Los juegos de rally han seguido dos caminos muy distintos durante los últimos años. Por un lado, los simuladores como EA Sports WRC buscan recrear con precisión cada detalle de la conducción. Por otro, algunos estudios han preferido recuperar la diversión inmediata de los clásicos arcade. DRIVE Rally, desarrollado por Pixel Perfect Dude, pertenece claramente a este segundo grupo y hoy os hablo de él en mi análisis tras jugarlo en PS5.
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Lejos de obsesionarse con el realismo, el título apuesta por ofrecer carreras rápidas, derrapes sin parar y un sistema de conducción fácil para cualquier jugador. Eso sí, también tiene suficiente profundidad como para mantener el interés durante muchas horas. Todo ello acompañado por una estética que rinde homenaje a los grandes juegos de rally de los años 90.
Está claro que no pretende competir con los grandes simuladores. Lo que busca es recordar una época en la que lo importante era enlazar curvas a toda velocidad y mejorar nuestros tiempos una y otra vez.
Análisis de Drive Rally: entretenido desde que arrancamos

En cuanto a su jugabilidad, #DRIVE Rally es muy divertido prácticamente desde el primer minuto. Los controles responden de forma inmediata y permiten empezar a disfrutar sin necesidad de invertir horas aprendiendo físicas complejas.
Eso no significa que sea un juego sencillo. Dominar cada coche exige aprender cuándo iniciar un derrape, cómo aprovechar la inercia y cuál es la mejor trazada para perder el menor tiempo posible. Así pues, la curva de aprendizaje es bastante satisfactoria y recompensa la práctica constante.
Cada vehículo tiene su propio comportamiento, por lo que cambiar de coche también implica cambiar nuestra forma de conducir. Algunos son mucho más estables, mientras que otros obligan a controlar continuamente el sobreviraje. El diseño de los circuitos también ayuda a esa variedad. Los escenarios de los distintos tramos se ambientan en bosques, montañas nevadas, caminos de tierra y paisajes soleados que nos recuerda a varias regiones del mundo.
Cada superficie modifica ligeramente la conducción y obliga a adaptar el ritmo de carrera. Me ha gustado mucho el protagonismo del copiloto. Sus indicaciones no solo sirven para avisarnos de las curvas como suele ocurrir en este tipo de juegos, sino que además consiguen más personalidad gracias a comentarios y reacciones durante las pruebas.
Se le da mayor “vida”a las carreras. La progresión no sólo se basa en desbloquear nuevos vehículos. Podemos personalizar numerosos aspectos estéticos de nuestros coches: pinturas, vinilos y diferentes elementos decorativos. Todo ello añade un pequeño componente de colección sin romper el ritmo arcade del conjunto.
Arcade pero profundo

Aunque a primera vista pueda parecer un juego relativamente sencillo, #DRIVE Rally ofrece bastante contenido para quienes disfrutan mejorando sus tiempos. El título incluye varios campeonatos repartidos entre distintos copilotos, una buena selección de vehículos inspirados en auténticas leyendas del rally y clasificaciones online donde competir contra jugadores de todo el mundo.
Además, incorpora datos fantasma para intentar superar nuestros propios récords, un añadido perfecto para quienes buscan exprimir cada circuito. También encontramos un modo libre que permite explorar escenarios mientras buscamos coleccionables, además de un divertido modo local por turnos para hasta doce jugadores, ideal para reuniones con amigos.
No es un juego centrado en una narrativa elaborada ni en grandes modos historia. Toda la experiencia gira alrededor de correr, mejorar y volver a intentarlo para conseguir tiempos más rápidos. En cuanto al rendimiento en PlayStation 5, éste es uno de los puntos más sólidos del juego. Las carreras se sienten muy fluidas y esto es básico en un juego donde cada curva puede marcar la diferencia entre ganar o perder varios segundos.
Los tiempos de carga son muy reducidos, permitiendo enlazar pruebas rápidamente sin largas esperas. Los controles responden con precisión y el manejo transmite una agradable sensación de velocidad. El comportamiento arcade nunca llega a resultar caótico: siempre sentimos que el coche responde exactamente a lo que hacemos.
No he tenido ningún tipo de problema de rendimiento ni errores especialmente llamativos. La experiencia resulta estable de principio a fin y eso hace que sólo te tengas que dedicar a lo que verdaderamente importa: conducir.
Apartado audiovisual


Audiovisualmente, #DRIVE Rally apuesta por un estilo artístico muy particular. En lugar de buscar el hiperrealismo, Pixel Perfect Dude utiliza una estética colorida con modelos que recuerdan claramente a los videojuegos de finales de los 90. Es un apartado gráfico sencillo, pero con mucha personalidad.
Los escenarios tienen una gran variedad de ambientes: desde bosques frondosos hasta zonas nevadas o carreteras bañadas por el sol. Cada tramo tiene esa identidad propia que evita la sensación de repetición. Los vehículos también cuentan con diseños muy diferenciados y un buen nivel de personalización, permitiendo crear coches bastante llamativos sin perder ese aire retro que caracteriza al juego.
La banda sonora acompaña perfectamente la acción con temas muy dinámicos, mientras que los efectos de sonido cumplen correctamente durante las carreras. Las voces de los copilotos ayudan además a generar una mayor sensación de competición, haciendo que cada tramo resulte más emocionante.
Otro añadido interesante es el modo foto, que permite capturar los mejores derrapes y momentos espectaculares gracias a distintas opciones de cámara y filtros.
Una edición física que apreciamos más que nunca

Los aficionados al formato físico tienen un motivo adicional para fijarse en #DRIVE Rally. Meridiem Games ha distribuido una Special Edition para PlayStation 5 y Nintendo Switch que resulta especialmente atractiva para coleccionistas. Además del juego completo, esta edición incluye un libro de arte y una hoja de pegatinas exclusivas, convirtiéndose en una presentación mucho más cuidada que una edición estándar.
Es una buena noticia ver cómo este tipo de producciones independientes siguen recibiendo lanzamientos físicos con contenido adicional, especialmente en una época donde cada vez son más habituales las publicaciones exclusivamente digitales.
Conclusiones
Toca ya concluir este análisis de DRIVE Rally afirmando que es bueno saber que todavía hay espacio para los juegos de conducción arcade. No intenta competir con los grandes simuladores ni ofrecer la recreación más realista. Su objetivo es mucho más sencillo: recuperar la diversión inmediata de los clásicos, y lo consigue con bastante éxito.
Su excelente control, la variedad de vehículos, los numerosos campeonatos y un apartado artístico con mucha personalidad hacen del juego un título recomendable para cualquier aficionado al rally que busque partidas rápidas y adictivas.
Quizá quienes esperen una simulación profunda o un modo carrera especialmente elaborado echen en falta mayor complejidad, pero quienes disfruten perfeccionando tiempos y enlazando derrapes encontrarán una propuesta tremendamente divertida.
Si a todo ello le añadimos una cuidada edición física por parte de Meridiem Games, tenemos un lanzamiento muy redondo que sabe diferenciarse dentro del género.


- Entretenido y muy divertido
- Audiovisualmente tiene personalidad
- Contenido más que suficiente

- Puede quedarse corto en algunos aspectos.
- El tono desenfadado puede no ser del agrado de todo el mundo