Pues este tomo n.º 15 de Wind Breaker ha sido uno de los que más me ha sorprendido pese a que, en realidad, en esta reseña no pueda hablar de un giro de guion imprevisto o un cliffhanger que te quite el hipo. En mitad de lo que podría ser una guerra campal entre bandas, la solución más obvia ha sido la más efectiva.
Como bien sabréis los que lleváis el manga al día, el nuevo y el viejo Furin se están enfrentando por el futuro del barrio. Los primeros buscan defenderlo, mientras que los segundos les han amenazado con volver a traer el caos y la destrucción que gobernaban el lugar antes de la llegada de Ume.
Esto arrancó hace un par de tomos y, desde entonces, estamos disfrutando de uno de los arcos más emocionantes de la obra de Satoru Nii. Uno que, además, le está permitiendo distanciarse de aquellas obras con las que muchos lo comparamos en sus más tiernos comienzos, como Tokyo Revengers.
Y si bien es cierto que no podemos hablar de la historia más revolucionaria del shōnen contemporáneo ni del tebeo de artes marciales que más innova en construcción, diseño o mundo, también es verdad que podemos decir que, hoy por hoy, es un manga cuya lectura se disfruta mucho. Es, ante todo, entretenido y curioso. Eso cada vez lo cumple más y mejor.
Tanto es así que el tomo cierra con una escena de Tsubakino de la cual no haré spoilers, pero de la que sí os diré que me ha hecho pegarle un golpe a la mesa con un «¡Venga ya!» por las ganas con las que me ha dejado de seguir leyendo. Nunca le había visto tan cabreado y estoy deseando ver con qué nos sorprenderá.
Reseña del manga Wind Breaker n.º 15 | Portada, sinopsis y edición

En su lucha contra los antiguos alumnos del Fûrin que buscan acabar con la Wind Breaker, Sakura, peleando junto con Sugishita, consigue alcanzar un nuevo estadio de madurez y dar un fuerte golpe a la Noroshi. Al mismo tiempo, sin embargo, aparecen en el campo de batalla los legendarios exalumnos del Fûrin, Endô y Takiishi, y se abre una brecha en la defensa del parque forestal. Mientras las garras del mal acechan el barrio, la Noroshi vuelve a interponerse en el camino de nuestros héroes. ¿Cuál será el destino del Fûrin?
| Colección | Wind Breaker vol. 15 de 25 (en publicación) |
| Autoría | Satoru Nii |
| Género | Shônen, acción, comedia, vida escolar |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 131 x 179 mm con 192 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Victor Gomà (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 11 de junio de 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
En efecto, sigo pensando que no solo es uno de los mejores personajes del manga, sino que es uno totalmente necesario. A través de él somos capaces de ver una realidad no tan habitual en la industria del tebeo nipón de manera muy orgánica y natural. Encaja a la perfección en la historia al mostrar sus dificultades.
Y me molesta que no se le valore como tal. Bajo el absurdo de «inclusión forzada» se dice que es un luchador que sobra, pero ¿por qué los problemas de otros personajes sí son reales y este no? Que Sakura sea denostado socialmente por tener el pelo de dos colores nos parece bien.
Un manga de acción con grandes personajes

Que haya chicos que se hayan dedicado a la delincuencia porque fueron olvidados por la sociedad nos parece bien. Pero que haya un chico cisgénero —así lo define su autor— al que le encanta la moda femenina y le gusta vestirse de manera más cute y que por eso le rechacen… no, eso no es real.
Este volumen es un nuevo ejemplo de que esas quejas son una tontería. Más todavía cuando es uno de los personajes que más y mejor aporta a la historia cada vez que aparece. No es el único, pero sí es uno de los que ofrece una evolución y una construcción de las que da gusto disfrutar leyendo.
Dicho esto, lo que me ha sorprendido de este tomo no ha sido eso. En realidad, es solo que tanto él como Sakura —de quien ya he hablado en varias ocasiones— son de lo mejorcito del manga. Este último es, precisamente, quien ha logrado romper mis esquemas con algo tan básico como pedir ayuda.
Wind Breaker es un manga que siempre ha destacado como historia de peleas. El dibujo, que ha mejorado bastante desde el primer tomo, es dinámico. Tiene fuerza, tiene garra y se entiende muy bien incluso en las secuencias de acción. Ha progresado con el paso del tiempo, pero la base ya era buena.
Un arco para cerrar

