Análisis de Cult of the Lamb | El renacer de un cordero satánico

En nuestro análisis de Cult of the Lamb os hablamos de una maravilla de los roguelite: «ser un sectario nunca fue tan divertido».

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De niño, jamás me habría imaginado escribiendo estas líneas. ¿Quién me iba a decir que un día podría escribir un análisis sobre un sectario con forma de cordero en busca de venganza y adoración? Nadie. Probablemente, nadie. Por suerte, el destino no está escrito, Cult of the Lamb ha llegado para volarnos la cabeza con una de las premisas más rompedoras de los últimos años. Desarrollado por Massive Monsters, lo tiene todo para convertirse en el roguelite del año… y de los que están por llegar.

Con un acabado impresionante, un amor exacerbado hacia el género y hacia la industria del videojuego, nos sorprende en todo momento gracias a su detallado acabado gráfico y su gran narrativa. Desde ya, uno de nuestros juegos preferidos no solo de 2022, sino de los últimos años. No obstante, estamos adelantando acontecimientos, porque antes de pasar a la review como tal queremos presentaros algunas de sus características más importantes.

Para empezar, que está disponible en PlayStation, Nintendo Switch, Xbox y Steam. Nosotros lo hemos probado en esta última, pero hasta donde sabemos el rendimiento es igual de bueno en cualquier otra plataforma. En segundo lugar, que estará disponible a partir del próximo 11 de agosto. En último lugar, que es un roguelite de acción y aventura con textos en español y que está disponible a un precio de 22,99 € en la plataforma de Valve. Si sumamos el DLC, a 27,98 €, y ya os digo que ambas opciones merecen la pena.

Análisis de Cult of the Lamb

Hablando en plata, Cult of the Lamb es una maldita maravilla que lo hace casi todo bien. Y no decimos que todo porque pensamos que la perfección no existe, pero lo nuevo de Massive Monster se queda muy cerca. Empezando por la narrativa, hablamos de un videojuego muy original con una premisa muy refrescante y un estilo brillante. Nada más empezar, descubrimos que nuestro protagonista es una suerte de cordero antropomórfico.

Más concretamente, el último de su especie. Maniatado, avanzamos por un estrecho pasillo mientras unos extraños sujetos imbuidos en túnicas nos obligan a caminar sin descanso. Al final, nos reciben cuatro extrañas criaturas. Según ellas, somos el último de nuestra especie, así que debemos morir por el bien de su secta. Para su desgracia, cometen un error, puesto que, al morir, emergemos en una suerte de limbo donde un ser bastante siniestro nos explica que, con nuestra muerte, nos han entregado directamente a él.

Después de aceptar su propuesta —sí o sí— resurgimos sobre el charco de nuestra propia sangre, pero con una particularidad: ahora sí que podemos defendedor. Armados con una espada y con un nuevo look que revela nuestra nueva identidad, empezamos a sembrar el caos. Bien acompañados de la corona negra que señala nuestra identidad como nuevo heraldo de este ominoso y brutal desconocido llamado Aquel Que Espera.

El Culto del Cordero | Una premisa original e interesante

Análisis de Cult of the Lamb
Análisis de Cult of the Lamb | El apartado gráfico ilusiona desde el primer momento con un estilo único y con mucha personalidad.

Y si bien es cierto que no es nuestro dios, lo veneraremos como tal, ya que nuestra primera misión será fundar un culto en su nombre. Tendremos que adorarle mientras reunimos toda clase de recursos para construir nuestro propio pueblo para así seguir rindiendo pleitesía. Esta idea tan original nos permite conectar muy rápido con un juego diferente y distinto que, si bien es cierto que adopta las idiosincrasias propias del género, también sabe innovar.

Recuerda mucho, en ese sentido, a The Binding of Isaac. Su estética oscurantista y su narrativa cruel ofrecen, entre medias, un relato muy interesante en el que seremos nosotros mismos quienes tengan que obtener datos contextuales del propio escenario. No obstante, se aleja mucho de la narrativa ausente de juegos como Hollow Knight o Dark Souls. A lo largo de nuestra aventura conoceremos a diferentes criaturas antropomórficas que nos irán revelando diversos detalles. Destaca, de buenas a primeras, una de ellas.

Los elegidos de Aquel Que Espera | Una narrativa visceralmebnte buena

Análisis de Cult of the Lamb
Análisis de Cult of the Lamb | Aquel Que Espera será quien impida nuestra muerte y quien nos otorgue el regalo de la vida… a un precio muy alto.

