JAPÓN ACABA DE MANDARLE UN RECADO A MEDIO MUNDO
Si alguna vez os habéis preguntado quién pone el límite a lo que se cuenta en vuestro anime favorito, Japón ya ha respondido. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria ha anunciado que el Gobierno no va a interferir en el contenido creativo del anime y del manga. Además, el dinero público llegará sin pedir a nadie que cambie sus historias.
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El movimiento responde a la presión de plataformas extranjeras que intentan retocar o censurar contenidos de la animación japonesa. Por eso, el recado se entiende a la primera: las historias son de quien las crea. Y no es un tema menor, porque cada vez más series se ven fuera de Japón y cada vez hay más opiniones sobre cómo deberían contarse.
Las autoridades remarcan, además, que los personajes de ficción y las personas reales son cosas distintas. Es decir, las representaciones ficticias no se juzgan automáticamente con las mismas normas legales que se aplican a individuos. Sobre el papel, la postura es bastante contundente. Y, la verdad, no esperábamos un mensaje tan directo de un Gobierno.

Ficción no es realidad, y Japón lo remarca en su pulso contra la censura del anime
El dinero explica el tono. Japón quiere llegar a un mercado internacional de unos 130.000 millones de dólares en 2033. Para eso apoya al anime, al manga, a los videojuegos, al cine y a la música. Además, el plan se apoya en infraestructura digital, protección de la propiedad intelectual y redes de distribución internacionales.
A nosotros nos parece lógico. Proteger la libertad creativa es también proteger el negocio, porque nadie compra una historia a la que le han recortado el alma. Así que no nos extraña que el Gobierno quiera dejarlo por escrito. Al fin y al cabo, el anime es hoy una de las mejores tarjetas de presentación de Japón, y eso se cuida.
De momento, lo que suena mejor es la idea más simple: que cada historia la cuente quien la escribe. Y ojalá no se quede solo en palabras bonitas.