Reseña manga: ‘Give my regards to Black Jack’ vol. 1 y 2

Os contamos que nos ha parecido Give my regards to Black Jack, un manga que nos habla del lado oscuro de la medicina y funciona como crítica social contra el sistema.

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El inconfundible genio creativo de Osamu Tezuka parece haber encontrado sucesor en Shūhō Satō, el rebelde autor de Give my regards to Black Jack. Habiendo sido uno de los autores más críticos con la industria editorial nipona, también es uno de los artistas más sorprendentes que he tenido el placer de conocer… a través de su obra. Hablemos, pues, con propiedad. ¿A qué me refiero con que podría ser el sucesor del legendario Tezuka? En primer lugar, el título de su obra es un claro homenaje a Black Jack, uno de los mangas más relevantes de su generación. Por aquel entonces corría el año 1973 y Tezuka, en uno de sus últimos trabajos, decidió hacer aquello que tan bien se le daba: crear una historia con tintes de crítica social sin pelos en la lengua.

Give my regards to Black Jack

Reseña del manga Give my regards to Black Jack volúmenes 1 y 2
Reseña del manga Give my regards to Black Jack volúmenes 1 y 2

Así nació Black Jack. Y así, años después, nació Black Jack ni Yoroshiku. O lo que es lo mismo, Give my regards to Black Jack. Shūhō Satō, en 2002, se aventuro con la historia de un médico inconforme con el sistema sanitario japonés. En lo que podría ser una clara analogía con su eterna disputa con las editoriales, el mangaka habló sin tapujos del lado más oscuro de la medicina. Lo haría en dos partes, eso sí, pues los problemas con los derechos de autor y las exigencias de Kōdansha provocarían que la serie terminase con su decimotercer tomo. Su secuela, Shin Black Jack ni Yoroshiku, no tardaría en acabar lo empezado con otros nueve volúmenes.

La suya ha sido una historia complicada, pero no solo en Japón. A lo largo del tiempo han sido varias las editoriales que han intentado hacer bien las cosas con Shūhō Satō. La cosa no salió bien, pero hemos tenido suerte. SEKAI Editorial, una muy joven empresa del sector, ha decidido hacerle justicia a la que, desde ya, se ha convertido en una serie que no os podéis perder. En primer lugar, por su tremendo potencial y, en segundo, por la gran calidad de la edición; no tendrán tanta experiencia, pero saben hacer muy bien las cosas. Para empezar, por la calidad de la traducción, la estupenda dirección editorial y la más que correcta maquetación y corrección.

Eso sí, hemos detectado algunos pequeños errores de mecanografía, aunque no son nada del otro mundo. Con total sinceridad, no afectan en lo más mínimo al nivel final del producto ya sea por la calidad de los materiales como por la muy generosa cantidad de páginas a color presentes en ambos volúmenes. Aparte, como detalle, la editorial ha tenido a bien de incluir una postal en cada uno de los tomos así como un par de bonitos marcapáginas con un diseño del manga por un lado e información del autor en el otro. Sea como fuere, me he ido mucho por las ramas. Seguro que queréis saber más, así que no os haré esperar.

Una crítica social muy dura al sistema médico japonés

Reseña del manga Give my regards to Black Jack volúmenes 1 y 2

Give my regards to Black Jack comienza con la sutil presentación de Eijiro Saito, un joven médico japonés de veinticinco años que acaba de comenzar sus prácticas como médico interno en el Hospital Universitario Eiroku. Endeudado por culpa del elevado coste de sus estudios, cobrando una miseria por su arduo trabajo, pronto experimenta la cruda realidad de la medicina nipona. Satō, desde el minuto uno, nos planta en las narices una exacerbada crítica social que no deja a títere con cabeza. He aquí, junto al título, donde vemos un claro homenaje a Osamu Tezuka, pues él mismo hizo lo propio años antes con la anteriormente citada Black Jack.

Dejando eso a un lado, el autor nos sorprende desde el primer minuto con un arte muy preciso y delicado, repleto de detalles, pero con un grado de oscurantismo muy notable que —posiblemente— no gustará a los más sensibles de estomago. Si me lo permitís, os daré un consejo: haced de tripas corazón. Give my regards to Black Jack es un manga impresionante de principio a fin. Bueno, al menos en estos dos primeros tomos, aunque ya os adelanto que la espera se me está haciendo eterna; quiero saber cómo diablos continúa. Volviendo al tema que nos acontece, Shūhō Satō nos deleita con un arte impresionante.

Una vez más, este esfuerzo creativo nos recuerda muchísimo a Tezuka gracias al realismo de los diseños y su concienzuda labor. No obstante, sería injusto limitarnos a la influencia de Osamu, así que no le volveremos a citar. No por nada, el propio Satō tiene mucho que decir de si mismo; es, ante todo, un mangaka con muchísima personalidad y con un estilo muy definido. Destaca, por encima de todo, en la potencia de sus expresiones faciales y la lobreguez con la que aborda los aspectos más peliagudos de la medicina moderna. Entiéndase, para evitar dudas, de los accidentes de tráfico y sus consecuencias, las operaciones a corazón abierto, etc. Es decir, los entresijos —entrañas— del cuerpo humano.

