Análisis de ‘Catherine: Full Body’, una historia de ¿amor? y carneros

Una historia de amor y carneros. Sí, carneros.

0
Compartir

¡Hola, muy buenas amantes de los videojuegos! Catherine fue un juego muy especial. El título de Atlus optó por tratar temas adultos con una narrativa y un sistema de puzles de lo más peculiar. Ahondando en la naturaleza del matrimonio, la fidelidad o la autoconfianza, Catherine se granjeó su propio séquito pese al escaso éxito comercial cosechado allá en 2011. No obstante, la calidad del juego resulta indiscutible; la desarrolladora lo sabe, y es por eso que hoy estamos hablando de Catherine: Full Body, la remasterización del videojuego original. Además de incluir una notoria mejora visual, el remaster trae consigo nuevas canciones, opciones multijugador y variaciones en la historia principal; el rebaño crece.

A nuestras dos protagonistas, Katherine y Catherine, se ha unido una tercera en discordia: Rin, también llamada Qatherine; el triángulo amoroso de Vincent Brooks se complica todavía más. Las dudas y los celos vuelven a representar un papel principal en la historia, pero también la esperanza y la redención. Tocada por la varita de la fantasía más inverosímil, reviviremos las aventuras de un hombre como cualquier otro superado por la situación. Igual de polémica que en su lanzamiento por la forma en que se representan a ciertos colectivos, o por el mismo trasfondo de Vincent, Catherine: Full Body llegó a nuestras plataformas el pasado 3 de septiembre de 2019.

Un mundo de puzles, pesadillas y amor en donde nosotros haremos las veces de espectador, pero también de Dios, pues seremos quienes tomemos las decisiones más importantes y decidamos el destino de Vincent, Catherine, Qatherine y Katherine.

Un rectángulo amoroso

Análisis Catherine: Full Body
Análisis Catherine: Full Body

Catherine: Full Body logró causar un gran impacto en su lanzamiento a pesar de que las ventas no terminasen de acompañar al que resultó ser un título sobresaliente. Atlus, especialista en crear historias fuera de lo normal, dejó muy claro cual es su sello editorial. Catherine, al igual que Persona, ahonda en el psique humana y saca sus propias conclusiones. Un juego de introspección psicológica y excelsa narrativa en donde la peculiaridad de su diseño gráfico es solo un aliciente más. El trasfondo no puede ser más simple: Vincent lleva cinco años saliendo con su novia Katherine. Todo parece ir bien: sale con sus amigos, tiene trabajo y, aunque vive con cierta precariedad, no se puede quejar. Todo cambia un día cuando, sin previo aviso, su pareja trae a coalición un tema que le pone muy nervioso: casarse.

Vincent quiere que las cosas sigan tal y como están. Los nervios se convierten en el carcoma de su alma. Al final hace lo que nunca, nadie, debe hacer: ser infiel. Tras salir de copas con sus amigos, Vincent se despierta en casa sin recordar nada. A su lado, Catherine, una atractiva dama de cabellos rubias que no es su pareja. A partir de ese momento descubriremos la personalidad de Vincent: un hombre asustadizo y con ciertas bajezas morales, pero arrepentido. No sabe bien que hacer y, de hecho, ni él mismo sabe como ha sucedido todo. Noche tras noche se repite la situación, pero él no recuerda nada. Algo se esconde tras las sabanas de oropel que yacen sobre el cuerpo de su amante, ¿qué esconde la verdad? Hay mucho más de lo que uno cree ver.

Al tiempo, Vincent rescata de lo que parece ser un acosador a Rin, una joven de cabellos rosas que responde al nombre de Qatherine. La ecuación es cada vez más complicada, y por si fuera poco extraños rumores comienzan a asolar la ciudad. Vincent sigue con su día a día, pero noche tras noche tiene pesadillas. En ellas debe escalar montañas de cubos, pues de lo contrario morirá. Perseguido por la personificación de sus males internos, Vincent luchará con todo su ser por sobrevivir. Rodeado de extraños carneros parlantes, descubrirá muy pronto que alguien le quiere muerto, y por eso está allí. ¿El problema? Que al despertar no recuerda nada. Y así se desarrolla nuestra aventura.