El anterior heraldo de este particular ser. Ahora retirado de su servicio más activo, nos explica un poco cuál es nuestro nuevo cometido. Será él quien nos exponga la situación inicial, mas seremos nosotros quienes iremos profundizando a través de esa misma narrativa. Por suerte, el juego se ocupa de darnos explicaciones —bastante laxas, todo sea dicho— para ir ofreciéndonos información contextual tanto del mundo como de nuestra situación.

Aunque las conversaciones no revelan demasiados detalles y juegan con el misterio, nos van ofreciendo retazos de realidad que nos permiten construir el relato general del que dice ser un juego estupendo. De hecho, muchos de estos diálogos nos pondrán la piel de gallina tanto por su estupenda adaptación al castellano como por la intensidad de los mismos. Por suerte, no estamos ante un juego con una estructura básica en donde determinados NPC nos explican todo lo que está pasando.

Se aleja del concepto ya mencionado de «narrativa ausente», aunque en algunos momentos se acerca. Sea como fuere, Cult of the Lamb maneja muy bien el ritmo de la narrativa y nos ofrece un guion interesante. Todo sea dicho, ni la una ni la otra son especialmente potentes. ¿Interesantes, divertidas y atractivas? Sí, por supuesto. No obstante, no podemos compararlo con, por ejemplo, un TLOU, un Detroit Become Human o un TWEWY. No es su objetivo ni lo pretende.

El séquito | Un tutorial perfectamente incrustado en la historia

Análisis de Cult of the Lamb | El tutorial funciona maravillosamente gracias a la figura de Ratau, el anterior heraldo de Aquel Que Espera.

Dentro de esta misma narrativa encontramos diversas mecánicas relacionadas con la jugabilidad. Aquí, de hecho, tenemos que diferenciar entre dos puntos diferentes: la construcción de nuestro culto y la exploración de mazmorras al más puro estilo roguelite. Ambas están perfectamente sincronizadas y no se entiende la una sin la otra gracias a su alto grado de simbiosis, pero es mucho más fácil entenderlas por separado.

Es por eso que empezaremos hablando de nuestro culto, ya que tiene una relación muy estrecha con el propio guion. Cuando resucitamos y nos convertimos en el heraldo de Aquel Que Espera, se nos encomienda la misión de recuperar del olvido el que decía ser el culto que le honraba tiempo atrás. En este proceso nos ayudará una criatura llamada Ratau, pues fue su anterior siervo.

Este nos hará las veces de guías y nos introducirá en un tutorial perfectamente incrustado dentro de la narrativa del juego, ofreciendo las nociones básicas del juego a través de una serie de diálogos escuetos, pero muy bien diseñados. Gracias a estos seremos capaces de comprender cómo podemos gestionar nuestro culto y su fe, construir nuevos edificios, manejar el estado de nuestros cultistas, etc. Funciona a la perfección y no se siente como un tutorial, sino como una parte más de la historia. Es más, forma parte de ella; la sinergia es perfecta.

Análisis de Cult of the Lamb | Formar parte de una sexta nunca fue tan divertido

Análisis de Cult of the Lamb
Análisis de Cult of the Lamb | Podremos crear cultivos, cumplir misiones, etc. Los iconos que aparecen arriba a la izquierda indican nuestro nivel de fe, la higienización del lugar, el hambre de nuestros cultistas, etc.

Aquí llega lo complicado. Cult of the Lamb nos permitirá gestionar nuestro propio culto. Esto significa que nos sumergiremos en un juego de gestión de recursos y poblaciones en el que tendremos que ir sumando sectarios a través de nuestras aventuras en las mazmorras. Los sectarios y las ruinas en las que se edifica nuestro culto (físico) son los dos elementos más importantes del juego, pues casi todo se construye a través de estos.

Consecuentemente, tendremos que invertir mucho tiempo y muchos recursos en hacer que funciones. Para ello tendremos que ir recogiendo o cosechando materiales, ya sea a través de nuestras propias manos (en el mapa del culto o en las mazmorras) o mediante el trabajo de nuestros cultistas. Algunos de los materiales básicos son madera, piedra, oro y comida —en sus diferentes formas—.

Los tres primeros funcionarán como recursos de construcción, mientras que la comida formará parte de un grupo de tareas y necesidades que tendremos que cumplimentar. Nuestros sectarios no viven del aire, así que necesitarán comida, camas, etc. Seremos nosotros quienes, mediante construcciones o recolección, mantengamos estas necesidades cubiertas.

El origen del mal | Nuestros súbditos lo son todo, pero no son nadie

Análisis de Cult of the Lamb
Análisis de Cult of the Lamb | Podremos modificar el nombre, la forma y el modelo de nuestros cultistas. Los rasgos son características positivas o negativas y son aleatorias.

