El manga de After God se pone más raro con cada tomo que pasa y el n.º 6 no es diferente en ese sentido, así que aquesta mi nueva reseña llega con más preguntas que respuestas, pero renovado interés. Tanto que hasta a veces me pregunto cómo es posible que esta serie no esté pegando más fuerte en todas partes.
Es una de las más originales que he leído en mucho tiempo, así como una de las más extrañas, pero siempre con un fuerte sentido narrativo. El guion es histriónico e imprevisible. Siempre suceden cosas que no puedes casi ni explicarte, pero al final todo tiene una razón. Sabes que las cosas ocurren por algo.
Incluso aquello que no entiendes. Aunque he tardado un poco más de la cuenta en traeros qué me ha parecido esta sexta entrega, lo hago con una idea muy clara: el manga sigue mereciendo muchísimo la pena. Sobre todo si te gustan las historias oscuras en donde la línea entre el bien y el mal es tan fina que ni existe.
After God es un manga de grises. Una historia en donde incluso aquellos personajes a los que llegas a odiar con todas tus fuerzas te acaban generando empatía. Y al revés. Es todo tan difuso que hasta cuesta expresarlo en palabras. Al final nada es lo que parece. Y eso que esto es solo la punta del iceberg, porque los eventos recientes lo han puesto todo patas arriba.
Reseña del manga After God n.º 6 | Portada, sinopsis y edición

Algunos puntos de la capital han sido invadidos por los dioses y declarados zona de peligro. Waka, la joven a la que ha secuestrado el dios Volof, trata de huir de él con todas sus fuerzas, pero Arla, el IPO latente en su interior, se apodera de nuevo de su cuerpo. Mientras Volof intenta escapar de Arla, se reencuentra con su querido amigo Obikawa, que es, en realidad, el dios Orokapi, y le pide ayuda. Sin embargo, esta petición de auxilio no hace más que acercarlo a la muerte.
| Colección | After God vol. 6 de 10 (serie abierta) |
| Autoría | Sumi Eno |
| Género | Acción, drama, fantasía, sobrenatural |
| Formato | Tapa blanca con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 13 x 18 cm con 192 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Gemma Tarrés Guash (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 9 de julio del 26 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Para empezar, Obikawa se reencuentra con Volof. Ambos dioses protagonizan uno de los diálogos más duros de la serie en mucho tiempo. Tanto es así que es la primera vez que podemos sentir empatía casi total por un dios. Uno de esos que se ha dedicado a matar humanos de manera indiscriminada. O al menos de su misma especie y poder.
Pero Volof es vulnerable. Es un drogadicto cuyo mayor anhelo es dejar de vivir con dolor. Busca desesperadamente el pasado. Obikawa, por su parte, quiere matarle, pero porque es su amigo. Su dolor es algo que no concibe. El suyo es un amor enfermizo y deformado, pero amor a fin de cuentas.
Uno de esos que te retuercen la médula y te dan hasta dolor de cabeza intentando comprenderlo. Spoiler: no lo he conseguido. Es demasiado retorcido, pero engancha. Tiene algo que te deja tocado. Los diálogos son tan potentes que hasta te dejan pensando en lo que ha ocurrido más allá de la viñeta.
Un manga de los que ya no quedan

Es por eso que cuando hablo de After God no puedo evitar pensar que forma parte de ese grupo al que a veces categorizamos como «mangas de los que ya no quedan». Es una referencia. Una para esas historias que se salen por completo de lo convencional, pero con acierto y sentido.
No es una conjunción de rarezas cuyo único objetivo es volarte la cabeza. Es una aglomeración de cosas extrañas que se construyen sobre unos cimientos muy sólidos. Un aparente sinsentido de dioses, humanos y fantasías que en realidad se define de manera siempre muy inteligente. En otras palabras: una historia bien escrita de principio a fin.
No se deja llevar por sus rarezas y perfila cada vez mejor sus ideas pese a agregar conceptos cada vez más extraños. Tokinaga, nuestro protagonista, por ejemplo, tiene alguna clase de poder. No sabemos cuál es, pero algo tiene. Y sabes que ha hecho algo raro. No sabes qué, pero sí que hay algo. Pese a ello, funciona.
En lo que tendría que ser un corte narrativo molesto por jugar al despiste ocultando todas las pistas, After God consigue que te sientas verdaderamente intrigado desde el respeto. Sumi Eno no juega al engaño. No es un misterio que oculta al asesino hasta el último minuto con un giro de guion imprevisible por la ausencia de pistas.
Un monstruo del entretenimiento

Es un manga. Es un David Copperfield. Una ilusionista que juega con un arte sencillamente brutal y un guion de los que te quitan el hipo. Lo digo tras leer el que podría ser uno de los tomos más raros del manga hasta la fecha pese a responder a muchas preguntas. Profundiza en el destino de Shion y Waka.
Revela por qué esta hizo lo que hizo, en parte, y la verdadera naturaleza de la segunda. Profundiza en la mentalidad de sus protagonistas y te revela un lado oscuro que no conocías. Mientras hace eso, agrega más preguntas. Sí, responde, pero solo para generar más misterios. Y le funciona.
Le funciona malditamente bien. Diría que no sé cómo lo hace, pero en realidad tengo clara mi respuesta: gracias a que escribe rematadamente bien. Y no hablo de los diálogos. Hablo de la manera en la que define cada fragmento de su historia y de cómo hila cada detalle. Hablo de cómo diseña a sus personajes.
No es solo narrativa: es el todo. Dibujo, diálogos, argumento, personajes, panelado… After God es un manga que define muy bien todas las aristas de su expresión artística para acabar engendrando un monstruo del entretenimiento. Uno que, eso sí, sigue siendo rematadamente complejo.
Conclusiones

After God me está encantando, pero eso no me impide ver que sigue siendo una lectura difícil. No es un manga que le recomendaría a un novato por mucho que me guste. Es una lectura incluso densa por momentos. Muy satisfactoria, y con un potencial tremendo, pero difícil.
El arte es brillante y obtuso. El guion es entretenido y complicado. Los personajes son carismáticos y enrevesados. Todo After God es simplemente difícil. Cuesta pillarle el punto. No es una lectura ligera ni sencilla. Pero aun así, compensa. Y mucho. Es una de esas historias que siempre te dejan con ganas de más.
Queriendo acabar ya con esta reseña, os diré lo mismo de siempre: es un pedazo de manga que cumple con muy buena nota en prácticamente todos los aspectos y que no deja de mejorar con cada entrega. Es una joya para los amantes del tebeo nipón que gustan de historias más oscuras y un auténtico descubrimiento. Es simplemente genial.


- El dibujo es muy bueno.
- La premisa es atractiva y tiene un gran ritmo narrativo.
- Los personajes están bien construidos en primera instancia.
- Impacta mucho desde el primer momento.
- Genera curiosidad y te deja con ganas de más.

- Puede ser complicado de seguir, ya que a veces es demasiado obtuso.