Ha llegado a su fin. As the Gods Will ha llegado definitivamente a su final. Tras cerrar la primera parte con cinco volúmenes, As the Gods Will: la secuela ha seguido los pasos de su predecesor tras la publicación de su décimo tomo doble. En otras palabras, 15 entregas después, Distrito Manga ha cerrado la historia de un battle-royale al que siempre le guardaré mucho cariño.
Escrito por el mismísimo autor de Blue Lock (Muneyuki Kaneshiro), fue una de las primeras series que me atreví a leer en inglés hace muchos años. Por eso mismo me alegré tanto cuando Distrito la anunció y por eso mismo me ha dado tanta pena acabarla. Aunque lo entiendo: todo lo bueno tiene que acabar.

Así es. As the Gods Will me parece, ante todo, un buen manga. Uno cuya primera parte pone el listón muy alto y cuya secuela mantiene, aunque quizá con algo menos de impacto debido a su extensión, el tiempo y la fuerza de sus protagonistas originales. Protagonistas que, por cierto, también aparecen aquí.
Pero eso es otro tema, ya que hoy quiero hablaros del manga en su totalidad. O lo que es lo mismo, de qué me ha parecido la serie completa. No me centraré demasiado en la primera, pues ya le dediqué una reseña completa una vez se publicaron sus cinco tomos, pero sí que le daré algo de espacio al darle un acabado más general.
Reseña manga As the Gods Will (partes 1 +2) | Portada, sinopsis y edición

Tras pelearse con el mejor amigo de su infancia, Yasuto Akashi decide saltarse las clases. Sin embargo, lo que no se imagina es que justo ese día en el instituto comienzan lo que parecen unos juegos la mar de inocentes… Por otra parte, han reunido a todos aquellos que han faltado a clase para concederles una segunda oportunidad y que completen una serie de juegos mientras sus compañeros intentan salir con vida de la siguiente ronda. Desconcertados por la situación, los estudiantes arriesgarán sus vidas para sobrevivir, aunque eso implique dejar de lado su humanidad.
| Colección | As the Gods Will parte II vol. 10 de 10 + 5 de 5 |
| Autoría | Muneyuki Kaneshiro y Akeji Fujimura |
| Género | Shônen, acción, drama, horror, sobrenatural |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 13,2 x 17,9 cm con 396 páginas en b/n |
| Precio | 15,95 € |
| Traducción | Marta Molla Guillen (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 16 de noviembre del 25 |
| Reseñas | Reseñas anteriores |
Dicho esto, lo primero que uno necesita saber de As the Gods Will es que es una serie del género battle-royale. Se ambienta en el mundo real, pero en una versión alternativa en donde los dioses son empíricamente reales. En otras palabras: su existencia se corrobora debido a que son ellos mismos quienes crean los juegos de la muerte.
Más concretamente, Kamimaro. Su mera existencia es uno de los elementos más curiosos del manga, ya que no se basa en ningún tipo de deidad determinada. Sin adentrarnos ni en el origen ni en el carácter de su poder, podría decirse que la suya es una existencia total. O al menos hasta cierto punto.
En busca de un nuevo dios

As the Gods Will empieza porque Kamimaro se aburre. Como dios total y absoluto, no tiene nada que hacer, así que decide involucrar a todos los niños del mundo en un juego mortal cuyo único objetivo es escoger a su sucesor. Así es. Kamimaro busca que alguien le sustituya y, en cierto modo, le mate, ya que al perder su divinidad, todo se acabaría.
Así inician ambas partes. As the Gods Will y As the Gods Will: la secuela se ambientan en dos institutos diferentes, aunque luego es nacional. Además, en el primero, nuestro protagonista empieza los juegos desde clase, mientras que en la secuela se narra esa misma historia desde el enfoque de alguien que hizo novillos justo ese día.
Por lo tanto, las rutas que siguen ambos el primer día son diferentes. Los eventos son simultáneos, y en cierto punto hasta se mezclan, pero la historia se cuenta desde dos ubicaciones diferentes. Cuando se unen, se construye una única historia que mantiene el liderato del protagonista de la secuela, pero también le da buenos momentos al de la primera.
Partiendo de esa base, pues, tenemos dos mangas que confluyen en uno solo de manera muy orgánica. Además, ya habréis podido inferir —si no la conocíais— que tiene un carácter bastante esotérico… y sangriento. Así es. La obra de Kaneshiro-sensei se caracteriza por el gore.
Gore y muerte