Catherine, Qatherine y Katherine

Análisis Catherine: Full Body
Análisis Catherine: Full Body

Las malas lenguas hablan de que, quien muere en un sueño, muere en el mundo real. Los rumores que circulan hablan de una bruja que persigue a los infieles y los castiga. La situación, que parece responder al argumento de una telenovela, adquiere muy pronto tintes de fantasía de terror. El espectacular apartado gráfico de Catherine: Full Body no destaca por su hiperrealismo o la calidad gráfica de su modelado, sino por su cruda concepción de la realidad. Si bien no se puede decir que el acabado sea bonito, luce muy bien. El contraste entre el mundo de los sueños, oscurantista y siniestro, nos pone en situación en cuanto la pesadilla comienza.

El atrevido y adulto argumento de Catherine casa a la perfección con su apartado artístico, el cual nos recuerda mucho a Persona, pero de otra forma. Volviendo al tema, uno de los grandes logros de Atlus ha sido establecer una historia con una buena narrativa en la que diseño y guion trabajan codo con codo. Si tuviese que poner un pero serían las cinemáticas «estilo anime», pues rompen un poco con la dinámica de la historia cuando aparecen. Al tiempo, su buena narrativa se vuelve torpe por momentos cuando trata ciertos aspectos o ahonda en rutas determinadas. Ah, ¿no lo he dicho? Catherine tiene varios finales. Su versión remasterizada, de hecho, incluye varios finales nuevos: uno para Catherine, otro para Katherine y varios para Qatherine.

Aquellos jugadores que disfrutaron de la experiencia de juego original verán recompensados su esfuerzo con las nuevas tramas, pero también es cierto que no hay demasiados cambios en las historias originales. Resulta lógico, ya que en caso contrario hablaríamos de un nuevo juego, pero es algo que se debe resaltar. Regresando al quid de la cuestión, otro factor importante a la hora de valorar la historia son sus personajes. He disfrutado mucho del concepto de todos y cada uno de ellos, pues considero que el elenco es equilibrado y variopinto a la par. Cada individuo posee una personalidad propia y diferenciada.

Filete de ternera, por favor

Análisis Catherine: Full Body
Análisis Catherine: Full Body

No me querría marchar a las conclusiones antes de hablar de los carneros. Es, a fin de cuentas, el eje del diseño del mundo de pesadilla. Nuestro personaje aparecerá siempre en calzoncillos y una almohada cuando está soñando. Al mismo tiempo, tendrá cuernos de carnero. El resto de soñadores serán carneros, y cada uno se diferenciará por la ropa que porta. Para ellos, nosotros somos carneros y ellos son los humanos. Cada carnero tiene una forma de ser propia y, de hecho, competiremos con otros tantos al escalar la montaña. La moral humana se enfrentará a la necesidad de sobrevivir, lo cual es simplemente genial. Aportan un aire de inverosimilitud genial, y juega mucho con la idea de los cuernos. Sin embargo, ellos son los que sufren, pues ellos han sido quienes han pecado.

La forma en la que Atlus reafirma su concepto sobre la infidelidad y la redención es sublime. Simplemente me encanta. En cierto punto nos formulamos la siguiente pregunta: ¿De verdad se merecen semejante castigo? El mundo de la pesadilla no es un lugar fácil y, al final, si uno falla paga con su propia vida. La forma en la que el estudio juega con nosotros y nuestra propia concepción de la moralidad es genial. El apartado artístico sube muchos niveles gracias a la originalidad del equipo, quien parece no tener miedo de innovar o poner en tela de juicio sus más alocadas ideas. De diez.

