Primeras impresiones de ‘Not for Broadcast’ [Early Access]

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¡Luces, cámara y acción! Bien, ahora sí. Espera, ¿cómo que eso es cosa del cine? Ah, ¿qué esas cosas no pasan en la vida real? Vale, no hay problema. ¡Hola, muy buenas amantes de los videojuegos! En esta ocasión he venido a hablaros de Not for Broadcast, una propuesta muy peculiar en donde haremos las veces de realizador en la pantalla pequeña. Nacido del genio creativo de NotGames, y bajo el sello de tinyBuild a nivel de distribución, llega a nuestros ordenadores un peculiar proyecto de simulación inmersiva en donde tendremos que gestionar un programa de noticias. En aqueste su peculiar ménage à trois entre la mentira, la censura y el morbo, Not for Broadcast ha revelado sus tres primeros capítulos —por denominarlo de alguna manera— en su lanzamiento como early access.

Not for Broadcast 

Primeras impresiones Not for Broadcast

En primer lugar, y antes de hablar de sus mecánicas, me gustaría destacar dos aspectos. Por un lado, su guion. No podemos decir que Not for Broadcast tenga argumento al uso, pero sí que cuenta una serie de historias. Somos David, un miembro del personal de limpieza —o eso creo—. Estamos en la sala de realización de un estudio de televisión, lugar en donde recibimos una llamada. Nos habla Dave, el realizador de la cadena. Por razones que no entran al caso —pues no nos lo dice— no puede ir hoy al trabajo. Así pues, nos convertimos en la última esperanza del estudio. Nuestro puesto de trabajo está en peligro —pero no el Dave, el verdadero artífice de la catástrofe—. Sumisos como nosotros solos, aceptamos comernos el marrón.

De esta forma, entraremos en el mundo de la farándula y el entretenimiento. Alternaremos las emisiones en directo con breves escenas en casa en donde un texto nos ofrecerá distintas alternativas; un sistema de decisiones de toda la vida. A ese respecto, el argumento queda reducido a nada. No obstante, disfrutaremos de pequeñas tramas protagonizadas por los invitados al plató o nuestro equipo de noticias: presentador, producción, etc. Todo esto en el marco de unas elecciones muy sospechosas. No es nada del otro mundo, la verdad. De hecho, es malo. El argumento es plano y simple, pero muy divertido. Pero es divertido porque es hilarante y desenfadado, sin sentido, y repleto de situaciones carentes de lógica.

Veremos qué sucede tras las cámaras y jugaremos a ser Dios con la vida de aquellas personas de las que terminemos hablando; seremos la voz de la opinión pública. Así pues, lo más interesante del diseño de la historia es ver qué sucede cuando hacemos algo. El problema es el ritmo: hay momentos muy aburridos, lentos y sosos. Y los hay desternillantes. ¿El problema? Para disfrutar de ellos tendremos que esperar a terminar nuestra emisión para así verlos en diferido, sin problemas de trabajo, y no apetece nada. El juego no invita a interaccionar más allá de lo justo y necesario. No motiva. Inclusive, aburre por momentos.

Gran Hermano

Primeras impresiones Not for Broadcast
Primeras impresiones Not for Broadcast

Al más puro estilo de George Orwell, controlaremos todo lo que sucede en nuestro plató de televisión. El gameplay se divide en cuatro paneles diferentes. En el primero de ellos, encontraremos el teléfono mediante el cual nos habla Dave. El segundo de ellos es un conjunto de cintas con anuncios; podremos elegir tres de entre todos los disponibles para la programación del día. El tercer panel es una especie de mesa de mezclas donde es posible activar o apagar ciertos elementos. El cuarto panel es el más importante de todos: el 95 % de la experiencia de juego se concentra en este. Podría decirse que este último es nuestra mesa de realización. Es la imagen que encabeza este apartado.

