Análisis de Aeterna Noctis

Un metroidvania dispuesto a exprimir toda tu habilidad como jugador con grandes dosis de plataformeo extremo y combates muy estimulantes.

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No es la primera vez que vemos representada la lucha entre la Luz y la Oscuridad en un videojuego. Sin ir más lejos, me remito a Hollow Knight, en el que, al igual que en Aeterna Noctis, encarnamos a las sombras en una elección atípica de protagonista. Y este no es el único parecido, ya que ambos títulos comparten muchas similitudes, comenzando por la elección del metroidvania como género. Sin embargo, a la hora de dar forma a este título, Aeternum Game Studios, el estudio español detrás del juego, ha sabido reunir los mejores elementos de grandes exponentes y crear una esencia propia. Así pues, Aeterna Noctis se presenta como una propuesta detallada, plagada de referencias y exigente con el jugador. Todo mientras proporciona retos para los más hábiles y una buena historia detrás.

Existe actualmente una corriente de títulos que buscan poner contra las cuerdas al jugador, tales como Tails of Iron, Nioh, Super Meat Boy, Cuphead, Shovel Knight o cualquiera de From Software. Aeterna Noctis se sube al carro de la dificultad, no sólo en combate, también en exploración y nos plantea zonas que hacen que el Sendero del Dolor en Hollow Knight sea un simple camino de rosas. Si buscáis retos, los vais a encontrar y también la sensación de euforia cuando consigáis completar cualquier zona. Sin embargo, no todo es sufrimiento y gracias a su emotiva historia, nos encontraremos totalmente inmersos en un título que no deja que soltemos el mando.

Análisis de Aeterna Noctis. Un duelo interminable

Como os decía al inicio del análisis, la lucha entre la Luz y la Oscuridad es el principal pilar que sostiene al argumento, aunque este adquiera toques shakespirianos conforme avancemos y la emotividad se cobre los mejores momentos cinemáticos. En un inicio, encarnamos al Rey de la Oscuridad, quien se encuentra en desventaja al haber perdido todos sus poderes frente a su adversaria del bando de la Luz en un ciclo eterno donde ambos frentes están destinados a derrocarse una y otra vez. Algo así como ocurre en Star Wars con la dualidad entre el Lado Oscuro y el Lado Luminoso, encontrando épocas de auge para los siths y momentos de esplendor para los jedis.

De hecho, esta personificación de ambos protagonistas enfrentados en bandos opuestos me ha recordado al constante duelo Kylo – Rey. A la de la última trilogía de películas, pero con una idea mucho mejor planteada que la que J. J. Abrams nos proponía. Tanto es así, que hablamos de un título narrativamente exquisito con varios giros de guion sorprendentes (algunos más evidentes que otros) y un esfuerzo por contextualizar el universo en el que nos encontramos. De la misma manera que en Hollow Knight o Dead Cells encontrábamos información de forma indirecta, a lo largo de nuestra travesía iremos obteniendo pequeños detalles secundarios que aportan consistencia al lore del juego.

Y no solo eso, para más profundidad, encontramos incluso un lenguaje propio de los seres de ultratumba que me ha recordado de manera graciosa, a una mezcla entre el inglés, japonés y el élfico de El Señor de los Anillos. Lo que está claro es que, si hay algo que sabe hacer este juego, es crear desde un primer momento el suficiente interés como para querer saber cómo sigue la historia.

Aeterna Noctis análisis

Un exigente metroidvania en 2D

Decir que Aeterna Noctis es un juego exigente es totalmente cierto. Como buen metroidvania, vamos a encontrar grandes dosis de exploración que se combinan con frenéticos combates. Sin embargo, para una mano un poco ducha en videojuegos actuales, la verdadera dificultad no va a residir en sus batallas, sino en el plataformeo. Si tengo que explicar en qué consiste este apartado. Os pediría que imaginarais una mezcla entre Super Meat Boy, Rayman, Dark Souls y Hollow Knight. Luego, que lo metierais todo en una batidora. El resultado es un cóctel de escenarios llenos de peligros como sierras, cuchillos, enemigos de toda clase y en los que hasta el agua mata. Nunca se puede estar con la guardia bajada y cualquier avance requiere de una precisión estudiada al milímetro.

