Tres tomos dobles en cuatro meses. Cuando Distrito Manga confirmó las fechas de lanzamiento de las tres primeras entregas de Honey Lemon Soda, una parte de mí se preguntó por qué. Haciendo memoria, recuerdo pocos títulos con una estrategia de salida tan agresiva como esta… y ahora debo reconocer que entiendo perfectamente el motivo.
Es más, ya con el primer volumen lo comprendí, pero ha sido con este último —no literalmente, que la serie será de 15 tomos— cuando lo he terminado de comprender. En la primera parte conocimos a Uka y Kai, los dos protagonistas de este romance con dibujos muy de la vieja escuela.

En la segunda, profundizamos en los complejos de la chica y en los motivos que le llevaron a elegir su nuevo instituto junto a su lucha personal por alcanzar una nueva versión de sí misma capaz de mirar al frente sin depender de los demás. Ahora, con el tercero, hemos escarbado en el núcleo más sentido de su ser al conocer de primera mano a su familia.
De manera muy orgánica, Mayu Murata ha construido unos cimientos tremendamente sólidos en poco más de 1.000 páginas… y eso no lo consigue cualquiera. Menos incluso si en el proceso valoramos también lo muy interesante que ha sido seguir las desventuras de Uka.
En otras palabras: no solo ha construido un cuerpo narrativo genial, sino que lo ha hecho sin perder de vista el objetivo de casi cualquier manga, cómic o tebeo que se precie: entretener al lector con un argumento y una historia capaces de mantenernos bien enganchados a la lectura.
Reseña del manga Honey Lemon Soda n.º 3 | Portada, sinopsis y edición

El verano ha llegado. Uka y sus amigos van a pasar el día en la playa. Pese a encontrarse en un lugar ameno y divertido, la chica se topa con alguien a quien no quería ver… Mientras tanto, Kai le dice a Serina, su exnovia, ¡que tienen que hablar! Sumando momentos irremplazables… ¡Nuestros protagonistas se sumergen de lleno en un verano esplendoroso!
| Colección | Honey Lemon Soda vol. 3 de 15 (formato 2×1) |
| Autoría | Masamitsu Nigatsu |
| Género | Acción, comedia, romance, slice of life |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 13,2 x 17,9 cm con 336 páginas en b/n |
| Precio | 16,95 € |
| Traducción | Alèxia Miravet (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 10 de septiembre de 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Partiendo de esa base, para cualquiera que guste del shojo que viste su arte con ojos translúcidos, chicos guapísimos que mezclan tanto misterio como bondad tras una capa de tragedia y dibujos que recuerdan mucho a los grandes mangas de los 2000, Honey Lemon Soda es un manga que no pueden dejar escapar.
Especialmente porque logra recoger esa esencia de clásico sin perder de vista su situación contextual. Se siente como volver a los albores del romance estudiantil, pero sin caer en la vieja confiable —y algo pesada por momentos— del malentendido que nunca se resuelve y los personajes incapaces de tomar cartas en el asunto.
Se viste como los grandes romances de nuestra juventud, pero se comporta como un manga contemporáneo; el ritmo es tan importante como los personajes y el drama está presente, pero nunca de manera abusiva o exagerada. En ese sentido, Murata-sensei es realmente buena.
Un romance clásico y contemporáneo al mismo tiempo

A fin de cuentas, es capaz de contemporizar cada secuencia de tal manera que acabes sonriendo, o con el corazón encogido, sin quedarse corta o pasarse de frenada. Cierto es que sigue pecando de lo mismo. O lo que es lo mismo, el comportamiento tóxico de ciertos personajes se relativiza demasiado y algunos cambios de escena son un tanto bruscos.
No siempre mide bien el salto de escenarios y a veces abusa de las conveniencias de guion, pero normalmente con propósitos y resultados más que notables. El presente tomo es buen ejemplo de ello. Durante gran parte del volumen, Uka se enfrenta a sí misma y al concepto de familia.
Sobreprotegida durante años, le aterra la idea de decepcionar a su padre, pero tampoco quiere dejar que su mirada la prive de todo aquello que anhela y busca. Esa lucha que mantiene con su propia persona también afecta a su familia, especialmente a su progenitor. Lo curioso es que fue algo casi inconsciente.
Como en muchos casos, fue una reacción natural, pero ¿fue tras ver a su hija como una chica introvertida y por miedo, o su forma de ser acabó siendo producto de esta circunstancia? El manga juega con esa particularidad mientras explora la compleja relación de padre, hija y amigos.
Una historia de contrastes

Siendo sincero, me sorprendió mucho, y es que no solo te deja con algunos paneles bastante sorprendentes, sino que aborda una cuestión rara vez examinada en mangas de este tipo. Su mera presencia le da mucho más impacto al resto de la historia y nos permite entender mucho mejor a Uka.
Vaya, que es todo un acierto. Lo que podría parecer algo insignificante le acaba dando un contraste enorme a todo lo visto hasta la fecha y le da a nuestra protagonista otra oportunidad de seguir creciendo. Sin más, es una auténtica maravilla, y lo cierto es que ha logrado lo que me parecía imposible: que esté más enganchado al manga.
Llevando tan pocos tomos, es difícil decir cuán bueno acabará siendo, pero por el momento pinta increíble. Es más, para mí está siendo toda una revolución, puesto que no conocía ni a la autora ni su obra. Está siendo un primer viaje junto a ella realmente bonito con un dibujo francamente precioso y unos personajes que merecen muchísimo la pena.
Además, parece que a partir de ahora empezaremos a profundizar más en lo que Kai esconde y en por qué es cómo es. Su personalidad sigue siendo difícil de analizar, tanto en el buen como en el mal sentido. Hasta la fecha sigue pareciendo un personaje estereotípico, pero tengo la sensación de que esta impresión me cambiará más pronto que tarde.
Conclusiones

A fin de cuentas, la autora ya nos ha demostrado en varias ocasiones, pese al poco tiempo que llevamos junto al manga, que es capaz de cambiar cosas que a priori son lo mismo de siempre, pero luego acaban teniendo un prisma y una perspectiva mucho menos habitual de lo que parece.
Tiene la capacidad de acabar siendo una de esas historias que dejan huella por su capacidad para desarrollar a sus personajes, su trasfondo dramático —pero sin pasarse— y sus buenos diálogos. De momento le tengo mucha fe y no puedo más que mejorar mis impresiones para con él.
Sin más, me parece un manga muy, muy interesante y un shojo esencialmente recomendable. Es una lectura más que digna y una historia con un gran potencial. Equilibra muy bien la mayoría de sus patas y sabe qué y cuándo darnos pequeños golpes de impacto para que estemos siempre atentos a lo que ocurre.


- Uka, su protagonista, está muy bien escrita. Puede sostener la historia por ella sola.
- La manera en la que explora la personalidad de esta.
- Su buen ritmo narrativo.
- El equilibrio entre un arte y un enfoque más clásico con un acabado más contemporáneo.
- El dibujo es realmente expresivo.
- Los momentos tipo chibi o con Uka exaltada son muy gracuosos.

- Algunas transiciones entre escenas resultan algo bruscas.
- Ciertos personajes secundarios tienen comportamientos tóxicos demasiado relativizados.
- Algunas conveniencias de guion son demasiado evidentes.