En nuestra reseña de Boy's Next Door os hablamos de una de las antologías más crudas sobre amor y crimen que hemos leído en bastante tiempo.
Hay historias que, por definición, son complejas. Ya sea por su temática, narrativa, estilo, diseño o guion, son complicadas de digerir. Pese a ello, tienen un no sé qué muy especial. Algo que las hace únicas, ya sea para lo malo o para lo bueno. El protagonista de nuestra reseña del día, Boy’s Next Door, es una de ellas. Bueno, más bien lo son, puesto que en realidad se trata de una antología.
Escrito por Kaori Yuki, Boy’s Next Door es una colección de relatos de terror y misterio con un enfoque marcadamente adulto y una estética que recuerda muchísimo a las novelas noir, pero con el encanto propio del tebeo nipón. Editado por Distrito Manga, llegó a nuestras vidas en agosto de 2025… y lo ha hecho con mucha fuerza.
Es oscura, es pasional y es difícil de digerir. No es una lectura que le recomendaría a todo el mundo, pues no es apta para estómagos sensibles. Aborda cuestiones muy complejas desde distintos prismas, explorando el lado más oscuro y extraño de la psique humana.
Sorprende desde el primer minuto, y pega con un ímpetu tremendo. Deja huella, y eso que las historias son relativamente cortas. Pese a ello, son de las que no te dejan indiferente. Hasta cierto punto, no sorprende, pues Yuki-sensei es una mangaka realmente experimentada, aunque eso es otro tema.
Me limitaré a decir que, como artista, tiene una carrera muy dilatada con éxitos tan notables como Angel Sanctuary, su —para muchos— obra más potente e importante hasta la fecha. Si os suena, seguramente os podréis hacer una idea aproximada de lo que os espera en este Boy’s Next Door.
Reseña del manga Boy’s Next Door | Portada, sinopsis y edición

Adrian Clay, profesor de veintisiete años que trabaja en un orfanato de Los Ángeles, guarda un terrible secreto, por las noches da rienda suelta a sus más bajos instintos y escoge a jóvenes que se prostituyen para asesinarlos sin piedad. En uno de esos encuentros, se ve sorprendido por Lawrence, un prostituto que le propone un trato: su silencio a cambio de ayuda para escapar de su proxeneta… ¡Una antología de cinco obras maestras de misterio de Kaori Yuki que demuestran la delgada línea que hay entre el amor y la locura!
| Colección | Boy’s Next Door vol. 1 de 1 |
| Autoría | Kaori Yuki |
| Género | BL, horror, psicología, sobrenatural |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 128 x 180 mm con 316 páginas en b/n |
| Precio | 15,95 € |
| Traducción | Judith Zamora Lablanca |
| Fecha de lanzamiento | 10 de julio del 25 |
Debo confesar que, de buenas a primeras, me resulta complicado decidir por dónde empezar. Revelar el contenido de cualquiera de las historias podría estropearos la sorpresa, pues hablamos de relatos muy intimistas, pero lejanos. Es extraño.
La prosa y el dibujo de la mangaka son muy cercanos. Es fácil sumergirse en sus historias, entender el trasfondo de sus personajes y adentrarte en lo más profundo de su ser. No obstante, al mismo tiempo son fríos. Y no lo digo en el mal sentido.
El amor más inocente e impuro, todo al mismo tiempo

Boy’s Next Door trae historias que difícilmente podríamos llegar a vivir. Son duras y se ejecutan desde la perspectiva de personajes realmente inestables. Sus mentes son un caos y, habitualmente, son un compendio de traumas tan complejos que hasta entendemos por qué muchos de ellos han perdido la cabeza.
Además, Yuki-sensei plasma cada relato de manera muy curiosa. Como he dicho, se siente cercano debido a que lo ves todo desde sus ojos. El relato tiene cierto deje de justificación incluso en los escenarios más crueles. Resulta complicado entenderlos. Solo intentar empatizar es duro.
Lo entiendes, lo comprendes y lo «aceptas», pero no lo asimilas. Te niegas a hacerlo, y es por eso que digo que es cercano y distante al mismo tiempo. Es un baile de claroscuros teñidos por el rojo de la sangre. Por eso digo que es duro.
Es un relato ambivalente en donde el lado más perverso del ser humano sale a relucir, pero en muchas ocasiones lo hace desde un pozo de dolor tan grande que hasta te esfuerzas por entenderlo. Yo no he podido. Hay situaciones con las que directamente no he podido bregar.
Un relato complejo y con muchos matices

