Reseña manga: ‘Dragon Quest VII’ #1 y #2

Una historia de viajes al pasado

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¡Hola, muy buenas amantes del anime y el manga! Una vez más, regresamos al universo de Dragon Quest, pero en esta ocasión con un manga inspirado en la séptima entrega de la franquicia: Dragon Quest VII. Bajo el título de Fragmentos de un mundo olvidado, Kamui Fujiwara (también responsable de Dragon Quest: Emblem of Roto) y Yūji Horii nos cuenta la historia de Arus —en efecto, repetimos nombre de protagonista respecto a Roto, pero no de personaje— y sus compañeros. Echando la vista atrás, podremos comprobar que el propio Yūji Horii, en realidad, fue el diseñador jefe del ya mencionado videojuego. A ese respecto, Dragon Quest VII se lanzó en PlayStation allá en el año 2000, aunque fue posteriormente relanzado en otras plataformas. Más en concreto, en Nintendo 3DS.

En lo relativo al manga, cuidado. La adaptación fue publicada por Enix en su revista filial Monthly Gangan, mas se encuentra en pausa. Con catorce volúmenes publicados —los mismos confirmados por Planeta Cómic— no ha terminado todavía. De hecho, estos primeros tomos vieron la luz entre 2001 y 2006. De ahí que sugerimos que tengáis cuidado, pues es posible que su conclusión tarde más de lo esperado en llegar. Por consiguiente, y por el momento, nos centraremos en el día a día en estos nuestros análisis.

Sinopsis de Dragon Quest VII #1 y #2

Han pasado cuatro años desde que acabé con Emblem of Roto y ya estoy al pie del cañón con otra serie de Dragon Quest, aunque nunca lo habría imaginado. La primera se serializó durante seis años, pero seguro que esta lo supera, ya que la historia es mucho más larga. Espero que os lo paséis genial con las aventuras de Arus.

‘Dragon Quest VII’ cuenta la historia de un niño llamado Arus, hijo de un prominente pescador en la pequeña ciudad isleña de Fishbel. Isla de Estard, la única tierra en un mundo de océano. Pero cuando descubre los artefactos de una tierra antigua, comienza su aventura mientras arranca el tejido del tiempo y descubre el mundo que una vez fue.

Arus y sus amigos, transportados a tierras pasadas, resuelven sus misterios y rompen el hechizo de la aniquilación. Investigaciones adicionales lo llevan a descubrir que el mundo en el que vive solía contener muchos continentes que de alguna manera han sido sellados.

Dragon Quest VII: Fragmentos de un mundo olvidado

Reseña manga Dragon Quest VII
Reseña manga Dragon Quest VII

Dragon Quest VII: Fragmentos de un mundo olvidado presenta una estructura de sobras conocida para quienes hayan catado, con anterioridad, productos de Planeta Cómic. Ambos tomos, con una extensión de 208 páginas, han sido traducidos por Daruma; sinónimo de calidad, sin lugar a dudas. La corrección ortográfica así como la expresión idiomática es de sobresaliente. Posee una comprensión lectora sencilla, lo cual facilita su disfrute. El formato es de 11,1 x 17,7 cm con presentación rústica, sin solapas, pero con sobrecubierta. La obra es de publicación bimestral.

En lo referido al acabado no puedo poner ninguna pega. El formato es adecuado, el esquema organizativo tiene sentido y las cuadrículas están bien enfocadas. Los cuadros de diálogo son claros, la imagen goza de gran calidad y el papel es bueno. Los efectos visuales, la forma en que se han acoplado los efectos de sonido y otros aspectos similares son, cuando menos, notables. En líneas generales, Planeta Cómic ha hecho un gran trabajo con la edición del presente manga.

Dragon Quest VII: Fragmentos de un mundo olvidado nos cuenta la historia de un grupo de héroes con el objetivo de salvar el mundo. Un shōnen de libro centrando en la épica, el sacrificio y el valor. En primera instancia, la historia nos sitúa en la Isla de Estard. Aunque resulte extraño, es el único núcleo urbano del mundo. Más allá de las orillas de la isla no existe tierra habitada alguna. Aunque para sus habitantes no hay nada raro en ello, los más jóvenes no piensan lo mismo. Ahí entran nuestros protagonistas: Arus, Maribel y Kiefer.

Capa, magia y espada

Reseña manga Dragon Quest VII
Reseña manga Dragon Quest VII

Arus es el protagonista de la historia. Encallado en el arquetipo de héroe, sus principales rasgos son su innata valentía y su tremenda curiosidad. Tal y como suele suceder dentro de la franquicia, es un niño. Hijo del pescador más prominente del lugar, su sueño es vivir venturas y alzarse a la mar junto a su progenitor. La dinámica cambia más pronto que tarde gracias a la intervención del príncipe Kiefer, quien le insta a investigar unas extrañas ruinas. Allí descubren fragmentos de lo que parece ser un pasado perdido. De ahí el título, muy acertado la verdad.

