El pasado 24 de septiembre se estrenaba Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido en Nintendo Switch 2. Y sí, hablamos de un juego que para nada tiene de nuevo ni de estreno. De hecho, su lanzamiento original se sitúa en 2017 en Japón y en 2018 en Occidente. Y hoy, 8 años tras su estreno, os vengo hablar de mi análisis de la versión de Edición Definitiva de Switch 2 de Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido.
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Para empezar, este análisis se centrará en los aspectos técnicos del juego. Poco o más os puedo contar de un juego que ya analizamos aquí en su día en la web. Su Universal Acclaim y su 91 en Metacritic dejan poco espacio a dudas y entiendo que si estás aquí es porque quieres leer que tal se desenvuelve en la nueva consola de Nintendo.
Vaya por delante que me quiero centrar en la valoración del producto en sí, sin que en mis valoraciones pesen las cuestionables políticas comerciales de Square Enix en este juego. Me refiero a que si alguien quiere jugar a un juego que ya estaba en la primera Switch y que ahora sale en Switch 2, no tiene otra manera que comprar el juego a precio completo. Sin upgrade gratuito o pagando sólo por las mejoras gráficas y de rendimiento que tiene.
Entrando ya en materia, esta nueva edición conserva intacto el contenido original. Así pues, sus principales novedades se encuentran en el apartado gráfico y el rendimiento. No hay contenido nuevo ni se trata de un remaster. Es más bien una adaptación que aprovecha la mayor potencia de Switch 2 para ofrecer una experiencia más fluida y una imagen más definida
Análisis Dragon Quest XI S Nintendo Switch 2: Dos modos gráficos

La principal novedad es un aspecto que no suele ocurrir en juegos de Switch 2 pero algo a lo que sí que estamos acostumbrado en otras consolas: los modos gráficos de rendimiento o calidad. Así pues, como suele pasar, contamos con dos opciones gráficas que permiten elegir entre resolución y fluidez.
El modo Calidad apuesta por una resolución de hasta 1440p y una tasa de 30 FPS, mientras que el modo Rendimiento reduce la resolución a 1080p para alcanzar los 60 FPS. Realmente esta diferencia no se nota tanto en el combate, ya que son por turnos y permiten disfrutar de las animaciones sin necesidad de una respuesta inmediata. Pero es en la exploración donde los 60 FPS marcan una diferencia bastante evidente.
Aun sabiendo que es un juego de hace 8 años, estamos ante un salto técnico que mejora una experiencia que en la primera Nintendo Switch estaba más condicionada por las limitaciones del hardware. La imagen gana definición, los escenarios se ven más claros y los personajes tienen más presencia visual cuando exploramos lugares con muchos elementos en pantalla.
Una vez vistas las diferencias entre los dos modos gráficos, vayamos ahora a detallar el rendimiento y las diferencias entre modo dock y modo portátil.
Como se comporta en modo Dock

Al conectar Nintendo Switch 2 a la TV o al monitor, el modo Calidad ofrece una imagen más nítida gracias a su resolución de 1440p. Los contornos de los personajes se muestran más definidos y algunos detalles de los escenarios se ven mucho mejor, especialmente en pantallas más grandes.
Es en la vegetación, en las construcciones y en los elementos del paisaje donde más se nota esa mayor resolución. También es una buena opción para quienes prefieran una imagen más pausada y den prioridad a la nitidez por encima de la fluidez. Eso sí, los 30 FPS se notan cuando cambiamos entre ambos modos.
Aunque ya sirven para disfrutar de un RPG por turnos, el movimiento de la cámara pierde suavidad y recorrer el mundo resulta menos agradable después de acostumbrarnos a los 60 FPS. Por eso, creo que lo mejor para jugar en TV es apostar por el modo Rendimiento. La resolución de 1080p ofrece una calidad de imagen más que suficiente y permite disfrutar de una exploración mucho más fluida.
Además, los desplazamientos a caballo y los enfrentamientos transmiten mejores sensaciones. En general, el rendimiento es estable y no he visto problemas importantes que comprometan la experiencia. Pero la mejora no elimina todos los defectos heredados que ya había en Switch 1.
Por ejemplo, ciertos detalles del escenario siguen mostrando las limitaciones de su tecnología. Son pequeños defectos que no arruinan la aventura, pero que nos recuerdan que estamos ante una adaptación mejorada y no ante una renovación gráfica completa
El modo portátil, el gran ganador

He de reconocer que aquí ha sido donde he jugado más. Ya sea en el sofá o en otro sitio, Dragon Quest XI S siempre ha encajado bien con el formato portátil. Pero las limitaciones de la primera Switch obligaban a aceptar una imagen menos definida y una fluidez inferior a la que encontramos ahora.
En Nintendo Switch 2, el modo Rendimiento mantiene los 1080p y los 60 FPS, una combinación que permite disfrutar de la aventura con una suavidad muy superior. Los movimientos de los personajes son más naturales, los combates se notan más «continuos» y recorrer los escenarios es más agradable. El estilo cel-shading ha envejecido especialmente bien.
Los diseños de Akira Toriyama continúan siendo uno de los grandes atractivos del juego y ayudan a disimular el paso del tiempo en algunos elementos técnicos. Pero no todo es perfecto. Al mirar ciertos escenarios de cerca, algunas texturas del terreno pueden resultar algo borrosas y la imagen pierde parte de la definición que ofrece el modo Calidad.
Por suerte, el tamaño de la pantalla integrada hace que estas diferencias resulten menos evidentes que en un televisor grande. ¿Merece la pena utilizar el modo Calidad en portátil? Es una alternativa interesante para quienes prioricen la definición de imagen, pero personalmente me quedaría con el modo Rendimiento.
Los 60 FPS aportan una gran mejora durante toda la aventura y hacen que explorar durante largas sesiones sea una experiencia más agradable. Lo importante es que esta fluidez se mantiene de forma consistente. No estamos ante una versión que alcance los 60 FPS sólo en las zonas tranquilas para después sufrir problemas en los momentos más exigentes.
El rendimiento es el mismo incluso cuando aparecen varios personajes, enemigos y efectos visuales en pantalla
Conclusiones
Sin ánimo de hacer un análisis digno de Digital Foundry, concluyo afirmando que estamos ante una adaptación competente que mejora dos aspectos fundamentales: la resolución y la fluidez. El modo Rendimiento a 1080p y 60 FPS es nuestra opción favorita, especialmente en portátil.
Mientras, los 1440p y 30 FPS del modo Calidad pueden resultar atractivos para quienes jueguen principalmente en televisión. Estamos ante una buena manera de descubrir uno de los JRPG más destacados de los últimos años en una consola Nintendo.
La experiencia portátil es excelente y los 60 FPS mejoran mucho la exploración, pero el resultado deja la sensación de que podría haberse hecho algo más. Si ya lo jugaste en su día, es muy probable que no te merezca la pena el gasto. Pero si no lo has jugado nunca, deja lo que estés jugando y ponte YA con él.


- Sigue siendo el mismo juegazo que fue en su día
- Poder escoger entre dos modos gráficos
- El modo portátil se siente muy bien a las manos

- Cuestiones de precio aparte, podría haberse ido más allá en ciertos aspectos
- Los tiempos de carga no mejoran en demasía