El género roguelike ha crecido un montón estos últimos años. Cientos de estudios se han ido sumando a la «moda» buscando su propia fórmula del éxito. Hemos visto decenas de propuestas muy diferentes, desde juegos de acción muy directa hasta títulos de estrategia, pasando por obras de gestión, puzles… Lo que no me esperaba era que alguien mezclase todo esto con el voleibol.
Sí, he dicho voleibol. Smash it Wild: Tactical Volleyball Roguelike es una de las ideas más curiosas que he visto en mucho tiempo dentro de un género que comienza a estar saturado de ideas demasiado repetitivas. Esta —por suerte— no es una de ellas, pues mezcla lo mejor de los rogue con las peculiaridades del deporte y algo que se asemeja incluso a un tactics poco convencional.
Raro. Sin duda es raro. Esa es la palabra, pero en el buen sentido, puesto que está bien ejecutado y funciona bien. Tanto es así que el mayor defecto que le he encontrado es la duración. Bueno, esa y la dificultad. Sigue siendo un roguelike; lo cierto es que te esperas runs de varias horas de mucha complejidad.
No es el caso. Puedes completar las 3 rutas (torneos cada vez más complejos) de los 4 equipos disponibles en unas 10 horas. Siendo sincero, saben a poco, pero porque el juego realmente es divertido. Te quedas con ganas de más porque el estudio sabe lo que se hace. Pero la sensación de que se hace muy corto es inevitable y es su mayor defecto. Uno entre muchas virtudes.
Análisis de Smash it Wild: Tactical Volleyball Roguelike, algo más que un tactics de voleibol y furros


Ante todo, Smash it Wild es un roguelike muy divertido. La premisa inicial es sencilla: hay cuatro equipos diferentes. Cada uno se compone de 3 jugadores diferentes y cada uno tiene sus propias características. Desde habilidades de tiro especiales hasta cierta cantidad de resistencia o fuerza de ataque, los hay más ofensivos, defensivos y neutrales.
Es como coger a 3 tipos de personaje de RPG, pero en un entorno deportivo. Como ya he dicho, recuerda a un tactics, pero simplificando mucho la forma al reducirlo todo a un pequeño set de parámetros muy fácilmente controlables. Por un lado, la fuerza, el stat que mide la potencia de nuestros ataques.
Por otro, la resistencia reduce el daño de los ataques, el movimiento marca las casillas (los escenarios se dividen en cuadrículas) y el vigor es algo así como una mezcla de puntos de movimiento + HP. Luego tenemos otro valor llamado regeneración, el cual sirve para recuperar vigor en los descansos y al terminar un partido.


Hay 5 estadísticas en total que luego podemos acompañar de habilidades, pasivas, objetos equipables (1 por personaje), reliquias (mejoras que duran una run completa y afectan a todo el equipo, dándonos la capacidad de —por ejemplo— recuperar vida al hacer daño de empuje) y efectos adicionales.
En la teoría es muy sencilla. En la práctica… también. Lo cierto es que hay un buen abanico de opciones, pero como las runs son bastante cortas, nunca llega a complicarse demasiado. Es algo que echo en falta. Con rutas más largas el juego ganaría en complejidad, profundidad y construcción. Sobre todo en construcción.
Una de las cosas que más mola en un roguelike o roguelite es diseñar builds y romper el juego de mil y una maneras diferentes. En Smash it Wild: Tactical Volleyball Roguelike estamos bastante limitados en ese sentido debido a que una copa completa dura entre 15 y 40 minutos como mucho.


No hay tiempo físico ni espacio para que tengas una sensación real de construir algo desde cero. Cuando empieza, el torneo casi que está acabando. Y eso que el sistema que hay es muy bueno. En cada torneo tendremos partidos de práctica, partidos eliminatorios y días libres. Los días libres se muestran en un calendario.
Cada día podemos realizar una acción de entre tres opciones, desde un entrenamiento para mejorar los parámetros de un personaje aleatorio hasta ir de compras para conseguir objetos, visitar a nuestros fans para recibir un regalo, asistir a un evento con distintas opciones y resultados, meditar para obtener recursos (hay dos monedas, oro e inspiración) que luego gastaremos en mejoras…
El juego está muy bien pensado y muy bien diseñado. Integra muy bien las virtudes de un roguelike y un tactics en algo tan particular como un partido de voleibol en escenarios divididos por cuadrículas y ataques especiales. Y los equipos están muy bien pensados.


