Voy a arrancar esta reseña del manga de Kiyoshi y su volumen n.º 1 de manera muy simple: en tan solo un tomo he entendido a la perfección por qué Eiichiro Oda, el creador de One Piece, la recomienda. Es total y absolutamente de su estilo, ya que hablamos de un shonen de acción en el que la comedia está incrustada en casi cada escena desde el primer minuto.
Es más, por momentos hasta me ha recordado a su obra por estructura, enfoque y desarrollo. Salvando las distancias, claro está, las vibes que me ha dado son parecidas. Ahora bien, no quiero compararlos, puesto que sería injusto. Kiyoshi comenzó a serializarse en 2024 y apenas lleva ocho volúmenes, mientras que One Piece lleva casi tres décadas haciendo de las suyas.
Dicho esto, ¿qué es Kiyoshi: el exorcista? ¿Qué podemos esperar de él? De buenas a primeras, podríamos decir que es un shonen cuya estructura básica es relativamente cliché, en el que un joven huérfano decide instruirse en —en este caso— el arte del exorcismo para evitar que alguien sufra su mismo destino.
Quizá su gran diferencia frente a otros protagonistas es que, una vez termina su formación, ya es descrito como el exorcista más fuerte de la historia. Si bien es cierto que podría ser una exageración, su poder es real. Tanto es así que en el primer episodio se ventila a un rey demonio como si fuese un niño recién nacido.
Todo ello después de pasar por una auténtica crisis debido a que los demonios (el chiste solo dura un episodio) le dan miedo y es extremadamente tímido con gente a la que no conoce. Es decir, bebe de no pocos clichés, pero también se ríe de ellos a través de una estructura que por momentos recuerda a Katekyo Hitman Reborn! o Zatch Bell.
Reseña del manga Kiyoshi: el exorcista n.º 1 | Portada, sinopsis y edición

Kiyoshi Harai es el exorcista más poderoso de la historia. Con apenas dieciséis años, ya está cumpliendo su primera misión. ¡El problema es que es un cagado de cuidado, aparte de tímido hasta decir basta! ¡A exorcizar demonios armado con solo un poquito de valor! ¡Se abre el telón de una divertidísima y dramática comedia de luchas contra demonios!
| Colección | Kiyoshi el exorcista vol. 1 de 8 (serie abierta) |
| Autoría | Shoichi Usui |
| Género | Acción, comedia, sobrenatural |
| Formato | Tapa blanca con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 11,3 x 17,6 cm con 216 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Marc Bernabé |
| Fecha de lanzamiento | 2 de octubre del 25 |
Sobre la edición, como viene siendo habitual, Distrito Manga ha hecho un buen trabajo. Sucede lo mismo con la maquetación y la localización, aunque es cierto que en una de las primeras páginas hay un cambio de persona que me dejó un poco descuadrado. En lugar de «graduarme», dice «graduarse» y pasa de la primera a la tercera persona y luego a la primera.
Desconozco si es un error, pues no sé cómo está escrito en la versión original, pero sí que me llamó la atención. Más allá de eso, el resto del manga presenta una edición muy solvente y una buena localización al español que es capaz de mantener —o eso infiero, porque la verdad es que me he reído varias veces— la esencia del manga original.
Acción y comedia. Sobre todo comedia


Dicho esto, y volviendo al tema que nos concierne, debo confesar que lo que más me ha sorprendido de Kiyoshi es que, aunque su humor podría pecar de básico, ha logrado que me ría en varias ocasiones. Es algo que quiero resaltar por encima de casi cualquier otra cosa debido a que está claro que ese es su principal objetivo.
Si bien es cierto que la acción está muy presente desde el primer minuto, el eje central de este primer tomo es la comedia. Hay muchos chistes tanto escritos como visuales que, en líneas generales, mantienen el nivel y no desentonan. Tiene un humor muy japonés repleto de expresiones grandilocuentes y reacciones exageradas.
Si te gustan este tipo de gags visuales, es muy probable que Kiyoshi te acabe gustando. A mí al menos lo ha hecho, pero también es verdad que disfruto mucho de ese tipo de humor. Además, como el protagonista tiene un diseño tan histriónico, el efecto es incluso mayor, puesto que es muy llamativo.