Pesadillas antes de Navidad

Análisis Catherine: Full Body
Análisis Catherine: Full Body

Podríamos dividir la jugabilidad de Catherine en tres apartados: decisiones, interacción y puzles. En primer lugar, en ciertos momentos de la historia tendremos que adoptar resoluciones propias. Estas tendrán forma de llama, preguntas o mensajes. Nuestras elecciones determinarán nuestro rumbo y, por consiguiente, el final que consigamos. En ello tendrá mucho que ver nuestro karma, una especie de barra que mide nuestro nivel de maldad o bondad. Es una mecánica sencilla y efectiva que agrega varias capas de rejugabilidad a un título no demasiado largo en lo que a historia se refiere; unas diez horas si vamos directos al grano.

La segunda mecánica sería la interacción, también entendida como exploración. Esta queda bastante limitada al bar donde nos reunimos con nuestros amigos, lo cual produce que sea algo escasa; me habría gustado disfrutar más de la ciudad. En el bar podremos jugar a las recreativas, ver las noticias, beber y, por supuesto, hablar con el resto de clientes. Al hacerlo, avanzará la noche e iremos no solo obteniendo información y contexto, sino que nos irán llamando, enviando mensajes, etc.

Una de puzles y carneros

Para terminar, los puzles. Hablamos, a fin de cuentas, de la mecánica más importan de todas: es la que da forma y esencia a Catherine. Sin ellos hablaríamos de un juego muy normalito. Pero ahí están, y son simplemente geniales. Todos siguen el mismo funcionamiento: una montaña de bloques que podemos mover. Nuestro objetivo será alcanzar la cima, pues poco a poco la montaña se va viniendo abajo. Cada noche se compone de tres niveles, y al superarlos avanzamos al día siguiendo. Al mismo tiempo, cada noche se incluyen bloques nuevos. Si bien es cierto que no existe una gran variedad a nivel general, estos nuevos bloques aportan algo nuevo y refrescante. ¿El problema? La rejugabilidad se resiente al completar varias historias, pues es un poco siempre lo mismo.

No por ello el planteamiento es malo. Al contrario, es muy bueno. La remasterización aporta dos cosas muy interesantes. En primer lugar, la dificultad. Catherine: Full Body aporta varias modalidades de juego. Lo ideal es aumentar el nivel de desafío en cada partida, pues de esta forma la llama sigue viva. De lo contrario, se apaga. No sucede lo mismo con el juego de Rapunzel, disponible en el bar. Cuenta con más de 500 niveles; superarlo una vez es más que suficiente, ya que de otra forma es bastante repetitivo. Las nuevas modalidades online aportan un extra al título, lo cual siempre se agradece. Los más fervientes admiradores del género podrán disfrutar cuando quieran de sus mecánicas gracias a las nuevas modalidades incluidas por el estudio.

¿Una remasterización a la altura? Conclusiones

Sí. Catherine: Full Body cumple a la perfección con las expectativas. No solo ha mejorado a nivel gráfico, sino que incluye nuevas secuencias e historias. Respecto a estas, sin embargo, no dejan de ser las mismas de antaño con ciertas modificaciones, por lo que no aportan gran novedad. No así las de Rin, que son 100% nuevas. Los nuevos jugadores, por su parte, podrán disfrutar de todo el contenido. El minijuego de Rapunzel, los múltiples finales y las funciones online aportan horas de juego extra, lo cual siempre está bien. Bienvenidos al rebaño, jugadores.

Debo decir que estoy muy satisfecho con el resultado final. Con todo, el juego puede ser algo repetitivo tras varias horas de juego. Además, en ocasiones es posible que su argumento trate temas de los que no tiene demasiado conocimiento sin el tacto adecuado. En resumidas cuentas, diría que Catherine: Full Body no es solo un buen juego, sino una buena remasterización.

Análisis Catherine: Full Body. Edición física para PS4 cedida por Koch Media.

[Total:0    Promedio:0/5]

Deja un comentario