No sé qué tienen los shojos modernos que me engancho a todos los que pillo. Quizá es cuestión de ritmo, pues es cada vez más habitual que se anden menos en los prolegómenos y vayan más al grano. Los personajes entienden rápido sus sentimientos, no se juega tanto con el tema de las tsundere y hay acción desde el principio. Pink y Habanero también pertenece a ese grupo y hoy os quiero hablar de ello en mi reseña.
Pink y Habanero es una de las nuevas licencias de Distrito Manga, editorial que está apostando de manera cada vez más habitual por una demografía cuya conceptualización (mangas dirigidos al público femenino) se ha quedado anticuada, pero que nos sirve para entender un poco qué podemos esperar de base.
Cuando hablamos de un shojo de romance nos imaginamos un drama (o semidrama) estudiantil en donde una chica conoce a un chico y la vida de ambos cambia para siempre tras varios enredos, tejemanejes y malentendidos. Al menos así era antaño, pues en la actualidad es cada vez más habitual ver trabajos como el de Mika Satonaka.
Es decir, con el amor como telonero, pero mucho humor, más ritmo, secuencias más directas, personajes que se entienden mejor a sí mismos desde el primer minuto y tramas que no se enredan tanto en las medias verdades y las confusiones para alargar artificialmente la trama.
No digo —ni mucho menos— que aquellas grandes historias de amor que recurrieron a esto en los albores del género sean peores por ello o que hayan envejecido mal. Ni mucho menos, pues soy el primero que disfrutó de ellas cuando no sabía ni lo que significaba la palabra «manga».
Reseña del manga Pink y Habanero n.º 1 | Portada, sinopsis y edición

Mugi es una chica que no tiene la más mínima experiencia en lo que respecta al amor y que no sabe cómo relacionarse con los chicos, pero esto cambia cuando empieza bachillerato y conoce a Kei Kurose, que es tan guapo como deslenguado. Kei pone a Mugi de los nervios, pero su relación toma un giro inesperado cuando esta descubre su secreto: tiene un trabajo después de las clases… ¡y no uno cualquiera!
| Colección | Pink y Habanero vol. 1 de 14 (serie termininada) |
| Autoría | Mika Satonaka |
| Género | Comedia, escolar, romance |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 14,4 x 17,5 cm con 192 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Alejandro Sánchez Herrera |
| Fecha de lanzamiento | 9 del 7 del 26 |
Pero me gusta el momento en el que estamos. Honey Lemon Soda. La bestia del rey. Más allá del amor. Mi amor por Yamada está al nv. 999. Sigue adelante. Solo en la propia editorial ya podemos encontrar un buen puñado —y las que me dejo— de historias románticas que apuestan por otro tipo de narrativa.
Pink y Habanero se encuentra entre aquellas que utilizan como personaje principal a una chica que, por un motivo u otro, no se considera tan atractiva. En este caso se trata de Mugi, quien en realidad es bastante mona, pero lleva toda su vida al lado de Riri, su mejor amiga, una chica extremadamente hermosa según los preceptos del manga.
La adora, pero da la sensación de que no es capaz de valorarse a sí misma del todo debido a que tiene un concepto de la realidad algo distorsionado por este hecho: a ella casi nunca le han hecho caso por ser «la amiga de» y ser el recurso por el cual muchos chicos intentan llegar hasta Riri, ignorándola en el proceso.
Un romance que sabe romper la tensión con el humor