Lo que no me gustaba tanto al principio era que sus personajes no estaban tan bien definidos y que el buenismo estaba demasiado presente en el cierre de determinados argumentos. Lo segundo (aunque podría cambiar en este arco, ya veremos) sigue presente. Lo primero… La verdad es que ha mejorado muchísimo.
Y es que el hecho de que Sakura haya pedido ayuda da cierre, de manera casi definitiva, a su primer arco de evolución como personaje. Ha pasado de ser un lobo solitario a un chico que quiere proteger a los suyos. Aunque la vergüenza se sigue apoderando de él cuando recibe elogios o le tratan bien por falta de costumbre, se ha abierto.
Lo mejor es que ha sido poco a poco. El suyo no ha sido un cambio de dos episodios. Su progresión ha estado muy bien medida y el clímax del mismo ha dado lugar a uno de los momentos más interesantes del manga en su parte de acción. Es decir, que lo primero ha logrado que, en lo que ya era bueno, tenga un momento muy potente.
Uno que, además, nos ha dejado con otra buena remesa de escenas de acción de las que da gusto leer. No diré qué ocurre, por lo que comenté de que no quiero haceros spoilers, pero sí os contaré que, en este caso, una acción tan cotidiana como la de recurrir a alguien cuando ves que no llegas… con Sakura tiene más valor del que parece.
Ya no es una promesa. Ahora es un buen manga

Dicho esto, lo cierto es que estamos ante un tomo simple —en el buen sentido— en cuanto al contenido, dentro de que seguimos en plena batalla campal y de que no hay espacio para mucho más. Seguimos con no pocas escenas de acción y varios combates que muestran algunas cositas de ciertos personajes que no habíamos visto hasta ahora.
Siguen siendo, eso sí, bastante exageradas dentro del contexto de que, en muchos casos, hablamos de adolescentes o jóvenes adultos con una resistencia o un gusto por la batalla fuera de lo normal. En cualquier caso, como es una ficción, lo entendemos, ya que de otra manera no podría desarrollar adecuadamente su argumento.
Bajo tal premisa puedo seguir diciendo que Wind Breaker sigue progresando adecuadamente. Ya hace un tiempo dejó de ser un manga con potencial para convertirse en una lectura más que digna, de la que podemos esperar bastante (dentro de su género y sus limitaciones) de aquí al futuro.
Todo ello mientras navega hacia uno de sus mejores clímax en uno de sus arcos más destacados. Es más, diría que, hasta la fecha, es el que más me está gustando. Tengo la sensación de que Wind Breaker no ha dejado de ir hacia arriba con cada tomo. Muchas veces con pasos más bien pequeñitos, pero siempre constantes.
Conclusiones

Lo único malo es que algunos personajes sí que se están quedando en un segundo plano más notorio. Satoru Nii tiene que mejorar a la hora de llevar varias batallas y eventos de manera simultánea. No obstante, debo confesar que prefiero que las haga poco a poco y que sean claras a que las mezcle todas y sea confuso.
Hay muchos mangas que quieren abordarlo todo a la vez y al final es un caos. Incluso grandes referentes. En este caso, su autor parece preferir algo más comedido. De arriesgar más y funcionar, hablaríamos de un manga incluso mejor, con una narrativa más potente, pero de momento me conformo. Que vaya a su ritmo. Le está saliendo bien.
Y es que al final Wind Breaker es un buen manga de peleas y acción de carácter estudiantil que gustará a los amantes del shōnen que no buscan complicarse demasiado, pero sí disfrutar de un buen espectáculo en el que las patadas, los puñetazos y las llaves están a la orden del día.


- Entretenido, divertido y dinámico.
- Las peleas son muy visuales y el planteamiento inicial es llamativo.
- Se está desarrollando de manera muy positiva. Crece con el tiempo, tanto en trama como personajes.
- El dibujo es bueno y agradable.

- El buenismo y el todo saldrá bien sigue presente, pero parece que mejora.