Por suerte, las apariciones una vez muertas, son fluidas, impulsándonos a volver a caer en esa empalada. Sin parar. Así hasta que entendamos que esa no es la manera. Poco a poco, iremos obteniendo habilidades nuevas como el doble salto, trepar por las paredes o lanzar flechas para teletranspotarnos, mientras que gracias al sistema de experiencia, podremos ir desbloqueando pasivas en un árbol típico de facultades. Si bien el control del personaje es bueno y fluido, no siempre todas las habilidades son cómodas de poner en marcha y vais a sufrir más de una muerte frustrante a causa de ello. En dicho aspecto, vuelvo a cuando decía que compartía muchos elementos con Hollow Knight, incluso en el tipo de poderes o en la existencia. En este caso se trata de gemas que vendrían a suplir a los amuletos.

No obstante, en vez de activarlos en un banco, lo hacemos en tronos que encontramos repartidos a lo largo del mapa. No me considero una persona con demasiada paciencia. Es precisamente por eso que debo lanzar a favor del juego el hecho de que ha conseguido mantenerme frente a la pantalla. Inclusive, cuando tenía ganar de desconectar de tanta muerte. Aeterna Noctis no es una obra que tomar de forma ligera, al revés, requiere enfrentarla con calma. A lo largo de su recorrido, nos obsequiará con misiones secundarias, coleccionables y tesoros ocultos que amplían una experiencia ya de por sí extensa. El juego se sitúa alrededor de las 30 horas, pero esto es solo en papel; si lo queremos completar al máximo la duración se dispara considerablemente.

Arte en movimiento

Merece reconocimiento aparte todo el apartado audiovisual por su estupenda elaboración y puesta en escena. Aeterna Noctis es un juego oscuro sí, pero bonito. Solo con la cinemática inicial, ya sabemos que nos encontramos ante un juego que cuida todos sus detalles estéticos. La introducción narrada de Nuria Mediavilla, actriz de doblaje de Angelina Jolie o Cate Blanchett, no podía ser más adecuada. Es más, nos recuerda a los primeros minutos de El Señor de los Anillos con una Galadriel entre las sombras. La banda sonora, aunque discreta por momentos, sabe cuando adquirir presencia, sobre todo en los combates contra los jefes.

Sin embargo, no solo encontramos esplendor en las cinemáticas, sino que los propios escenarios son un despliegue creativo, con todas las animaciones y detalles hechos a mano y ese cariño se transmite al jugador de manera automática. Todas y cada una de las 16 zonas que encontramos a lo largo del juego son increíbles. En su conjunto, se percibe una convergencia de estilos como el anime, Estudio Ghibli, animaciones de los ochenta o incluso iconografía mitológica. Aeterna Noctis es un juego plagado de referencias, tanto narrativas, como visuales que merece la pena explorar por su belleza.

Conclusiones de Aeterna Noctis

Que la industria española cuenta con grandes cantidades de talento no es ningún secreto. No obstante, creo que Aeternum Game Studios ha sabido materializarlo en un juego que se caracteriza por ser un reto. Crear un metroidvania requiere atender a una serie de elementos. Otros grandes nombres lo pusieron en marcha antes, y conseguir que estos funcionen para con el jugador… Ellos lo han conseguido.

Al recién premiado Metroid Dread y a Blasphemous, ahora se le suma esta entrega que merece la pena probar sin duda. Eso sí, igual que Bloodborne o Sekiro no son para todos los públicos, Aeterna Noctis debe ser comprendido cómo lo que es: un auténtico camino de sufrimiento (en el mejor de los sentidos).

Invito a aquellos que estén dispuestos a dedicarle tiempo y sudor, entrar en esta aventura que cuenta con tanto detallismo. Personalmente, he sentido una gran cantidad de emociones mientras jugaba, pasando por el enfado, la satisfacción y la emoción.

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