Alex the Kidd. Wario Land 4. Track Field. Turok 2. World of Illusion Starring Mickey Mouse and Donald Duck. Si nos ponemos a hablar de juegos retro, lo cierto es que hay cientos y cientos de juegos con los que podríamos identificar nuestra infancia. Juegos que, por desgracia, no siempre podemos volver a disfrutar. Por suerte, a veces esos retro games regresan a nosotros mediante páginas que recuperan la experiencia original.
Archivos que buscan conservar los títulos con los que crecimos. Artículos que repasan la historia de los videojuegos. Vídeos que analizan el origen de la industria y su evolución. Si bien es cierto que muchas veces parecen realmente lejanos en nuestra memoria, la verdad es que a veces están más cerca de nosotros de lo que pensábamos. Este tema, no obstante, empieza a ser más peliagudo de lo que nos gustaría reconocer por una cuestión: la pérdida del formato físico.
Gran parte de esos juegos de los que he citado se han conseguido conservar pese al paso del tiempo porque llegaron en formato físico. Es posible extraer sus datos y conservarlos. O guardarlos en una vitrina para que el polvo y el aire no los estropeen. Sea como fuere, los podemos conservar. Ahora que PlayStation ha tomado la decisión de eliminar el formato físico a partir de 2028, eso se podría perder. No con todos, pero sin con muchos.
Los que se lancen en Nintendo Switch o Xbox no deberían tener ese problema. Los de Play sí tienen ese riesgo, al igual que los exclusivos de PC que dependen de un servidor externo. Es un problema. Un problema en el que no dejamos de pensar desde que se dio la noticia de que el formato llegaba a su final.
Los juegos retro pueden llegar a su fin por culpa del fin del formato físico

Porque lo que para nosotros es un juego actual, contemporáneo o relativamente moderno en 2026, dejará de serlo en una o dos décadas. A día de hoy, incluso Final Fantasy X podría ser llamado un juego retro debido a que tiene más de 20 años. Es un tema, sin duda, bastante complicado y que, además, abre la puerta a otras problemáticas tales como la segunda mano o el control del mercado, pero ese es otro tema.
Cierto es que hay muchos juegos, como el primer Super Mario, los míticos Pokémon Rojo, Verde y Azul y otros títulos de la época que se han convertido en objeto de coleccionismo y especulación. Es decir, su acceso no es tan sencillo en pleno siglo XXI debido a cómo ha evolucionado el mercado.
Pese a ello, solo el hecho de que existan hace ya mucho por su conservación. Es por eso mismo que las webs de conversación, o los museos del videojuego, son elementos tan importantes dentro de una cultura que quizá no sea tan longeva como otras, pero que igualmente se merece su espacio y su reconocimiento.
Muchos somos lo que somos hoy día gracias a los videojuegos, y me daría mucha pena que los chavales del mañana no tengan ni la oportunidad de saber que tan bueno era un GTA 6 debido a que en 30 años quizá no existirá en ninguna tienda digital. Es un ejemplo quizá exagerado, pero creo que me entendéis.
Cierto es que cuando hablamos de retro, los que solemos tirar de él somos los que crecimos junto a ellos y nos dejamos llevar por la nostalgia, pero no siempre es así. Hay gente que se interesa por esos juegos de manera individual. A otros les acercamos nosotros. A mi sobrino, por ejemplo, seré yo quien le hable de los juegos con los que crecí. Se los enseñaré. Les dejaré jugarlos.
Pero no con todos. Eso no podrá ser con muchos de los que quizá lleguen en un futuro. Y me da pena. Sobre todo cuando echo ese vistazo a atrás y veo que esos Alex Kidd o Zelda clásicos siguen vivos de muy diversas maneras más allá de un documento, un vídeo o una referencia.
Es lo malo, pero también me ha hecho ver lo nuevo. Buscando es posible encontrar esas páginas en las que puedes volver a disfrutar de los juegos con los que creciste. Yo mismo me he sorprendido volviendo a mi infancia, repasando esos niveles que en su momento me parecían una auténtica Odisea y ahora son un maravilloso recuerdo.
Es algo bonito y muy divertido a su manera. Es como recordar de dónde venimos. ¿Quién nos iba a decir por aquel entonces que las cosas iban a terminar así? Muchos de los juegos que he mencionado llegaron en formato cartucho, el cual vivió su particular ocaso debido a que Sony lanzó los CD y les dio carpeta.
Ahora es otra vez Sony quien les da carpeta, pero a su propio formato, provocando que los cartuchos tengan, quizá, otra vez más peso debido a que se convertirán de nuevo en el referente de un formato físico que está abocado a morir tal y como lo conocemos.
Es duro, pero curioso, ya que te permite ver las cosas incluso con más perspectiva.