Con Akeki Fujimura a los mandos del dibujo, As the Gods Will destaca por no cortarse ni un pelo a la hora de trastear con los cuerpos de sus víctimas. O lo que es lo mismo: se regocija en la muerte, creando escenarios de carácter muy macabro. Hace de la sangre un arte.
Y si bien es cierto que no llega al grado de otras series que hacen de las tripas un elemento del decorado, tampoco se queda corto. No es tan explícito en el sentido de que no se recrea explorando el interior del cuerpo humano, pero sí que se deja llevar a la hora de acabar con la vida de sus personajes.
Tiene un estilo muy marcado y con personalidad en donde destacan las expresiones de locura. Su trazo tiene vida, aunque es cierto que a veces no domina del todo bien los planos laterales y le cuesta mantener la compostura en ciertos momentos. Pese a ello, el suyo es un estilo atractivo que encaja realmente bien con la trama.
Además, dentro de todo lo dicho, sí que tiene un carácter ordenado. Aunque recurre al caos, lo hace de manera ordenada, permitiendo que la lectura sea amable con la mayoría de usuarios. Quizá no sea el mejor para iniciarse en la industria, pero tampoco es especialmente complejo.
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En lo que respecta a su trama y sus personajes, lo cierto es que tiene varias virtudes. Para empezar, dentro del género de los battle-royale, podemos decir que es bastante original. Y no porque en realidad tenga más tiempo del que parece a tenor de su reciente publicación en España, sino porque, además de eso, su precepto es distinto.
La lucha por alzarse con el papel de dios del nuevo siglo es algo no tan explorado en la ficción japonesa. Partimos, pues, de una idea diferente y original que se ejecuta mediante otro tema muy curioso: juegos infantiles. Aunque muchos tal vez no los conozcamos, es fácil entenderlos. La cosa es que aquí son diferentes.
Por ejemplo, está el Daruma, que sería algo así como nuestro 1, 2, 3, palito inglés, pero con la consecuencia de que un fallo significa que te vuelen la cabeza de un plumazo y tu cuello se convierta en una fuente de sangre frente a la mirada de los que antes eran tus compañeros de clase.
Lo típico, vaya. Kamimaro elimina poco a poco a los candidatos mediante estos juegos, enfrentándolos unos a otros (conocidos y amigos incluidos) con el objetivo de que solo quede uno. Eso trae un plano psicológico muy intenso bien acompañado de una narrativa que tiende a funcionar mayormente.
Perturbados en forma de niño

Podría decirse que la exploración de la psique de sus personajes, muchos de ellos un atajo de perturbados, tiene un gran atractivo. Muchos de ellos tienen una gran fuerza, aunque es cierto que es fácil desconectar emocionalmente de muchos de ellos debido a que a veces solo los presentan para morir poco después.
Hay muchos personajes que terminan siendo algo planos y que hasta saturan hacia el final, ya que se presentan muchos de manera algo rápida. Además, en ciertos tramos coquetea con los personajes de habilidades especiales, restándole algo de impacto. Esto, junto al hecho de que acaban quedándose varios cabos sueltos y muchos juegos se resuelven por azar, es lo que menos me ha gustado.
A cambio, es cierto que ofrece un dibujo que evoluciona de manera natural y un pequeño set de personajes con una gran progresión, así como una trama que se mantiene mayormente interesante. También destacaría su originalidad, así como la manera en que utiliza juegos infantiles para generar tensión.
Luego está el final. Es difícil explicaros por qué sin contaros la razón, pero es bastante divisivo. Entiendo que haya gente que lo adore y gente que lo odie. A mí me ha parecido llamativo, pero también es verdad que empatizo con los que sienten que les falta algo.
Conclusiones

No es un mal final, pero podría haber sido mejor. Quizá se planteó pensando en una tercera parte que jamás llegó o quiso dejarlo a nuestro juicio, pero tiene un carácter claramente divisivo. Poniendo todo esto sobre la mesa, cabe preguntarse si merece o no la pena. A título personal, diré que sí.
Es una lectura que he disfrutado por su tono visceral y su agresividad narrativa pese a que a veces colaba fan service donde no tocaba. Los personajes, especialmente los de la primera parte, tienen bastante fuerza dentro del género y la propuesta, más teniendo en cuenta la época y al público al que se enfoca.
As the Gods Will es un buen manga. Tiene altibajos, pero en esencia es una lectura que se mantiene a un buen nivel en casi todo momento. Te diría que le eches un vistazo, antes de nada, a la primera parte. Es más corta y directa. Si te convence, la segunda, que es más larga y supone un mayor esfuerzo, seguramente también lo hará.


- La originalidad de su premisa y la lucha por convertirse en el dios del nuevo siglo.
- El uso de juegos infantiles para generar tensión y enfrentamientos mortales.
- El tono visceral y el gore de sus escenas.
- El dibujo de Akeki Fujimura, especialmente sus expresiones de locura.
- La progresión natural del dibujo a lo largo de la obra.
- La fuerza de varios personajes, especialmente los de la primera parte.
- La exploración psicológica de sus personajes ante situaciones extremas.
- La convergencia de las dos partes en una única historia.
- Una trama que se mantiene interesante durante buena parte de la lectura.

- Algunos personajes resultan planos y cuesta conectar emocionalmente con ellos.
- La presentación demasiado rápida de ciertos personajes termina saturando.
- Varios cabos sueltos quedan sin resolver.
- Algunos juegos se resuelven por azar y el final resulta divisivo.