Por ahora nada es inminente, pero la era del todo el primer día ya no parece intocable.
Game Pass atraviesa un momento delicado. El servicio que convirtió a Xbox en sinónimo de jugar sin límites por una cuota podría renunciar a su gran baza. Hablamos de los estrenos de día uno. Así lo plantea el periodista Jason Schreier, que en un podcast reciente lo ve girando poco a poco hacia el modelo de PS Plus.
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El motivo va más allá de las cuentas. El malestar viene de lejos, pero ahora pesa más. De hecho, Schreier asegura que varios responsables de estudio ven el servicio casi como una amenaza. Su tesis es sencilla. Estrenar los juegos gratis el primer día ha rebajado su valor a ojos del público y, de paso, ha pasado factura a toda la industria.
El caso de South of Midnight resume bien el problema. Pese a unas críticas correctas y a un precio contenido, unos 40€, sus ventas se quedaron muy lejos de lo previsto. Y para muchos la explicación es evidente. Cuesta pagar por un juego que ya entra sin coste extra en la suscripción.
«Hay mucha gente al frente de estudios de Xbox que detesta Game Pass y cree que ha destruido el valor de sus juegos»
Call of Duty, la primera señal de que Game Pass está cambiando
Meses atrás, Xbox ya movió ficha. Bajó el precio del servicio a cambio de dejar fuera los próximos Call of Duty como estrenos de día uno, algo impensable hasta hace nada. A todo esto se suma su plan de recuperar exclusivos. Gears of War: E-Day seguiría lejos de PlayStation para actuar como lanzamiento premium, que es justo lo que es.

La duda de fondo es qué quedaría del servicio sin sus estrenos. Al fin y al cabo, una gran venta a precio completo deja unos ingresos que la cuota difícilmente iguala. A PlayStation le funciona con PS Plus, aunque nunca prometió tanto como Xbox. Por ahora nada es inminente, pero la era del todo el primer día ya no parece intocable.