Si no lo hacemos, pueden morir o enfadarse con nosotros, produciendo que el número de súbditos que veneran a Aquel Que Espera decrezca. Esto es lo último que nos interesa, así que tendremos que luchar para mantenerles contentos y fieles a nuestra secta. Es una mecánica tremendamente interesante, puesto que nos permite disfrutar de un sistema de gestión tremendamente entretenido.

Este, además, viene encabezado por un sistema de personalización muy divertido. Es escueto, pero tiene las suficientes opciones como para que sintamos que nuestro culto es nuestro y de nadie más. No solo porque podremos crear diferentes tipos de edificios —podremos moverlos y destruirlos si queremos—, sino porque además podemos alterar el nombre y la apariencia de nuestros sectarios cuando se unen a nosotros.

Como curiosidad, cada uno tiene sus propios rasgos, pudiendo ser negativos, positivos o neutros. Afectan a su estatus dentro de la sexta y pueden generar beneficios o consecuencias en función de nuestros actos. Véase, por ejemplo, reducir la fe de nuestro séquito cuando muere y/o subir de nivel más rápido.

Toda clase de recursos para mejorar nuestro potencial

Análisis de Cult of the Lamb
Análisis de Cult of the Lamb | Imagen en la que nuestro cordero está dando un sermón para obtener recursos y mejorar la secta.

En su conjunto, todos estos elementos constituyen un escueto pero muy divertido simulador y gestor de sectas —suena raro, lo sé— que nos hará esforzarnos muchísimo en desarrollar adecuadamente nuestro lugar de culto. De cualquier manera, esto no tendría significado alguno sin una buena jugabilidad detrás. Es por esto que también podemos alabar el sistema de cuadrículas sobre el que se edifican los escenarios.

También el sistema de crecimiento y desarrollo. Mediante los recursos no físicos como la Inspiración Divina o la Energía que recogemos a través de la Fe de nuestros adeptos, podemos fortalecernos nosotros mismos, pero también desbloquear nuevos edificios y utensilios para nuestra sexta. Esto provoca un estilo de retroalimentación en donde cuidar a nuestros adeptos nos procura nuevas mejoras y, mediante estas mejoras, aseguramos que el culto vaya mejor.

Y hasta aquí un poco el gestor, aunque lo cierto es que nos hemos dejado algunas cosas en el tíntero. Tampoco queremos extendernos demasiado —ya lo estamos haciendo—, pero… Siendo sinceros, es un juego tan sencillo y tan profundo al mismo tiempo que cuesta asimilarlo.

Análisis de Cult of the Lamb | Un combate simple, pero divertido y desafiante

Análisis de Cult of the Lamb | Una sala cualquiera de la primera mazmorra con varios enemigos y elementos destruibles de la escenografía.

Porque todavía nos queda hablar de otro aspecto muy importante: el combate. Aquí, sin embargo, seremos más parcos. Cult of the Lamb es un roguelite con mazmorras de generación procedural y combates en tiempo real en el que tendremos que explorar diversos niveles para acabar con quienes asesinaron para así liberar las cadenas que mantienen atado a Aquel Que Espera.

En el proceso, mientras exploramos estas mazmorras, podremos obtener recursos y nuevos sectarios para nuestro culto, ya sea mediante la propia exploración o derrotando a los jefes de cada nivel de la mazmorra. Porque, en efecto, cada mazmorra tiene diversos niveles, pero los tendremos que ir desbloqueando de forma gradual.

Lo haremos derrotando a ciertos enemigos y obteniendo cierta cantidad de súbditos, siendo estos los que nos permitirán desbloquear las puertas que mantienen cerradas las zonas principales. Al hacerlo, nos iremos encontrando con diferentes tipos de enemigos.

Un sistema de mejoras que recuerda mucho a The Binding of Isaac

Análisis de Cult of the Lamb
Análisis de Cult of the Lamb | El sistema de cartas nos permitirá obtener mejoras a nuestra elección con un sistema parcialmente aleatorio, pero con un grado de elección bastante interesante.

Una de las cosas que más nos ha gustado es el sistema de castigo. Si logramos sobrevivir a una run, conservaremos todos los recursos que hemos obtenido. En caso contrario, también nos llevaremos parte de la recompensa, pero sufriremos una penalización. Esto funciona muy bien, pues siempre mejoramos, pero depende de nuestro rendimiento.