¿Cuál es el sentido de la medicina?

Reseña del manga Give my regards to Black Jack volúmenes 1 y 2
Reseña del manga Give my regards to Black Jack volúmenes 1 y 2

Seguramente, Give my regards to Black Jack no sería lo mismo sin el visceral sentido estético de Satō. A fin de cuentas, la comunión entre guion y arte es uno de sus mayores atractivos. Porque, en efecto, el dibujo nos ha sorprendido muy para bien; es peliagudo, funesto, directo y preciso. Y la trama también. Desde el minuto uno. Saito, nuestro protagonista, arranca muy felizmente. Sí, se queja un poco de su salario, pero está contento de poder dedicarse a la medicina y ayudar a la gente. Inocente como él solo, ha creado unas expectativas para con su persona y su profesión que, por desgracia, se verán truncadas muy pronto. Él quiere ayudar a sus pacientes, pero el hospital no está por la labor.

Al menos no en el sentido estricto de la palabra. Ya sea a través de compañeros que se enfrentan a la muerte día sí, día también, pronto descubre que el dinero es lo más importante de todo. Más aún que las vidas de los pacientes. El director, por ejemplo, salva muchísimas vidas mientras ocupa su puesto de trabajo. Es innegable que, de una forma u otro, logra evitar que La Parca sigue más almas de las que le corresponden. Sucede de la misma con su primer compañero de guardia, todo un experto de la noche. ¿El problema? Que ese mismo compañero es quien le revela una dura realidad: el hospital solo acepta pacientes de accidente de tráfico durante las noches de guardia porque dan más dinero.

He aquí cuando Saito se enfrenta a su primera gran diatriba: están salvando vidas, pero seleccionan a aquellas que resultan más rentables para el hospital. Es, a fin de cuentas, una suerte de negocio en donde muchos quieren hacer el bien, pero en donde otros tantos solo velan por los intereses de la empresa. El contraste es enorme y no podemos hablar, en realidad, de buenos y malos. Aquí todo se remueve en una infame y desfigurada escala de grises en donde los valores, la ética, la moral, el bienestar social, la integridad y, por qué no, la viabilidad empresarial se entremezclan en una tormentosa y poderosa vorágine de sentimientos.

Una lucha contra el sistema

Reseña del manga Give my regards to Black Jack volúmenes 1 y 2

A lo largo de los dos primeros volúmenes comprendemos que, internamente, el sistema médico japonés está corrupto y que, al mismo tiempo, es uno de los más eficientes del mundo. Satō, con gran habilidad, nos plantea una serie de dicotomías morales muy profundas. Al menos así sucede al principio, pues poco a poco vamos viendo el lado más oscuro y amoral de la medicina. Saito, indefenso, se enfrenta a una primera gran decisión que pone en peligro su carrera… Porque, al final, se reduce a dos cosas: la vida del paciente y el dinero. Entran, por supuesto, otros factores. Por ejemplo, la arrogancia y orgullo —no siempre en el mal sentido— de los doctores, las dificultades que afronta el sistema o las encrucijadas que los veteranos sufren.

Porque Saito viene con fuerza. Es joven y tiene un sentido ético muy definido, pero no todos están la misma situación. Los hay quienes padecen en silencio o quienes lo disfrutan. Lo hay quienes luchan contra el sistema, pero a su manera, y los que se dejan seducir por las bondades que ofrece para quienes se dejan llevar. No hay una respuesta clara, aunque como espectadores —desde una perspectiva mucho más alejada y subjetiva— si que será mucho más fácil posicionarnos. A fin de cuentas, Saito es «nuestros ojos» y lo vemos todo desde su perspectiva. Comprendemos lo que él quiere comprender y nos posicionamos, inevitablemente, a su favor.

Esto nos permite disfrutar de la estupenda carga dramática que el autor nos ofrece. Porque, aunque pueda parecer lo contrario, al final lo más destacado es la narrativo. En efecto, el dibujo es excepcional, pero es que el argumento es todavía mejor. El ritmo es prácticamente perfecto y los diálogos son una verdadera delicia . Los personajes principales y secundarios están muy bien construidos y el planteamiento de cada viñeta es una pequeña obra de arte en si mismo. En su conjunto, la construcción del manga es sublime.

Conclusiones

Reseña del manga Give my regards to Black Jack volúmenes 1 y 2
Reseña del manga Give my regards to Black Jack volúmenes 1 y 2

¿Queréis que sea breve? Bien, lo seré: Give my regards to Black Jack es una serie imprescindible que todo buen amante del manga debería, por lo menos, probar. Si no queréis arriesgaros, siempre podéis echar un vistazo a la muestra que nos ofrece SEKAI. Es un buen preludio, pero ya os digo que es mucho mejor de lo que podemos ver en esas primeras 57 páginas.

Valoración juego - indispensable

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