Crítica de La cura del bienestar, el nuevo thriller psicológico de Gore Verbinski

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La cura del bienestar es la nueva apuesta de terror de 20th Century Fox de la mano del galardonado director Gore Verbinski. La película se estrena en cines españoles el 24 de marzo, pero yo pude acudir ayer a su pase de prensa para dejaros mis impresiones.

Como ya os he adelantado, La cura del bienestar está dirigida por Gore Verbinski, encargado de otras películas como El llanero solitario o Piratas del Caribe: En el fin del mundo, además de ganador del Oscar a Mejor Película de Animación en 2011 por Rango.

El elenco está formado por otras caras conocidas como Dane Dehaan (Life, The Amazing Spider-man 2: El poder de Electro), Mia Goth (Everest, Nymphomaniac Vol. 2) o Jason Isaacs (Corazones de acero, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. Parte 2)

La sinopsis de La cura del bienestar es la siguiente:

Lockhart es un joven y recién ascendido ejecutivo que se ve obligado a recorrer 6000 km para traer al jefe de su compañía, el señor Pembroke, de vuelta de su retiro en un balneario de los Alpes suizos: el Valmer Institute. Este centro terapéutico parece perfecto, pero desde el principio está rodeado de misterio. Incluso cuenta con una trágica historia de sus orígenes. Una frase marca la llegada de Lockhart: nadie sale jamás del balneario.

Tras una serie de circunstancias poco casuales, el joven acaba sometido a los tratamientos del centro. Rápidamente, descubre que los propósitos del balneario esconden algo más que el bienestar de sus clientes. Así, se embarca en una trama de investigaciones que pondrán a prueba su cordura.

Primero de todo he de decir que, si el fin de la película era el terror, no lo ha conseguido. Me explico, aunque los elementos que rodean a la historia son propios del cine de este género, el desarrollo se torna más próximo a un thriller psicológico. Esto no tiene nada de malo, por supuesto. De hecho, en mi opinión, la película sí que consigue mantener la tensión durante gran parte de la retransmisión.

La cura del bienestar

Sin embargo, dos son los elementos que hacen que este film pierda puntos inevitablemente:

Su duración

  • La película se alarga hasta cerca de las 2 horas y media. Exagerado. El desarrollo de la trama se vuelve lento a eso de la mitad. En mi opinión, es casi imposible mantener tanto tiempo el nivel de tensión y dado que las escenas se centran en eso durante todo el largometraje (salvo el final, claro) es inevitable que el espectador acabe extenuado y pierda la concentración.

Su previsibilidad

  • No hace falta ser ningún genio para descubrir la verdad que se oculta en el balneario durante los primeros minutos de la película. Un par de frases clave (y se nota que lo son) y una insistencia continua en cierto acto (que no voy a desvelar porque tal es su importancia que sería un gran spoiler) son suficientes para sumar dos más dos y atar todos los cabos que al protagonista le cuestan dos horas y media de película.

La consecuencia de estos dos problemas es el aburrimiento a partir de cierto punto de la ficción. Si bien, la larga duración es un problema del que pecan muchas películas en la actualidad, considero que en este género puede arreglarse con un giro argumental final que merezca la pena. Es decir, no pasa nada si en algún momento perdemos la atención si cuando llega el desenlace, este nos deja temblando de emoción en el asiento. Sin embargo, como ya he comentado, el esperado giro es fácilmente previsto desde el comienzo de la película por lo que, en lugar de salvarse, esta se queda con el adjetivo de aburrida.

En cualquier caso, aunque la valoración total no sea muy positiva, también me gustaría reconocerle los puntos buenos: los recursos generadores de tensión.

Durante toda la proyección se suceden incontables elementos extraños que, ciertamente, intrigan. Muchos son recursos clásicos del cine de terror: la canción de cuna que se repite, trabajadores misteriosos, pasillos largos e inquietantes, escenas de gente exageradamente feliz… E incluso una chica un tanto creepy.

Además, algunas escenas en las que vemos sufrir al protagonista sí que consiguen crear empatía. Logran transmitir las sensaciones de agobio y pánico que él sufre. En ese sentido, el director ha hecho un gran trabajo.

Para terminar, y aunque las comparaciones son odiosas, no puedo evitar que la película me recuerde a una grande del thriller/terror psicológico: Shutter Island. Bien… La cura del bienestar sería una versión más cutre y mal resuelta de esta.

Os dejo el tráiler para aquellos que os animéis a verla:

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