Kiefer, como ya he mencionado con anterioridad, es el hijo del gobernador. Una vez más, el esqueleto del personaje aúna varios de los rasgos más comunes dentro del género. Como príncipe, es impulsivo y valeroso; muy seguro de sí mismo. No adora tener tantas responsabilidades y suele preferir salir a pasar el rato por ahí antes que estar en el castillo. La construcción no es demasiado original, todo sea dicho, pero presumiblemente necesaria, pues hace las veces de motor argumental frente al paroxismo —inicial— de Arus.

El plantel queda completado por Maribel, la voz de la razón. Debo confesar que la asignación de roles no me convence del todo, pues responde a una serie de pautas mascadas en exceso por el género. Al menos hoy día, tal vez no tanto cuando se publicó en su origen. Con todo, debo reconocer que la construcción de Maribel es interesante. Aporta ese punto de cabeza, pero con el mayor afán aventurero de todos. Es quien más ganas tiene de explorar el mundo y hacer algo distinto.

De viajes en el tiempo va la cosa

Reseña manga Dragon Quest VII

Muy pronto, la historia nos habla de la posibilidad de viajar al pasado. Inevitablemente, me ha recordado mucho a Dragon Quest: Emblem of Roto, al menos en la base. No obstante, la ejecución es distinta, aunque preserva los aspectos fundamentales de la franquicia. No por nada, podríamos decir que casi cualquier manga de DQ hace las veces de homenaje a los videojuegos. En esta ocasión no es distinto, aunque el enfoque varía. Volviendo al tema que nos acontece, el grupo descubre un mecanismo para viajar al pasado. Al hacerlo, descubren que existió vida más allá de su isla. «Algo» provocó que desaparecieran o fuesen aniquiladas.

¿El porqué? Tendréis que descubrirlo por vuestra cuenta, pues podríamos caer en la breva del spoiler fácil. De igual forma, cambiamos de motor argumental: nuestros personajes adoptarán la determinación de arreglar las cosas. O al menos así lo parece, pues sus acciones responden al espectro del salvador altruista con ansias de aventura. He aquí el quid de la cuestión. ¿Jugará la historia con las consecuencias de alterar el pasado? Espero que sí, pues de otra forma no estaría exprimiendo su verdadero potencial. No espero que tenga una importancia capital, pero sí la suficiente como para que nuestros personajes se replanten su forma de actuar.

Por el momento no se ha visto gran cosa al respecto, pero es igual de cierto que no se ha avanzado demasiado en la trama. Los dos primeros tomos, y es por eso que no he ahondado demasiado en el guion, ejercen como presentación larga. No pueden faltar momentos de acción, tensión dramática y emotividad, pero siguen siendo muy ligeros. Es lógico, pues a fin de cuentas acaban de comenzar su aventura. La evolución de los primeros capítulos es adecuada, así como el camino marcado, pero habrá que observar cómo va todo.

Una obra para amantes de la franquicia

Reseña manga Dragon Quest VII
Reseña manga Dragon Quest VII

Mi primera impresión al respecto de Dragon Quest VII es que, al igual que las anteriores, sigue siendo un manga pensado para los amantes de la franquicia. Al menos en sus primeros compases. Es divertido ver —y mucho más tomando en consideración el excelente arte del manga— cómo aquel mundo de fantasía es recreado en otro formato distinto. Hablamos de un género sencillo en donde prima la aventura y la acción, pero con cierta retrospectiva al porqué de las cosas. No hablamos de un argumento complejo, pero sí de uno que nos hace pensar en lo que está sucediendo.

Por otra parte, si algo caracteriza a Dragon Quest es la mutabilidad de su historia y sus personajes. Los lazos se forjan en distintas direcciones. En ese sentido, la trama puede variar ampliamente, y más teniendo en cuenta que hablamos de un guion que se centra en viajar al pasado. Hoy por hoy no sabría deciros las repercusiones de sus viajes, pero estoy deseando ver la manera en que el mundo es afectado por su toma de decisiones. Al final, están intentando rescatar lugares caídos en el olvido. Su no existencia es un factor gigantesco para el devenir de los hechos; me sentiría bastante decepcionado si todo sigue igual, siempre, a su vuelta. Espero cambios, y creo que es ahí donde más jugo se puede sacar de la historia.

Conclusiones

Hay ciertos aspectos que he preferido obviar al comentar los dos primeros volúmenes del manga. Ha sido de esta forma para no haceros demasiado spoilers. En este caso, creo que era necesario otro enfoque. Uno, en cierto modo, más global. Dejando esto a un lado, recomendaría Dragon Quest VII: Fragmentos de un mundo olvidado a quienes gusten de la franquicia. Al resto, precaución. Es un manga entretenido, pero en estos momentos considero que es mejor esperar y ver cómo sigue evolucionando el argumento en su versión manga.

Como ya dije con anterioridad, la historia me interesante y tiene potencial, pero falta ver cómo se desarrolla. Los personajes carecen de un desarrollo y/o el trasfondo muy trabajado, pero espero que se solucione de cara al futuro. En lo relativo a la edición, nada que objetar. Se ha hecho un gran trabajo tanto con la traducción como con la maquetación.

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