Utiliza expresiones de amor tan complejas y tan —por decirlo de alguna manera— retorcidas que no llego a comprenderlas. Pese a ello, no puedo decir que Boy’s Next Door sea un mal conjunto de historias, pues no lo es. Yuki-sensei es tremendamente buena en lo que hace y es capaz de mezclar todos estos conceptos y otros muchos con tanta habilidad que hasta asusta.
Y lo digo en el buen sentido. Construye una serie de dilemas, dicotomías, contrastes y ambivalencias éticas y morales simplemente espectaculares. Dispone de una narrativa realmente interesante y construye guiones que sorprenden incluso con los actos más previsibles.
Sabes que siempre esconde algo, pero aun así logra pillarte con la guardia baja. Es toda una experiencia que, como ya digo, no le recomendaría a todo el mundo. Sin llegar a ser realmente explícita, maneja diversas cuestiones relacionadas con la salud mental, el sexo, la muerte, el rechazo, la locura y otros tantos temas del estilo que no son adecuados para quienes sean algo más sensibles.

Aun con todo eso, también es un relato con un trazo y una escritura con mucha sensibilidad. No obstante, es igual de cierto que puede ser difícil de comprender, pues el trazo (y no lo digo como algo negativo) es sucio en el sentido de que —a veces— cuesta comprender todo lo que sucede.
No es un arte tan claro como el del típico shonen en el que todos los trazos están muy bien definidos y las líneas son muy concretas. Es algo más desdibujado. Más errático. No llega a lo abstracto, pero sí que se siente un poco obtuso. Y no es algo malo.
Conclusiones

Cuando sumas todo esto, lo que obtienes es Boy’s Next Door, un manga de carácter psicológico y escritura dura en donde cada evento tiene un trasfondo mucho más oscuro del que cabría imaginar de buenas a primeras. Es singular, es curioso y es crudo. Se manifiesta de forma dura. No se anda con medias tintas.
Es como una novela de misterio manchada que se ha dado un baño en una piscina de sangre y sentimientos. Enarbola la psicología de manera muy bien avenida y toca todo tipo de trastornos. Cuesta hasta describirlo como manga sin desvelar su contenido (o al menos ese es mi caso), pero tiene gancho.
Si os gustan relatos con un trasfondo más fuerte de lo habitual, que sean duros, creo que, como mínimo, deberíais echarle un vistazo. Está muy bien escrito.


- La capacidad de Kaori Yuki para construir atmósferas oscuras sin caer en lo repetitivo, dotando cada relato de su propia identidad.
- La mezcla entre el terror psicológico y lo intimista, que hace que la lectura sea inquietante y al mismo tiempo cercana.
- El trazo expresivo y desdibujado, que refuerza la sensación de caos mental y aporta un matiz único frente a otros mangas más convencionales.
- La profundidad de los personajes, marcados por traumas y contradicciones que los vuelven imprevisibles y realistas dentro de su crudeza.
- La contundencia narrativa: relatos breves, pero con una fuerza que impacta desde el primer momento y se queda rondando en la memoria.

- Aunque el dibujo tiene mucha personalidad, a veces es difícil de seguir, por lo que puede resultar confuso.
- Puede llegar a ser demasiado duro y a veces da la sensación de romantizar actitudes bastante tóxicas.
- Hay que saber a lo que se va: no es un manga para todo el mundo.