí han entrado muy bien. Por desgracia, sigue sin profundizar demasiado en ninguno de ellos y tampoco creo que vaya a cambiar demasiado. Enfocado en exceso en el irreverente sentido del humor de su obra, no profundiza en nada. Es, en cierto modo, una de las máximas premisas del manga: no te calientes la cabeza. Hablamos, en cualquier caso, de una decisión creativa deliberada que gustará (o no) en función de los gustos personales de cada uno.
Sea como fuere, no me convence el nulo desarrollo de los personajes. Me recuerda, hasta cierto punto, a las comedias de situación en donde lo único que importa es el contexto. Es más, podríamos cambiar cuasi por completo al elenco y dejar solo a Orphen que, de una forma u otra, tendríamos un trabajo muy similar. Tristemente, Coggy y los demás son muy prescindibles; son una mera excusa, junto a la ambientación, para justificar los tejemanejes del brujo.
Conclusiones

En nuestra reseña de Orphen el Brujo El viaje temerario vol. 3 y 4 hemos podido comprobar que el mangaka abandona los dejes de acción de tomos anteriores para centrarse única y exclusivamente en el humor. Sigue siendo una lectura muy entretenida que gustará a quienes disfruten del humor absurdo, pero deja muy de lado a los personajes secundarios; no se esfuerza en desarrollar sus personalidades. Todo funciona cuando se refiere a ellos, pero nada termina de encajar. Mismamente, Coggy parece mucho más agresiva ahora que antes, pero no hay justificación más allá de una sempiterna frustración con la actitud del brujo.
No esperes acción, tensión o drama. No busques una narrativa profunda ni un guiion demasiado complejo con grandes argumentales. Orphen el Brujo El viaje temerario no es eso ni lo pretende. Oprhen quiere que nos riamos de forma simple con sus historias autoconsluvias y que, cuando terminemos con la última página, sigamos con nuestra vida diaría sin darle vueltas al futuro de la saga. En resumidas cuentas, una obra de humor recomendable. Sus historietas simples y autoconclusivas invitan al disfrute sin contratiempos. ¿Lo recomendaría? Sí, ¿por qué no? A mí, con sus más y sus menos, me está gustando.
