‘Dragon Ball Super’: análisis episodio 125

Análisis del episodio 125 de 'Dragon Ball Super', disponible en Crunchyroll

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El despertar de un nuevo dios

Con un poco de retraso, hoy os traemos el análisis del episodio de Dragon Ball Super emitido el pasado fin de semana. Como siempre, la reseña contará con numerosos spoilers, de modo que si no queréis destripes, os animamos a ver el episodio en Crunchyroll. Asimismo, os dejamos una lista con los episodios analizados de la serie en esta web. Sin más dilación, procedemos con el análisis.

La eliminación de Gohan y Dispo supone una gran baja, sobre todo para el Universo 11. Pero la fiesta solo acaba de empezar. Goku y Vegeta siguen enfrentándose al poderoso Jiren. Parece que, a pesar de los esfuerzos, la balanza no se inclina a favor de los Saiyan. Desde el público, los compañeros del Universo 7 comienzan a dudar sobre la victoria de nuestros protagonistas. Sin embargo, Gohan interviene y afirma que, ante todo, está convencido de su victoria. Así, Beerus, quien se refería a este como «el hijo de Son Goku», reconoce la fuerza de su aliado: «Lo has hecho muy bien». De alguna manera, el sacrificio de Gohan no ha sido en vano. El guerrero ha sido reconocido como merecía.

A-17 y Freezer contra Toppo

Volvemos al combate. Tras un breve momento entre Goku, Vegeta y Jiren, la serie nos muestra el verdadero centro del episodio 125. A-17 huye de Toppo, quien parece superar en fuerza al androide. Sin embargo, número 17 emplea una de sus habilidades para poner al guerrero justiciero entre las cuerdas. Su ki infinito propocia que este pueda lanzar una serie de ráfagas que, aunque inofensivas, empujan a Toppo más y más al abismo. Sin embargo, esta técnica no sirve de mucho, pues es capaz de escapar y lanzar un poderoso ataque al androide. Este se defiende con otro ataque, pero su poder resulta, como ya dijimos, inferior.

Dragon Ball Super análisis episodio 125

Cuando parecía que A-17 estaba condenado, llega su salvación. Golden Freezer aparece en escena, y ante la baja guardia de Toppo, aprovecha para lanzar una serie de ataques que debilitan irremediablemente a su enemigo del Universo 11. Toppo resulta estar en las últimas y Freezer, ante su victoria, se regodea en su superioridad. No obstante, Toppo no ha dado todo lo que tenía que dar. Ante su desesperanza y su uniforme justiciero destrozado —literal y metafóricamente— enuncia: «La justicia ya no tiene valor». Así, surge un poderoso poder. Un nuevo dios de la destrucción.

Toppo: un nuevo dios de la destrucción

Dragon Ball Super análisis episodio 125

Una espectacular transformación se nos muestra y Toppo adquiere un aura casi celestial y una apariencia más intimidante. Conocemos que, efectivamente, Toppo tiene papeletas para convertirse en un dios de su universo. Sin embargo, ocultó y no usó este poder por sus principios justicieros. Destruir por destruir no tiene sentido para Toppo, pues este busca la justicia. Pero ya nada importa. Como él mismo enuncia, esta ya no tiene sentido ni valor en este escenario. Hay que ganar, nada más.

Freezer se sorprende por su aumento desorbitado de poder, pero, como es evidente en él, no se echa para atrás. Su fanfarronería, en este caso, le cuesta cara. Toppo, con un golpe tremendamente poderoso, quita de en medio —al menos de momento— al emperador del mal. Así, los ojos del nuevo dios vuelven a posarse en el androide 17. Este, igual que al principio del episodio, intena huir como puede de su adversario. Y en esta ocasión con más motivo, pues la diferencia de fuerza es, simplemente, colosal.

A-17 intenta buscar un punto de débil, ya que sus ataques y su defensa no sirven en lo absoluto ante el nuevo Toppo. Sus intentos, finalmente, son en vano, ya que nada parece afectar a su contricante. Este se dispone a acabar con el androide, pero, al igual que hace unos minutos, el final del número 17 se ve frenado por la aparición de Freezer. El emperador capta la atención  de Toppo y, aunque herido, se enfrenta al guerrero —ya no tanto—justiciero. Como era evidente, Freezer perece totalmente y queda fuera de combate.

Violencia… ¡al fin!

Dragon Ball Super análisis episodio 125

Lo sorprendente de este último tercio del episodio es, sin duda, la violencia con la que se cuenta. Desde que comenzó su emisiónse había criticado la infantilización de Dragon Ball Super. Si uno compara las escenas de esta nueva serie con Z podrá ver que, claramente, el nivel de sangre y violencia gráfica es mucho menor. Sin embargo, este episodio 125 ha demostrado que, sin sangre, es posible construir escenas escalofriantes y «duras». El uso de sonidos en esta parte es, sencillamente, impresionante. Se captura perfectamente la fuerza de Toppo y el sufrimiento de Freezer. La animación, además, cuenta con gran nivel de detalle y una cierta deformación física que casan perfectamente con el momento y la intención de la escena. Queremos más momentos así.

Dragon Ball Super análisis episodio 125

El ¿final? del combate

Llegamos al clímax del episodio. Freezer queda insconsciente, aunque no fuera del campo; por lo tanto, aún es posible que el emperador del mal vuelva al combate con un as bajo la manga.

Dragon Ball Super análisis episodio 125Finalmente, la batallla queda en suspensión. El despertar de Toppo desata una amenaza —casi— equivalente a la de Jiren a la que el androide difícilmente parece poder encarar. Por otro lado, el avance del próximo episodio nos desvela que A-17 recibirá la ayuda de Vegeta. De modo que sí: la semana que viene contaremos con una batalla —o eso esperamos— épica. Desde luego, si la serie mantiene el nivel y el equilibrio de este episodio 125, supondrá una mejora ciertamente sustancial con respecto al resto del anime.

Dragon Ball Super análisis episodio 125

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