Bien acompañado de un pequeño elenco de secundarios cuya introducción ha sido acertada, debo decir que estoy gratamente sorprendido. Además, la estructura narrativa es bastante buena y el ritmo fluye muy bien, por lo que hablamos de un manga cuya lectura se hace muy amena y entretenida.
Un shonen más relajado
No obstante, tiene algunos detalles que convendría revisar. En algunos casos, el salto entre escenas es un tanto abrupto. Es aquí donde más se nota que estamos ante un mangaka con no tanta experiencia y al que a veces le cuesta ejecutar transiciones de manera fluida. No es una constante, pero sí se da en un par de ocasiones.
Además, a veces acelera las cosas un poco más de la cuenta; se embala, lo que impide que ciertos escenarios se desarrollen del todo. Pese a ello, las sensaciones siguen siendo buenas, especialmente siendo este un primer tomo cuyo principal objetivo es introducirnos a los personajes y el escenario.

Durante este proceso nos damos cuenta de que Kiyoshi es una historia más relajada de lo habitual —cosa que me ha gustado— por dos motivos. El primero es todo lo que ya hemos visto: comedia, estilo desenfadado, ritmo, etc. El segundo es que no le presta atención alguna al origen de los poderes de sus personajes o de los demonios.
Los presenta, pero el cómo los consiguieron no es importante. Simplemente existen. Me ha llamado mucho la atención, pero en este caso para bien, ya que te permite ir directamente al grano y, en realidad, casi que ni te importa cuando empiezas a leer. No obstante, como es algo bastante singular, me pareció importante destacarlo.
Por momentos recuerda a One Piece
Llegados a este punto, creo que ha quedado más o menos claro qué es Kiyoshi: un manga de humor con breves dosis de acción y un protagonista bastante chetado desde el principio que se centra más en la comedia de situación y el chiste rápido —en el buen sentido— que en la tensión propia de un shonen de batallas.

Las tiene, pero son mayormente cortas, y aquellas que se extienden un poco más lo hacen para enfatizar los valores y virtudes sociales o morales de sus personajes… o sus ideologías y defectos. Son más un vehículo para profundizar en la psique de los personajes que un elemento central. Al menos en este primer tomo.
En teoría podría no funcionar, pero en la práctica acaba dando lugar a un manga muy resultón con un estilo de dibujo que, a título personal, me ha gustado bastante. Se nota, eso sí, que sigue siendo un autor novel en el sentido de que se inspira en otros grandes. Pero hay algo más.
Aunque hay ilustraciones que recuerdan, por ejemplo, al estilo de Oda. Si tenemos en cuenta que Usui fue asistente de Eiichiro Oda, tiene sentido. También me recuerda por momentos a Wind Breaker o incluso a Tokyo Revengers. Pero solo eso: me recuerda. No es una copia. Tiene su propio estilo.
Conclusiones

A modo de conclusión, diré que Kiyoshi: el exorcista empieza con buen pie. Su primer tomo me ha resultado francamente refrescante en el mundo del shonen debido a que apuesta más por la comedia que por los combates y por el chiste que por la tensión, pero sin olvidarse del todo de estos. Creo que el enfoque es bueno y el protagonista está bien diseñado.
Los secundarios que han aparecido hasta ahora me han generado curiosidad, por lo que su primera puesta en escena es buena. Es más, creo que la mejor manera de expresaros las sensaciones con las que he terminado es deciros que tengo ganas de ver cómo continúa. Sí, estoy esperando el segundo tomo. Me apetece seguir leyendo Kiyoshi, la verdad.
Si bien es cierto que sigue siendo muy pronto para dar una conclusión más tajante, puesto que apenas se ha estrenado su primer volumen, mis primeras impresiones son, en efecto, positivas. Habrá que esperar y ver cómo continúa, pero de momento me marcho con la idea de que el estreno ha sido bueno.


- Es divertido. Te ríes. El humor está bien tirado.
- El diseño de los personajes genera buenas sensaciones.
- El ritmo es bueno y la narrativa funciona.
- No se anda con rodeos: va al grano.
- Tiene un estilo con reminiscencias de otros grandes, pero con personalidad.
- El dibujo es agradable. Se disfruta.

- A veces los saltos de escena son un poco abruptos y hay cambios de ritmo inconsistentes.
- Se nota que es un autor con poca experiencia.