Veamos si el arte de la película nos toca el corazón.
Aunque ya nos consideramos unos viejunos, nunca es tarde para volver a reencontrarnos con uno de los animes que nos introdujeron en este maravilloso mundo. Hablamos de Doraemon, un personaje con el que todo el mundo ha tenido trato en su niñez.
Un personaje cuyas puestas en escena en las pantallas de cines siempre suponen un nivel más alto de calidad a lo que estamos acostumbrados a ver en televisión. Aventuras en el mundo del arte no iba a ser menos, aunque también nos propone un viaje diferente.
Aquí, la imaginación, la amistad y la pintura se convierten en los grandes protagonistas de una aventura pensada para disfrutar en familia. Os lo contamos.
Esta aventura es un cuadro: review Doraemon – Aventuras en el mundo del arte
La historia nos lleva junto a Doraemon, Nobita y el resto de sus amigos hasta Artelia, un mundo inspirado en la Europa medieval al que llegan después de entrar en una misteriosa pintura. Allí conocerán a Claire, Milo y Chai, tres nuevos personajes que les acompañarán en una aventura en la que tendrán que recuperar una misteriosa piedra azul y enfrentarse a una amenaza que pone en peligro este reino de pinturas.
Como viene siendo habitual en las películas de la franquicia, la propuesta combina fantasía, humor y una historia accesible para los más pequeños. Sin embargo, esta vez hay un elemento que le da una personalidad especial. El arte no es simplemente una excusa para llevar a nuestros protagonistas a un nuevo escenario, sino el eje sobre el que gira buena parte de la película.
La idea de convertir un cuadro en la puerta de entrada a todo un mundo de fantasía permite jugar con las posibilidades de la animación y construir una aventura que tiene mucho que ofrecer a nivel visual. Además, la incorporación de Claire y sus compañeros ayuda a dar un poco de aire fresco a una pandilla que conocemos de sobra.
Eso sí, no estamos ante una historia especialmente compleja. Su desarrollo sigue una estructura bastante reconocible y algunos de sus acontecimientos resultarán previsibles para quienes estén acostumbrados a este tipo de aventuras. El mensaje llega con claridad, aunque la película no profundiza demasiado en sus ideas y prefiere mantener un tono ligero durante buena parte del metraje. De hecho, algunos aspectos como su villano, nos ha parecido demasiado obvio desde el principio, aunque nunca hay que olvidar su enfoque en un público infantil.
El arte cobra vida en un mundo más bonito que cualquier pintura

Uno de los grandes aciertos de la película está en la manera de utilizar la pintura como parte de su identidad. Desde sus primeros compases, la película deja clara su intención de rendir homenaje a distintas expresiones artísticas, algo que después traslada al mundo de Artelia.
El apartado visual es, probablemente, uno de sus puntos más destacados. Los escenarios cuentan con una personalidad propia y el trabajo de los fondos consigue que el reino resulte atractivo, con esa mezcla de fantasía y referencias a la Europa medieval que encaja perfectamente con la propuesta. La película sabe aprovechar las posibilidades de su universo para ofrecernos imágenes que se alejan de los escenarios más cotidianos de Doraemon.
También resulta interesante cómo los personajes se adaptan a esta nueva ambientación sin perder la personalidad que los caracteriza. Nobita continúa siendo Nobita, Gigante sigue teniendo ese carácter que todos conocemos y Doraemon vuelve a demostrar que sus inventos pueden sacarnos de más de un apuro. Aunque este es un aspecto que nunca dudábamos de que se mantendría.
La animación acompaña bien el conjunto, manteniendo el ritmo necesario para que la aventura no se vuelva pesada. Por su parte, la banda sonora cumple su función, especialmente cuando la historia necesita elevar la intensidad, aunque no llega a convertirse en uno de esos elementos que recordaremos mucho después de salir del cine.
Una historia sencilla con un mensaje muy importante

Más allá de la aventura, la película quiere hablarnos del valor del arte y de la importancia de aquello que creamos así como el trasfondo que existe tras la obra. No se trata únicamente de pintar algo bonito o de conseguir un resultado perfecto, sino de entender que detrás de una obra también hay emociones, esfuerzo y sentimientos.
Es un mensaje que encaja bien con el público al que se dirige y que permite disfrutar de la película desde una perspectiva diferente. Los más pequeños encontrarán una aventura llena de personajes simpáticos y situaciones fantásticas, mientras que los adultos podrán apreciar esa defensa de la creatividad y de las distintas formas de expresión artística.
El problema es que, aunque la idea tiene potencial, el guion no siempre consigue desarrollarla con toda la profundidad que podría. El conflicto principal funciona como motor de la aventura, pero su antagonista carece de una personalidad especialmente interesante y algunas situaciones se resuelven de una manera demasiado convencional. No es algo que arruine la experiencia, pero sí impide que la película termine de destacar tanto por su historia como lo hace por su apartado visual. Con un desarrollo más elaborado de sus personajes y de los conflictos que plantea, estaríamos ante una propuesta todavía más redonda.
Conclusiones

Doraemon – Aventuras en el mundo del arte es una película recomendable para quienes quieran disfrutar de una nueva aventura del gato cósmico en la gran pantalla. Su apuesta por la pintura le permite diferenciarse de otras entregas de la franquicia, mientras que su apartado visual y su mensaje sobre la creatividad consiguen que la experiencia tenga algo más que ofrecer que una sucesión de situaciones divertidas.
No obstante, su historia es bastante sencilla y no aprovecha todo el potencial de las ideas que pone sobre la mesa. Quienes busquen una trama especialmente profunda quizá se queden con ganas de más, pero los seguidores de Doraemon y las familias encontrarán una propuesta entretenida, bonita y con un mensaje positivo.



- El apartado visual y el cuidado de los escenarios.
- Su homenaje a la pintura y a la creatividad.
- El desarrollo de los nuevos personajes y como se implican en la historia.

- Una historia bastante previsible.
- El antagonista podría tener más personalidad y ser menos obvio.
- Algunas ideas interesantes se quedan sin desarrollar.