Ha pasado mucho tiempo desde que os hablé por última vez de la preciosa obra de Kumiko Saiki. Y es una pena, la verdad, porque es una de esas series que viven en un limbo un poco extraño. Llevo un tiempo preguntándomelo: ¿Por qué no tiene más éxito? Es un manga realmente bueno en su género. Tanto que me moría de ganas de traeros la reseña del tomo n.º 7 de Kageki Shojo.
Una buena protagonista. Secundarias interesantes. Un escenario poco habitual. Buen ritmo, mejor guion. Un argumento interesante. Dibujos muy bonitos. Ganchos narrativos, lectura sencilla… Que el mayor defecto que le encuentre habitualmente es que a veces cuesta entender ciertas referencias porque no nos son comunes dice mucho de lo bueno que es.
Al menos desde mi perspectiva subjetiva, claro está. Pero lo es. Puede que la idea de que se construya en torno a una escuela de teatro femenino en donde la competencia no es tan voraz, pero el miedo a no triunfar sí, no sea tan atractiva de oídas. No obstante, una vez le das una oportunidad, te das cuenta de que sí funciona. Y mucho.
Es por eso que, más de un año después de mi última reseña, no quiero centrarme tanto en qué ha ocurrido en esta séptima entrega, sino en por qué deberías darle una oportunidad si todavía no conoces el manga y/o en por qué sigue mereciendo la pena incluso tanto tiempo después.
Reseña de Kageki Shojo n.º 7 | Portada, sinopsis y edición

El día a día de unas estudiantes de teatro musical! ¡Se abre el telón del festival cultural! Tras la audición, Sarasa representará a Teobaldo en la obra Romeo y Julieta del festival cultural. ¡¿Cómo le sentará a Sugimoto la derrota?! Incluye un extra especial sobre Lisa Nakayama, la encargada de orientar a Sarasa.
| Colección | Kageki Shojo!! Season Zero vol. 7 de 16 (serie abierta) |
| Autoría | Kumiko Saiki |
| Género | Comedia, drama, vida escolar |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 13,1 x 18 cm con 160 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Marta Molla Guillen (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 16 de julio del 26 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
La primera razón es que el séptimo tomo nos deja con uno de los momentos más dramáticos e intensos de la serie hasta la fecha. Uno que no quiero desvelar por evitar cualquier tipo de spoiler, pero que nos deja con un momento bastante tenso y la pregunta de qué sucederá a continuación.
Curiosamente, hasta que esto ocurre, es uno de los volúmenes más tranquilos. Hay una fase que presenta de manera muy calmada la siguiente función y de repente… ¡Pum! Además, me sorprendió lo fácil que reconecté con la trama incluso un año después. No me costó nada reengancharme a la lectura y recordar qué había pasado pese a todo el tiempo que ha pasado.
Así que si te estabas leyendo la serie, ya te digo que la espera merece la pena en el sentido de que las cosas siguen por buen puerto y tiene pinta de que lo seguirán haciendo. Además, aunque puede dar miedo que la serie quede descontinuada, lo cierto es que Distrito no ha abandonado ninguna serie hasta la fecha.
Un manga que se merece más reconocimiento del que tiene

Sí, duele que la respuesta a la no tan alta popularidad del manga sea extender sus tiempos de publicación para que otras series cubran sus deficiencias. También duele la espera. Eso es real como la vida misma. No obstante, no tengo miedo de que no terminen la serie. Ese temor no está en mi lista.
Dicho esto, ¿por qué te recomendaría que le echases un vistazo a Kageki Shojo si todavía no la conoces? Para empezar, porque no hay otro manga igual. Y no, no es la típica de «es una lectura única» a saber por qué motivo. Lo es. Al menos para mí, y es que nunca me había encontrado con una trama sobre teatro.
Menos todavía una que fuese interesante. En Kageki Shojo reviviremos el día a día de un grupo de muchachas que tienen que luchar en uno de los entornos más complicados del país en materia de teatro. Uno en el que, aunque se percibe el compañerismo entre las distintas estudiantes del lugar, la competición es constante.
Y esa es una de sus grandes bazas: mezcla muy bien la tensión propia de quien se está jugando su futuro profesional con la alegría innata que debería existir en una institución educativa gobernada por jóvenes de menos de 18 años que están luchando por sus sueños.
Nunca pensé que un manga de teatro pudiese ser tan bueno

Y aunque pueda parecer que la premisa no es tan atractiva, la narrativa de Kumiko-sensei es tan buena, tan entretenida y está tan bien llevada que todo acaba siendo interesante. Incluso lo que no entiendes. A través de Sarasa, su protagonista, define un mundo en donde cada diálogo tiene su peso.
Uno en el que el trasfondo psicológico de cada situación y cada decisión tiene un peso incluso mayor del que parece de buenas a primeras. Siendo un manga que podría parecer desenfadado, esconde una complejidad psicológica y narrativa brillante. Lo mejor de todo es que lo hace a través de una lectura muy ligera y sencilla.
Kageki Shojo es muy buena en su fondo, pero no cuesta nada leerla. El dibujo es tan claro, los diálogos están tan bien escritos y los paneles están tan bien ordenados que no cuesta nada de entender. Es por eso que no entiendo que no tenga más tirón, la verdad. Personalmente, es uno de los que más me ha sorprendido estos últimos años.
Cuando comenzó a publicarse en España con Zero, no lo conocía, y me conquistó muy rápido. Sobre todo por el diseño de sus personajes. Son las que logran hacer grande una trama que de otra manera sería buena, pero quizá no tanto. Pero es la manera en la que se definen e interactúan lo que acaba provocando que sea una lectura tan satisfactoria.
Conclusiones: un must

Sobre todo porque se sienten muy humanas. Dentro de la ficcionalidad propia de un drama estudiantil en un entorno tan particular, se sienten muy reales. No parecen muñecos movidos por un argumento que necesita de ciertos arquetipos para funcionar. Encajan muy bien en su entorno y se mueven de manera muy orgánica.
Sin más, Kumiko tiene mucho talento a la hora de darle vida tanto a sus personajes como a su historia. Es por todo esto y más que pienso que Kageki Shojo es un manga que merece ser descubierto por más gente. Se merece una gran oportunidad, sobre todo si te gustan las historias muy humanas en un ambiente no tan habitual.
Sobre todo si te gustan los slice of life escolares con drama que oscilan con toques de seinen. Si lo conocías, volver a él merece la pena, y si no lo tenías en tu radar, para mí es una de las lecturas más curiosas y entretenidas del momento.


- La premisa es bastante original. No he leído demasiados mangas que se construyan en torno a una academia de teatro.
- El dibujo es agradable. El trazo es limpio y tiene mucha personalidad.
- La narrativa es dinámica y atractiva. El ritmo funciona muy bien.
- Te deja con ganas de más. Genera curiosidad y te hace querer saber más sobre el manga original.

- Utiliza conceptos que culturalmente nos resultan lejanos y no entendemos de buenas a primeras.
- La trama a veces se dispersa un poco con ciertas historias secundarias.