Gratamente sorprendido. No se me ocurre otra manera de empezar mi reseña del tomo n.º 2 del manga de Pink y Habanero que «gratamente sorprendido». Ya en su primera entrega me dejó con muy buenas sensaciones, pero es que en esta segunda las ha ratificado con tres cosas tan básicas como imprescindibles.
Primero, es entretenido. Eso es lo básico. La lectura es amena, el ritmo es bueno, la narrativa tiene su punto y la relación entre sus personajes te hace querer seguir profundizando en ella. Segundo, el romance está bien tirado. Aunque bebe de ciertos tópicos del género y a veces es un poco estereotípica, es muy natural. Se deja querer.

En tercer y último lugar, el humor. Pink y Habanero es un manga que me hace reír. De manera literal. Hubo varias escenas en las que solté varias carcajadas porque, o bien no me las vi venir, o bien porque cabalga muy bien entre un dibujo más preciosista y un estilo más tipo chibi con ojos desorbitados y expresiones simples.
Es, probablemente, una de las cosas que más me gusta. Le da ritmo. Hace que cada página se sienta mejor y que la historia fluya de manera más orgánica. Sin duda, el humor es uno de los mejores vehículos de un manga que ha empezado con bastante buen tino. Sobre todo porque está medido.
No es una sucesión de chistes sin parar. Muestra reacciones naturales de una muchacha muy salada. Esa es una de sus bazas. De hecho, pasa mucho: siempre es ella la que lleva el paso. Kei, el chico protagonista, tiene su aquel. Es más expresivo que el típico chaval frío e inexpresivo. Pero esta historia es de ella.
Reseña del manga Pink y Habanero n.º 2 | Portada, sinopsis y edición

Kei Kurose es un chico guapísimo, pero cada vez que abre la boca en el instituto muere un gatito. ¡Pues resulta que por las tardes tiene un trabajo en una cafetería de caballeros en el que agasaja a todas sus clientas! Mugi se ha enterado de este secreto y ahora Kei intenta ganarse su silencio, no le quita el ojo de encima… ¿y, además, la trata bien? Todo sigue así hasta que, un día, Mugi recibe un mensaje amenazante en el que pone: «No te acerques a Kurose». Cuando Kei se entera, ¡se pone hecho una furia! ¡¿Qué ocurrirá con esta historia tan disparatada en compañía de este chico tan asocial?!
| Colección | Pink y Habanero vol. 2 de 14 (serie terminada) |
| Autoría | Mika Satonaka |
| Género | Comedia, escolar, romance |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 14,4 x 17,5 cm con 192 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Alejandro Sánchez Herrera |
| Fecha de lanzamiento | 1 de octubre de 2026 |
Cierto es que se perdió parte de la tensión romántica al declarar que estaba enamorada en el primer tomo, y eso sigue siendo real, pero también ha logrado adquirir un ritmo más ágil de lo que incluso esperaba gracias a eso. Al eliminar todas las dudas de la ecuación, la narrativa es muy dinámica.
Es más, como Mugi es una chica relativamente directa y que no se retrae, esto da pie a muchas situaciones interesantes incluso dentro de lo cotidiano. No obstante, debo confesar que lo que más me ha llamado la atención de esta segunda entrega no es eso. Ha sido algo distinto.
Pequeños giros de guion que le dan vida al manga

La primera parte del manga terminó con una carta. A Mugi alguien le escribió que debía alejarse de Kei, cosa a la que él se opuso. Lo que no me esperaba es la manera en la que esto se ha resuelto. No diré por qué ni cómo. Tampoco la reacción que me provocó. Todo eso sería un spoiler. Solo diré que no me lo esperaba y que ha sido una sorpresa.
Una de varias. Es, quizá, lo que más me ha gustado del segundo tomo. Y del manga en su conjunto: que siempre te da pequeñas sorpresas. No ejecuta grandes giros de guion, sino que opta por movimientos algo más pequeños que le sientan muy bien. Es uno de los aspectos que le da ritmo.
El caso es que este momento me sirvió para ver un poco más de Kei. Ya sé que Mugi es una buena protagonista. Está bien escrita, tiene carisma y es divertida. Kei, sin embargo, parecía más soso. Menos llamativo. En este tomo he podido ver a un chico real. A un joven estudiante que también puede reaccionar con sorpresa y poner cara cuando algo le rompe los esquemas.

O sonrojarse. O preocuparse. Empiezo a ver que lo suyo no es frialdad, sino una manera de comunicarse algo más pausada. No diré que es distinto a otros protagonistas masculinos shojo, porque ya he visto otros así, pero sí que me marcho con mejores sensaciones. Empiezan a hacer un tándem más divertido de leer.
Entendiendo las dudas de cada personaje
Lo que sí me falta un poco más es que esos secundarios que nos están presentando sean algo más que un decorado de escenario. De momento, su peso es mínimo, y es una pena, porque he visto a unos pocos que sí que podrían dar juego. Es, quizá, uno de los puntos débiles tanto de este como de otros mangas del género.
Me gustaría ver más de Riri, por ejemplo, la mejor amiga de Mugi. Cuando aparece, vemos facetas de ella que no se ven tanto y sus interacciones son geniales porque el grado de confianza con ella es muy diferente al de cualquier otro personaje. Enriquece la narrativa con su presencia.

A cambio, Pink y Habanero construye escenarios de manera constante y consecuente sin grandes problemas, dando pie a muchas situaciones con las que resulta fácil conectar. Por ejemplo, en cierto momento, Mugi tiene que ayudar en el club de hostess de Kei para ayudar en la cocina.
Es algo muy básico, pero que funciona muy bien. Da lugar a buenas escenas, buenos diálogos y buenos momentos. Esto pasa con relativa frecuencia con cosas muy mundanas. Es algo que he visto varias veces en este segundo tomo. La autora, Mika Satonaka, sabe aprovechar la rutina muy bien. Es algo que me ha sorprendido.
Conclusiones
Por el momento, pues, podría decir que las áreas fuertes de Pink y Habanero han crecido entre tomos. No de manera espectacular, pero sí constante. Lo normal. Lo que cabría esperar. Hay un progreso que va más allá de una narrativa que ha crecido al agregar nuevos elementos de interés. Lo valoro.

Sigue fallando en los secundarios y en las conveniencias de guion, pero a cambio de esto logra que la trama avance a mejor ritmo. Gracias a esto también estamos pudiendo observar de muy buena mano el progreso de Mugi y Kei, cosa que también se valora junto a ese precioso dibujo que luce en cada capítulo.
Me gusta el sentido del humor que trae. Te ríes sin que lo fuerce. Fluye de manera natural. Se siente creíble. Está bien planteado y destaca en las reacciones de sus personajes. Es que hasta puedes empatizar con ellos, puesto que en muchos casos seguramente harías lo mismo.
Así pues, y tras dos tomos, sigo pensando que Pink y Habanero es un manga entretenido e interesante que tiene cosas que aportarnos como lectores, nos guste más o menos el shojo. Por supuesto, es más para los segundos, pero también te puede enganchar si no eres tan fan del género. Tiene cositas. Va bien la cosa.


- Es un manga con mucho ritmo. Es de lectura ágil.
- Mugi es una gran protagonista. Tiene carisma, es divertida y está bien escrita.
- El romance saber ir al grano sin perder su naturalidad.
- Hay buena química entre sus dos personajes principales.
- El humor encaja muy bien con la dinámica general de la historia.
- El dibujo es agradable y claro.

- Los secundarios tienen demasiada poca importancia.
- Se sacrifica parte de la tensión romántica inicial al declarar muy rápido los sentimientos de Mugi.