Todo eso cambia cuando ambas pasan a bachillerato, pues acuden a institutos distintos. Siguen siendo las mejores amigas del mundo, pero ya no están tanto tiempo juntas (y, aun así, le siguen pidiendo el número de ella incluso en su nueva clase). El caso es que nunca ha conseguido encontrar novio, pese a que le apetece.
Es ahí cuando entra en juego Kei Kurose, un atractivo y distante chaval de su misma clase que aleja a todas las chicas que se acercan a él con comentarios bruscos y respuestas bastante rudas. Seguramente, con ella habría sido igual de no haber descubierto su secreto: trabaja en una cafetería como príncipe.
En efecto, Kurose se salta las normas del colegio para reunir dinero convirtiéndose en un príncipe que trata a cada clienta como una reina debido a que se trata de un café temático. Eso rompe el hielo a lo bestia, dejándonos en el proceso bastantes secuencias cómicas debido al carácter de Mugi.
Sus expresiones son realmente graciosas y es ella la que muchas veces rompe la «tensión» cuando pone los ojos como platos, mueve las pupilas de lado a lado como si fuesen una peonza o se muerde los labios hasta el punto de parecer una especie de castor enojado. Es realmente llamativo y algo que cada vez vemos más.
Este tipo de divergencias son cada vez más habituales en un género que ha evolucionado mucho hasta el punto de hacer que sus dos protagonistas sean más activos. En lugar de ser él quien toma la iniciativa siempre, el intercambio entre el chico y la chica es mucho más dinámico.
Una historia que sabe marcar el ritmo

Pink y Habanero lo aborda de esta manera a través de una narrativa con mucho ritmo. Tanto que el final del primer tomo cierra con una reflexión de la propia Mugi, quien acepta que se ha enamorado de Kurose al poco tiempo de conocerlo. Aunque pueda parecer precipitado, me gusta que sea de esta manera.
Si bien es cierto que se sacrifica un poquito esa tensión inicial (me suele gustar que se mantenga un par de tomos) entre el chico y la chica, entendiendo sus sentimientos, también es verdad que quita muchas tonterías de en medio y te permite disfrutar de una trama mucho más activa desde el principio.
Además, Kurose no tarda en abrirse. Bueno, más que abrirse, podríamos decir que muestra su verdadero yo. Aunque no sé si hay algo que le haga mantener la distancia con el resto de las chicas de clase, desde el primer momento demuestra que en realidad es un tipo amable. Cerrado, pero amable.
Sabiendo que la colección completa se compone de 14 tomos, entiendo que vaya tan al grano desde el principio y lo valoro de manera positiva. Prefiero las historias así: que saben lo que quieren desde el principio, aunque tengan que forzar (lo cual se nota) ciertas situaciones para que todo vaya como la seda.
Que su amiga Riri organice una suerte de cita grupal entre ella, su novio, otro chico y la propia Mugi a petición de esta última, pero que el chaval resulte ser un pesado no es casualidad. Es raro que Riri no conozca al muchacho que le va a presentar a su amiga del alma, a la que tanto quiere.
Conclusiones

Todo para que Kurose se vista la capa de príncipe, la ayude, le eche una mano después de que se haya hecho daño y rompa todas las barreras de Mugi en cuestión de un par de páginas. Es una situación forzada. Es el recurso fácil, y se nota. Le resta valor a su base narrativa, pero le imprime ritmo y se acepta. Y se disfruta, la verdad, porque es un buen momento.
Lo que quiero decir con esto es que Pink y Habanero hace algunas concesiones para lograr que su historia funcione desde el primer minuto. Lo bueno es que lo consigue, puesto que el resultado es lo suficientemente bueno como para dejarte con ganas de más. En efecto, quiero leer ya el segundo tomo y ver qué sucede entre los dos.
De momento, pues, mis primeras impresiones sobre este nuevo romance de Distrito Manga son buenas. Me ha gustado mucho su personaje femenino principal, su ritmo, su dibujo, su sentido del humor y su puesta en escena. Creo que nos puede dar unas cuantas alegrías durante un tiempo. Pinta bien.


- Es un manga con mucho ritmo. Es de lectura ágil.
- Mugi es una gran protagonista. Tiene carisma, es divertida y está bien escrita.
- El romance saber ir al grano sin perder su naturalidad.
- Hay buena química entre sus dos personajes principales.
- El humor encaja muy bien con la dinámica general de la historia.
- El dibujo es agradable y claro.

- A veces fuerza ciertas situaciones de manera muy evidente para acelerar la trama.
- Se sacrifica parte de la tensión romántica inicial al declarar muy rápido los sentimientos de Mugi.