Las cuatro pantallas pequeñas de la izquierda son las diferentes tomas de las que disponemos. Cómo no, será posible emplear una u otra con los botones de abajo o con las teclas 1, 2, 3 y 4. La pantalla central es la imagen en diferido con dos segundos de delay respecto a la emisión en directo; es la pantalla derecha. Se tendrá la posibilidad censurar palabras malsonantes a través del botón de censor, el cual se iluminará cuando algo suceda. Al mismo tiempo, tendremos que evitar interferencias con la ruleta del ratón o un botón del panel usando, como referencia, el panel derecho inferior. Finalmente, introduciremos anuncios —siguiendo el contador de la parte superior con los tres botones del margen diestro. Las barritas de colores (rojo, amarillo y verde) simbolizan nuestros niveles de audiencia.

Tendremos que ir jugando con todos estos recursos para conseguir la mejor emisión posible, pero ahí es donde empiezan los problemas. Aunque el juego tiene subtítulos en español, Not for Broadcast se ha diseñado para jugar de oído. Tener que leer las traducciones nos ralentiza; rendir de forma adecuada es imposible si tenemos que leer y prestar atención al mismo tiempo. Ese es su primer defecto, pero no el único. Todas sus variables funcionan bien de forma individualizada, pero no tanto en su conjunto. Las interferencias, por ejemplo, es un añadido a la dificultad muy artificial y molesto; no aporta nada. De hecho, superar momentos de tensión no resulta satisfactorio.

Nominado

Primeras impresiones Not for Broadcast

Al mismo tiempo, gestionar las tomas y las cámaras es muy errático. Dave nos da ciertas instrucciones, pero somos incapaces de saber la veracidad de esta. Mientras jugamos, no sabremos qué estamos haciendo mal o qué estamos haciendo mal, ya que se sustenta bajo una serie de elementos ausentes. Así pues, el factor de inmersión carece de la efectividad que nos habría gustado. Goza del potencial, pero falla en la ejecución. La esperanza está en su estado de early access; habrá que ver cómo evoluciona. El juego recrea con gran acierto el estrés que puede llegar a sufrir un realizador, pero no ejecuta de forma correcta sus mecánicas. Apunta maneras, pero se equivoca.

Y en gran medida todo está muy marcado por ese inglés. Aunque resulta lógico, es contraproducente jugar sin usar el oído. No digo que sea necesario un gran nivel de la lengua, pero es complicado gestionarlo todo mientras intentamos entender qué está pasando. Perdemos mucha información contextual, el juego se vuelve torpe y quien sale perdiendo es el gameplay. Y es una pena, porque su sentido del humor es hilarante, pero muy humano. Aborda ese misterioso mundo que se oculta tras las cámaras; aporta un punto de vista interesante dentro de una temática pocas veces explotada.

El problema es que nos perdemos muchas cosas e, inclusive, llegamos a aburrirnos. A día de hoy, solo hay tres programas. Sabe a poco, pero estos mismos programas se sienten demasiado largos por culpa de, entre otras cosas, los mismos anuncios que hacemos o las entrevistas. Te ríes con muchas de ellas, pero terminan siendo pesadas. Además, nos perdemos muchos momentos que no están en antena, es decir, no los agregamos a nuestra emisión. Sí, podremos verlo en nuestro archivo de diferidos una vez estemos off air, pero no motiva. No apetece.

Primeras impresiones de Not for Broadcast, conclusiones

Primeras impresiones Not for Broadcast
Primeras impresiones Not for Broadcast

Not for Broadcast ofrece una de cal y otra de arena. Por un lado, su sentido del humor y su originalidad. Además, usar actores reales para representar las escenas es… Es divertido, la verdad. Por otro lado, la jugabilidad se resiente en su ejecución, lo cual termina siendo un aspecto netamente negativo si tenemos en cuenta que se trata de un videojuego. Resulta complicado seguir ciertas historias y no insta a explorar en sus intrahistorias, pero tiene cositas interesantes y cierto potencial. Hoy día, como early access, no es gran cosa. Promete, pero no sabemos si terminará cumpliendo. Tengo sentimientos encontrados, aunque no deja de ser cierto que me aburrí incluso más pronto que tarde.

Primeras impresiones Not for Broadcast. Clave de juego para PC cedida por tinyBuild.

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