‘Beautiful boy’: review sin spoilers

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El 8 de marzo tuvimos ocasión de asistir al pase de prensa de Beautiful Boy. En esta entrada os explicamos todos los detalles de la cinta protagonizada por Steve Carrell y Timothée Chalamet.

Sinopsis

La conmovedora e inspiradora historia de supervivencia, recaída y recuperación de una familia que lidió con la adicción durante muchos años, poniendo a prueba su amor y compromiso. A medida que Nic Sheff (Timothée Chalamet), un chico encantador y querido por todos, recae repetidamente, la vida de los Sheff puede torcerse hasta límites insospechados. Un desgarrador viaje lleno de desesperación pero también de esperanza.

La grandeza del intimismo

La metanfetamina produce que las neuronas liberen dopamina. Para los no versados en estos términos, la dopamina es un neurotrasnmisor que permite al individuo sentir satisfacción, ya sea disfrutando de un deporte o gozando con su comida favorita. Cuando esa dopamina se ve reducida por causa de la droga, una persona necesita duplicar (o incluso triplicar) la dosis para seguir sintiendo una sensación similar. Este procedimiento no sólo convierte a la persona en una adicta, sino que también la aboca a un pozo del que es difícil salir.

A veces es en las historias más íntimas donde reside la verdadera grandeza. Quizá por ello, no hay nada más grande que la relación entre un padre y un hijo, un vínculo que se estrecha entre ambos y que se va fortaleciendo (o no) a lo largo de los años. Sea como fuere, esa conexión siempre estará ahí, tanto para lo bueno como para lo malo, algo que Felix Van Groeningen parece haber entendido a las mil maravillas.

Beautiful boy (Felix Van Groeningen, 2018) es, en su base, una relación entre un padre y un hijo. De hecho, esta es una de las dos cosas que hace realmente bien este drama: potenciar esa situación vital entre ambos, a la par que se dibuja un feroz retrato de la droga y de los efectos que produce en las personas. Aunque es una premisa que se antoja simple e intimista, esconde muchos matices que se perciben de manera natural, como la vida misma.

Beautiful Boy

Beautiful boy: la importancia de las grandes interpretaciones

De esas dos tramas que el fin tiene a bien plantear, la relación entre los protagonistas es la que más luce gracias al buen hacer de unos enormes Steve Carrell y Timothée Chalamet. Carrell sigue demostrando su versatilidad y buen ojo para coger papeles, dando continuidad a las grandes interpretaciones que concatenó con cintas como Foxcatcher (Bennett Miller, 2014) o La gran apuesta (Adam McKay, 2015). Por su parte, Timothée Chalamet se muestra absolutamente inconmensurable en su rol de hijo caído en desgracia por culpa de las drogas, reforzando además la gran apuesta de futuro que el joven supone para la industria -que se lo digan a Luca Guadagnino y a su Call me by your name (2017)-.

Además, la película implica emocionalmente al espectador con un recurso tan simple como efectivo, los flashbacks. Esta técnica permite conocer a los protagonistas en diferentes lapsos temporales y comprobar de primera mano el deterioro de su relación.

Por último, cabe destacar la capacidad de Beautiful boy para emocionar sin necesidad de caer en dramatismos absurdos. La cinta no busca la lágrima fácil en ningún momento, incluso cuando muestra toda la crudeza que las drogas le infligen a sus protagonistas. La impecable fotografía ayuda también a transmitir parte del sentimiento que la cinta quiere plantear, potenciando los planos cortos y poniendo el foco sobre los personajes.

Veredicto

Sin la ambición propia de una propuesta que quiere agradar al gran público, Beautiful boy plantea un drama crudo y contundente que funciona por su enfoque y manera de plantear la historia. Si bien no es la cinta que recomendaría a un usuario casual, sí os diría que le dierais una oportunidad si queréis saber cómo las drogas son capaces de destruir las vidas de la gente. Y si no, las actuaciones de Steve Carrell y Timothée Chalamet deberían ser suficiente reclamo.

[Total:5    Promedio:5/5]

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