Con la reseña de este tomo n.º 17 de Shikimori es más que una cara bonita nos acercamos todavía más al final de uno de los slice of life de romance que más nos han gustado de los últimos años en materia de licencias en España. Llevada por Distrito Manga, y con su propio anime en Crunchyroll, a estas alturas de la película ya podemos decir que es un pedazo de serie. De principio a fin.
Tampoco nos pilla de nuevas. Se anunció su final hace ya más de tres años, y es que, cuando llegó por primera vez a España, ya se estaba acercando a su término. Debo decir que a una parte de mí le apena, ya que es de ese tipo de series que siempre te aportan algo pase el tiempo que pase.

De estos 17 tomos, no me ha sobrado ninguno, y aunque estoy disfrutando este último viaje, me apena, porque es muy bueno. Pero quizá lo sea porque ha sabido encontrar el momento adecuado para acabar. A fin de cuentas, esta última entrega que ahora tengo entre mis manos se ha sentido tan bien porque pone punto y final, precisamente, a tramas como la de Kamiya y Nekozaki, alias Gata.
Si lleváis la serie al día, sabréis que ambas forman parte del club de vóley de su instituto y que este es su último año para competir. El grupo va a verlas al torneo nacional, con las dudas de Izumi entremedias debido a que —y no, no es una impresión— invoca el gafe y la mala fortuna a su paso.
Pese a ello, no solo le animan a ir, sino que su presencia es bien recibida. Con eso sobre la mesa, ambas muchachas se enfrentan a su torneo final. Sin entrar en detalles sobre el resultado, deja tras de sí una bonita reflexión: todo lo bueno tiene que acabar. La vida cambia y sigue. No siempre a mejor, pero tampoco a peor. A veces es simplemente diferente.
Reseña del manga Shikimori es más que una cara bonita n.º 17 | Portada, sinopsis y edición

Izumi, un chico cuya mala suerte casi podría considerarse sobrenatural, sigue saliendo con Shikimori, su dulce y encantadora compañera de clase. Nekozaki y Kamiya, que lo han dado todo en el club de voleibol, entrenan para la etapa final de su última competición. Todo el equipo se lleva de maravilla y las apoya, pero Izumi parece preocupado.
| Colección | Shikimori es más que una cara bonita vol. 17 de 20 |
| Autoría | Keigo Maki |
| Género | Comedia, romance, slice of life, vida escolar |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Precio | 9,95 € |
| Tamaño y páginas | 13,1 cm x 18,1 con 144 páginas en b/n por volumen |
| Traducción | Eduardo Ozores Díez (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 16 del 7 de 2026 |
| Reseñas | Reseña de volúmenes anteriores |
De hecho, este tomo también es uno de los más únicos hasta la fecha debido a que Shikimori e Izumi pasan a un segundo plano durante buena parte de la lectura. Con mucho acierto, Keigo Maki les da su espacio a esos secundarios que tanto nos han dado estos últimos años.
Le sienta genial, puesto que también queremos saber cuál será su destino, qué piensan hacer, qué sienten ahora que afrontan un momento clave de su vida… En general lo está llevando bastante bien, ya que lo está segmentando de tal manera que podamos entender bien cada secuencia.
Un manga que se siente como la vida misma

En el tomo anterior, por ejemplo, se centró en Inuzuka y su relación de amistad con Izumi. El primero ha tomado una decisión muy importante para su futuro que, sin embargo, podría afectar severamente a su relación, por lo que buena parte del tomo se centró en analizar las dudas del primero y la incertidumbre del segundo.
Ahora, en esta entrega, no hubo tanto drama en ese sentido, pero sí que abordó lo duro que puede ser despedirte de algo que amas. Sobre todo porque va muy en línea con dejar de ser niños para adentrarse en un mundo poco a poco más adulto en el que tienen que empezar a tomar decisiones pensando en su futuro y no en su amistad.
Algo tan simple como escoger una especialidad distinta te cambia por completo la vida y la rutina. Abandonar tu equipo tras un último torneo para centrarte en los estudios no es algo fácil. Ser cada vez más consciente de que las cosas van a cambiar no es plato de buen gusto. Es algo que todos, de hecho, hemos vivido.
Creo que Shikimori está sabiendo reflejar ese momento de nuestra vida con mucha naturalidad. Salvando las distancias de nuestra sociedad con la japonesa, buena parte de lo que el manga nos está mostrando es algo que hemos pasado a nuestra manera. Esto le otorga un toque especial, pues es incluso más fácil empatizar con sus personajes.
Demasiada timidez, pero muchos grandes momentos

Dicho esto, otro de los aspectos que puedo resaltar positivamente de Shikimori tras 17 tomos es que su narrativa siempre se siente bien. Aunque es verdad que nos hemos quedado con ganas de que Shikimori e Izumi avancen de manera más clara, visual y evidente tras tanto tiempo juntos, el manga funciona bien a largo plazo.
Sabemos que Shikimori es una fiera y que muchos de los grandes momentos llegan cuando se pone intensa, pero tampoco le habría ido mal algo menos de vergüenza y que no fuese tan «darnos la mano sigue siendo vergonzoso». Es un tema en el que se atasca de más, pese a que sí que consigue darnos buenos momentos de tanto en tanto.
De hecho, aunque en este tomo no tienen tanto protagonismo, incluso aun así nos los dejan. Es cierto que pueden ser más tímidos de lo habitual para ciertas cuestiones, pero su relación está muy bien construida a nivel argumental y nos deja con reflexiones, diálogos y escenas tan bonitas como interesantes y tiernas de manera más o menos frecuente.
Esta es una de las razones, junto a un dibujo que ya se ha asentado en un nivel bastante bueno y bastante alto, por la que Shikimori es más que una cara bonita es un manga que recomiendo de principio a fin. Ya tendría que acabar realmente mal la cosa (y lo dudo mucho) para que cambiase mi opinión.
Conclusiones

Para ir terminando, de este tomo podría sacar una triple conclusión. La primera es que su autor está sabiendo cerrar de manera ordenada y secuencial los arcos personales de cada personaje. No son grandes sagas ni problemas gigantes, sino pequeñas resoluciones relacionadas con su futuro. Eso está bien.
La segunda es que, como slice of life, cumple con lo que promete y destaca por su ritmo narrativo, siendo una de esas historias que se disfrutan en todo momento, pese a que haya momentos en los que sientes que el romance no es tan directo como te gustaría. Sí hay una evolución entre Izumi y Shikimori como pareja, pero a veces no se ve de manera tan física en gestos cotidianos.
La tercera es que, tras diecisiete tomos, me queda muy claro que es un buen manga. Uno que merece mucho la pena y que seguro gustará a quienes disfrutan de las series tipo recuentos de la vida, los romances joviales con mucho humor y un buen dibujo. Hoy por hoy, mucho tendría que cambiar la cosa para que no os recomendase este manga.


- Divertido y fácil de leer. La narrativa está progresando.
- Entretenido y simpático. Su concepto del amor es tierno y llamativo.
- Ignora los llamados «roles de género».
- Buena construcción de personajes principales.
- Los secundarios empiezan a dar más de sí mismos.
- Dibujo limpio, diseño adecuado y ritmo dinámico.

- Los fondos no están demasiado trabajados.
- A veces le cuesta pisar el acelerador.