‘Millennium Actress’, reseña anime

Una de las obras más perfectas del afamado director de anime

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Hoy llega a los cines, de la mano de Selecta Visión, una de las mejores películas del ya de por sí extraordinario director Satoshi Kon. Nos referimos a Millennium Actress (Sennen Joyū), y la ocasión nos proporciona la excusa perfecta para traeros esta reseña e invitaros a ver esta fantástica obra.

Sinopsis

El antaño encumbrado estudio de cine Ginei Studio ha cerrado sus puertas y sus instalaciones han comenzado a ser derruidas. En honor a la ocasión, el director Genya Tachibana concierta una entrevista con su idolatrada Chiyoko Fujiwara, la que fuera en el pasado una de las actrices estrella en la época dorada del estudio.

Pese a llevar décadas aislada y alejada del mundo mediático, la ahora envejecida Chiyoko decidió aceptar el encuentro porque Tachibana poseía cierto objeto de su propiedad que ella creía perdido: una llave que recibió en su juventud de manos de un hombre que se convirtió en la obsesión de su vida. En el momento en el que posa aquella llave de nuevo en sus manos, Chiyoko comienza a rememorar el pasado a través de un remolino de recuerdos en los que se entremezclarán sentimientos, hechos históricos y ficción cinematográfica.

La genialidad de Satoshi Kon en todo su esplendor

En Millennium Actres, Satoski Kon desplegó con maestría una de sus mayores virtudes: su habilidad a la hora de mezclar realidad y ficción. La película comienza contándonos la juventud de Chiyoko, pero pronto los acontecimientos de su vida y las historias de las películas que protagonizó empiezan a cruzarse y enredarse. En un instante nos encontramos en una escena real de su pasado y al siguiente estamos inmersos en medio de la acción de una película. Los saltos entre estas realidades ocurren a un ritmo vertiginoso y con una naturalidad pasmosa. Atraviesan épocas y géneros cinematográficos en un viaje fascinante que recorre buena parte de la época de la guerra y la posguerra en Japón durante el siglo XX.

Millennium Actress reseña
Millennium Actress, reseña anime

El torbellino en el que se convierte la historia arrastra consigo a los personajes. La identidad de Chiyoko y la de los roles que interpretó a lo largo de su carrera como actriz se superponen. La motivación que la empuja desde el principio de la obra traspasa la frontera de la realidad y guía sus actos incluso cuando está dentro de una película, independientemente del papel que esté interpretando en ese momento. Los entrevistadores que acudieron a su casa para realizar el documental, sobre todo en el caso de Tachibana, acaban sumergiéndose también en esta fantasía y terminan formando parte activa de ella.

Puede sonar caótico y podríamos pensar que contar una historia de esta manera tiene que resultar algo confuso, pero en el caso de Millennium Actress no lo es en absoluto. La obra da cuenta de una extraordinaria habilidad y de un magnífico repertorio de recursos cinematográficos para conducir la narración de forma que el espectador no pierde el hilo de la historia en ningún momento.

Una carta de amor al cine japonés

Millennium Actress también es, en cierto modo, un homenaje a la historia del cine japonés del siglo XX. Las referencias al icónico Akira Kurosawa son innumerables, pero también hay guiños a otros directores de renombre de la época como Yasujirō Ozu o el tal vez menos conocido Keisuke Kinoshita. Además, en la propia protagonista encontramos rasgos que están muy probablemente inspirados en estrellas clásicas del cine japonés como Setsuko Hara o Hideko Takamine.

Millennium Actress reseña
Millennium Actress, reseña anime

Del género chambara a Godzilla, el recorrido que hace el filme por el cine nipón es admirable. No obstante, las referencias de Millennium Actres van más allá de ser meros guiños para los nostálgicos. Sirven como instrumentos para transmitir el espíritu de la época, pues ayudan a crear una conexión con la historia pasada del país. Pero también ayudan a expresar las emociones de la historia y personajes, pues cada género aporta un lenguaje propio que la película no duda en aprovechar.

La relación de la obra con el mundo del cine no se acaba aquí. Al igual que hizo Perfect Blue —primera película de Satoshi Kon—, en este filme también se trata el tema de la relación entre estrellas mediáticas y sus aficionados, aunque sea más de soslayo. Lo hace a través del fervor que muestra Genya por Chiyoko y su carrera. Aunque hemos de decir que Millennium Actress trata el tema desde un punto de vista mucho más positivo que su predecesora.

Una película dentro de una película

El apartado visual de Millenniun Actress nos muestra un estilo realista, y eso es casi todo lo que podríamos generalizar. Sí, en general la película trabaja con tonalidades más bien apagadas y abundancia de sombras. Pero la incapacidad de la obra para estar dos minutos seguidos quieto no solo afecta a la historia, también a la estética. Un ejemplo lo tenemos en una escena en la que el escenario se transforma en un almanaque de imágenes históricas en matices de grises. En otra, la pantalla se convierte en un decorado pictórico de colores muy vivos. Además, es imposible no notar la enorme expresividad de la iluminación a lo largo de la película, que transmite casi tanta información como los diálogos.

Millennium Actress reseña
Millennium Actress, reseña anime

La banda sonora contiene un alto componente electrónico, pero con un deje arcaico que resulta hasta nostálgico. Algunos temas parecen representar la intensa persecución de Chiyoko en pos de su objetivo vital. Otros, casi podríamos describirlos como representaciones acústicas del metraje de una vida. Sea como fuere, la mayoría de los temas de Millennium Actress tienen personalidad y, sobre todo, un propósito muy marcado.

Conclusiones

Aun habiéndola visto varias veces, no puedo evitar disfrutar en cada escena de la magia cinematográfica de Millennium Actress. Es una película romántica en el sentido artístico de la palabra y desprende un intenso sentimiento positivo hacia la vida. Quizás por eso, aunque no es el metraje más famoso de Satoshi Kon, diría que es mi favorito.

Chiyoko corre constantemente, sin descanso, a lo largo de toda la obra. Esa carrera es la expresión de una vida dedicada a una pasión. Una vida que persigue un objetivo, independientemente de los motivos o del resultado. Porque, a fin de cuentas, y este es el bonito mensaje que nos deja la película, el recorrido es lo que vale la pena.

[Total: 2   Promedio: 5/5]

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