Y ya os digo que morir es relativamente fácil, porque Cult of the Lamb es un juego díficil, que no injusto. Al menos si así lo queremos, ya que la curva de dificultad entre los cuatro niveles disponibles es excelente. También lo es el sistema de comabte y la hit box tanto de los enemigos como la de nuestro cordero.

En general, todo funciona muy bien. Sobre todo el sistema aleatorio de mejoras y armamento. Al igual que otros muchos juegos del estilo, nuestro equipamiento podrá ir cambiando, aunque parte de este será fijo en función de los objetos de los que dispongamos. Lo que también cambiarán son nuestros poderes, ya que los tendremos y variarán al comienzo de cada ruta (o en las salas que aparecen como objetos).

Análisis de Cult of the Lamb | Elección de rutas, runs, pisos de mazmorra…

Análisis de Cult of the Lamb | Al superar una fase de la mazmorra podremos acceder a niveles intermedios con recompensas a nuestra elección antes de llegar a la siguiente zona de desafío.

¿Cómo? Pues a través de un sistema de tiendas y recompensas muy bien logrado. Cada sala nos ofrece un cofre y, en casos puntuales, podemos encontrarnos con un cofre especial al derrotar a ciertos enemigos, con tiendas, etc. Mediante estas podemos conseguir mejores armas, o simplemente distintas. Solo tendremos un botón para atacar y otro para esquivar. También dispondremos de un poder secundario con carga (se recarga matando) que puede cambiar entre run y run.

A esto tenemos que sumarle un sistema de mejoras pseudoaleatorio que funciona a través de un echador de cartas. Aparecerá una vez en cada piso de la mazmorra y nos dejará elegir entre cierta cantidad de opciones. Esto nos permite mejorar nuestro potencial ya sea mediante más daño, sabiendo qué hay en cada sala —más o menos—, obteniendo vida adicional temporal, etc.

Esta no es la única manera de hacerse más fuerte, pues las mejoras del culto también nos fortalecen, creando así una gran simbiosis entre ambas partes del juego. En líneas generales, podemos decir que Cult of the Lamb sabe combinar muy bien ambos elementos engendrando un gameplay trepidante, dinámico y adictivo en donde todo tiene su razón de ser y en donde la jugabilidad es tan acertada que hasta duele. Simplemente maravilloso.

Un gran videojuego de los pies a la cabeza

Análisis de Cult of the Lamb | Cuando derrotemos a ciertos jefes finales, saldrá de su interior un ser vivo al que podremos reclutar para nuestra sexta.

Y para ir cerrando, no queremos despedirnos sin alabar su maravillosa localización al español ni su brutal apartado audiovisual. Más allá de una errata menor, Cult of the Lamb esá muy bien adaptado al castellano. Por su parte, las gráficas son extremadamente bonitas. Con un estilo que combina muy bien la escenografía con matices en 3D y siluetas de personajes en 2D al más puro estilo Paper Mario, este culto del cordero nos ha fascinado con su riqueza de detalles, su encantadora —y siniestra— manera de entender el mundo y su brillante oscurantismo.

La dirección artística es una auténtica maravilla, tanto en el diseño de escenarios (aunque estos se pueden hacer algo repetitivos con el paso del tiempo) como en la concepción de enemigos y jefes finales. También destacan los miembros de nuestro culto o el propio protagonista. Crea, así, un apartado visual estupendo perfectamente encauzado por una banda sonora sublime repleta de grandes temas de fondo.

Aunque ninguno destaca por su propio peso, acompañan a la perfección a un juego genial que nos ha cautivado desde el primer día. Lo esperábamos con muchas ansias y nuestras expectativas eran altísimas, pero ha cumplido todas y cada una de ellas con creces. Sobre todo si tenemos en cuenta que su precio de venta es inferior a los 30 euros y que, probablemente, se amplíe dentro de poco. Sobre todo porque, en el inicio, figura un «se vienen cositas» que indica, al pinchar sobre él, que va a haber más.

Análisis de Cult of the Lamb. Clave de juego para PC cedida por Cosmocover.
  • La dirección artística y la banda sonora son de diez.
  • Dispone de una jugabilidad adictiva, bien construida, desafiante y con niveles de dificultad muy bien desarrollados.
  • La premisa es original, la narrativa atrapa y el concepto engancha.
  • Es morboso y visceral, pero al mismo tiempo inspira cierto grado de ternura.
  • Es un roguelite colosal. El gameplay funciona a las mil maravillas y la combinación de estilos le sienta genial. La gestión de recursos y construcción de la sexta es de lo mejor.
  • Queremos más y lo queremos ahora.
  • Se puede hacer un poco corto.
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