Por ejemplo, el primero se dedica a congelar el suelo del campo rival para que los empujones sean más efectivos y mejorar sus capacidades (o incluso curar a los aliados) a medida que aumenta el número de casillas congeladas. Y esa es otra: los tipos de daño. Además de reducir el vigor de los rivales disparando, podemos hacerlo de otras maneras.
Podemos empujar a los enemigos, infringir estados alterados, obligarles a moverse más de la cuenta… Sin volverse muy loco, Smash it Wild: Tactical Volleyball Roguelike no lo resume todo en pegar pelotazos para reducir la vida rival a cero y luego tirar a un espacio vacío a placer. Va un poquito más allá y he ahí gran parte de su encanto.
Eso sin contar con que cuenta con una dirección artística muy chula, unos diseños muy carismáticos, personajes muy llamativos a simple vista y una banda sonora adecuada. Todo lo que le rodea tiene un nivel bastante alto y/o llama la atención desde el primer momento. Desde la idea inicial hasta el mismo planteamiento final, tiene gancho y es original.


Es por eso que me ha gustado tanto pese a que es tan cortito. Como no es muy caro (12 euros) y está localizado al español, sí que me ha merecido la pena, pero me habría encantado que fuesen a más. Sobre todo porque una de las grandes premisas de los rogue es que te ofrecen muchas horas de contenido a precios bastante asequibles.
Luego, que sean horas de calidad es otra cosa. En el caso de Smash it Wild: Tactical Volleyball Roguelike lo son. Esas 10 horas saben a gloria, pero… quería más. Me sorprendió ver que gané las primeras copas tan rápido y tan fácil. De hecho, no he perdido prácticamente ninguna run. Me lo pasé todo prácticamente a la primera y eso tampoco me llamó la atención.
Me gusta que esta clase de juegos me haga sufrir algo más para que las mejoras permanentes que desbloqueé al terminar una run tengan más impacto. Lo cierto es que sí, me ayudaron, pero no demasiado. Por ejemplo, como me pasé las tres copas del primer equipo a la primera, no he llegado a desbloquear ninguna de sus habilidades especiales. No me ha hecho falta.


Me lo pasé a la primera y no tenía incentivo alguno para hacerlo de nuevo. Ese es su mayor problema: no tiene ese algo que te hace querer repetir una y otra vez. Como tiene un final muy temprano que no te exige tanto, cuando completas cada copa, no tienes la necesidad de ir a una anterior.
Es algo que, personalmente, creo que deberían mejorar de alguna manera. Quizá con algún modo libre o infinito cuyo desafío sea llegar lo más lejos posible al ir complicando cada vez más la ecuación. Sin eso, pues la verdad es que se queda algo corto. Eso no hace que sea poco recomendable.
Como ya he dicho, la fórmula funciona. Además, es algo diferente. No es habitual que un rogue te dé una experiencia tan directa y divertida. Me ha gustado. Lo he disfrutado. Es bueno. De verdad, Smash it Wild: Tactical Volleyball Roguelike es bastante bueno pese a esos defectos.
Personalmente, te recomendaría que —como mínimo— le des una oportunidad a su demo. De verdad pienso que merece la pena y es un buen juego. Teniendo esta opción, y sabiendo lo divertido que es, es lo mínimo que os recomendaría. Luego, que vayáis a más o no es cosa vuestra, pero el intento se lo merece.


- Gráficamente es muy bonito.
- La mezcla de tactics, roguelike y deporte encaja perfectamente.
- El sistema de juego es divertido. Los turnos son entretenidos.
- Es un juego simplemente muy divertido si te gusta el género.
- Es fácil de entender, pero esconde cierta complejidad. La curva de aprendizaje es genial.

- Se hace corto para ser un rogue.
- Como es cortito, no termina de explotar a nivel de builds y composiciones.