El ciudadano ilustre: comedia y drama a partes iguales desde Argentina

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Una vez más he sido la afortunada que ha podido disfrutar de un prestreno y una vez más vengo dispuesta a contároslo todo. En esta ocasión ha sido el turno de la película El ciudadano ilustre. Un drama de origen argentino cargado de humor e ironía al más puro estilo American Beauty.

El film está dirigido por Gastón Duprat y Mariano Cohn y el guion viene a cargo de Andrés Duprat. Se presentó por primera vez en la sección oficial de la 73ª edición del Festival de Venecia. Ahí, su protagonista Oscar Martínez ganó la Copa Volpi al mejor actor. Además, fue seleccionada para representar a Argentina en la categoría de Mejor película de habla no inglesa de la 89ª edición de los Premios Óscar.

La historia gira en torno a Daniel Mantovani, un escritor argentino mundialmente reconocido que recibe el premio Nobel de literatura. En ese momento, Montalvani entra en una especie de crisis existencial. Se ve a sí mismo como un escritor que gusta a todo el mundo, cuando lo que pretende es incomodar las mentes, cambiar el mundo. En fin, ser un artista trasgresor.

ciudadano ilustre

La película nos hace entrar en la piel del personaje en apenas en unos pocos minutos. En la entrega de ese Nobel, el protagonista narra un discurso en el que describe a la perfección sus sentimientos y emociones respecto a su vida y a dónde ha llegado. Sus inquietudes y sus miedos. Es prácticamente un vis a vis con la cámara. Montalvani habla para todo el público pero en realidad se siente como si se sermoneara a sí mismo. De hecho, aquellos que tengáis una vena artística acusada, no tardaréis mucho en sentiros identificados con sus palabras.

Inmediatamente después una mera conversación con su secretaria, Nuria, nos hace conocer prácticamente la totalidad de la vida del escritor: reuniones, lecturas, premios, charlas… Su vida se ha convertido en un espectáculo. El artista que hay en su interior agoniza por momentos.

El punto de inflexión llega cuando el escritor recibe una carta procedente de su pueblo natal en Argentina, Salas. En ella, se invita a Montalvani a acudir al pueblo a recibir el título de Ciudadano Ilustre y a pasar cuatro días de jornadas culturales.

ciudadano ilustre

Aunque al principio ni si quiera se plantea la idea, finalmente algo en él le dice que debe ir. Hace cuarenta años que abandonó el pueblo pero la oportunidad se presenta como un soplo de aire fresco en su vida. Una forma de reconectar con sus raíces, su pasado y las personas reales en las que se basan los personajes de sus libros.

Una vez en Salas, el escritor tiene que atravesar una serie de periplos bastante curiosos a la par que graciosos. Hasta la mitad de la historia, la película nos ofrece grandes momentos de risas y sonrisas. Hacía mucho que no oía tanta carcajada en una sala de cine. Sin embargo, resulta imposible olvidar la parte de drama, sobre todo a partir del ecuador del film.

Las cosas empiezan a torcerse poco a poco. Los años en Europa pasan factura al escritor entre su gente. Las historias de sus libros, sus personajes… Como se suele decir, no siempre llueve a gusto de todos. Daniel Montalvani tendrá que lidiar con los monstruos que él mismo ha creado.

No voy a desvelar detalles de la trama, solo diré que el final es algo agridulce. Personalmente, no sé muy bien qué pensar. No sé si me gusta o si no el camino final que toman los personajes. Además, también me gustaría destacar que en mi opinión el resto de personajes son bastante planos. Durante toda la película vemos a los amigos y vecinos de Montalvani con determinadas personalidades. Nos hacemos una idea simple y clara de cómo es cada uno. Sin embargo, al final todo cambia de un plumazo. De un minuto a otro. Nada ni nadie es lo que parecía y la historia se torna demasiado oscura.

ciudadano ilustre

Si tuviera que decidir los puntos fuertes de El ciudadano ilustre, serían los siguientes:

  • Una primera parte brillante en lo que al sentido del humor se refiere.
  • Un personaje con profundas inquietudes que conecta fácil y rápidamente con el espectador (se esté o no de acuerdo con lo que siente Montalvani)
  • Una historia original y entretenida.

En cuanto a los puntos flacos:

  • A partir de la segunda mitad, la película cobra un tono mucho más serio.
  • También, a partir de la mitad, parece que el ritmo se ralentiza (como si de verdad viviéramos al son del pueblo de Salas) para finalmente correr a toda velocidad.
  • El giro final de los personajes es, a mi parecer, algo forzado. No está bien desarrollado, llegando a parecer incluso absurdo.

No obstante, si tuviera que darle una puntuación del 1 al 10, le daría un 7’5. Puede que yo fuera bastante escéptica al cine y el mero hecho de que me haya gustado multiplique mis buenas vibraciones. Para comprobarlo no tendréis más remedio que ver El ciudadano ilustre vosotros mismos y comentarnos vuestra opinión. La película se estrenará en España el próximo 11 de noviembre.

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