Análisis de Pharaoh: A new Era: el remake del city-builder egipcio definitivo

¡Os traemos nuestro análisis de Pharaoh: A New Era, el remake de un auténtico clasicazo y uno de los mejores city-builder de su tiempo!

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Cuando supimos que Faraón regresaba, nuestra alegría fue máxima. Cuando nos enteramos, no tardamos demasiado en tirar de hemeroteca para rememorar algunos de los mejores momentos de nuestra infancia. Desarrollado originalmente por Impressions Games, fue una de las mayores sorpresas de los años 2000. Por eso mismo le teníamos tantas ganas a este análisis de Pharaoh: A new Era.

Lo único malo es que estas expectativas han ocasionado que la nostalgia adquiera un valor todavía más intenso, generando sensaciones contradictorias en algunos puntos. Sobre todo porque los nombres detrás del remake eran Dotemu y Triskell Interactivo. Ambos, quienes han sabido mantener la esencia del juego original, tal vez se han dejado llevar demasiado por el resto.

O lo que es lo mismo: apenas han arriesgado nado. De una u otra manera, Pharaoh: A New Era es casi idéntico a Pharaoh. Y si bien es cierto que incluye mejoras varias muy destacables, hay otros apartados en los que han sido demasiado conservadores. Véase, por ejemplo, el gameplay. Tanto para lo bueno como lo malo, Pharaoh: A new Era es un gemelo genéticamente idéntico, pero mejorado, de Faraón.

Análisis de Pharaoh: A new Era: un salto gráfico más que significativo

Análisis de Pharaoh: A new Era
Análisis de Pharaoh: A new Era | Aunque el salto gráfico no es tan potente, el juego luce más bonito que nunca.

Es por eso mismo que queremos empezar por los aspectos que sí han mejorad de manera muy notable. Hablamos, por supuesto, de un apartado gráfico con unas texturas bastante más depuradas y una tasa de frames netamente más alta. Esto somos capaces de observarlo desde el primer minuto de juego echándole un simple vistazo a los aldeanos y/o a los edificios.

Aunque son visualmente idénticos a lo que ya vimos en 1999, se ha aumentado la resolución y se ha mejorado el acabado general. Gracias a esto sí que somos capaces de sentir que es un juego desarrollado y publicado en 2023 pese a que, en esencia, sea lo mismo que en 1999. Al menos cuando hablamos del diseño de los escenarios, personajes, edificaciones, etc. Por lo demás, Pharaoh: A new Era sí que mejora lo que vimos en aquellos tiempos.

Esto es algo que notamos especialmente en el minimapa, en el menú de navegación y en la interfaz. Siendo sinceros, estos tres aspectos eran un auténtico desastre en el juego original; eran muy confusos y, en general, navegar entre sus diferentes opciones de juego era una verdadera odisea. Aunque te acabas acostumbrado, no era visualmente agradable. Al menos no en primera instancia.

Esto provocaba que las primeras interacciones con el juego fuesen complicadas, densas, pesadas y aburridas. Uno no sabía en dónde estaba cada opción, cómo funcionaban diversas mecánicas, etc. Todo esto ha sido mejorado y pulido de manera muy notable, siendo el gran acierto que le otorgamos a Triskell para con el remake de Pharaoh.

Un upgrade gráfico que respeta demasiado el juego original

Análisis de Pharaoh: A new Era
Análisis de Pharaoh: A new Era | Tanto en el modo campaña como en los modos libres, exploraremos la cultura egipcia de manera impresionante

Podemos concluir, por lo tanto, que la compra de esta nueva versión no solo merece la pena porque es mucho más fácil acceder a ella, sino que lo justifica con un apartado gráfico con texturas mejoradas y una interfaz infinitamente superior. Asimismo, la puesta en escena de un doblaje en español para los textos históricos y la inclusión del DLC Cleopatra hacen que el juego se sienta todavía mejor.

También debemos tener en cuenta en esta ecuación que ahora los tutoriales están mejor estructurados y que el organigrama general del juego se plantea de manera mucho más clara. Siendo parcos, es más fácil jugar y aprender en Pharaoh: A new Era que en Pharaoh, aunque no es oro todo lo que reluce. Por desgracia, estas mejoras han sido demasiado fieles a la experiencia original. O lo que es lo mismo, que tenemos prácticamente lo mismo que en el juego de 1999.

No hemos encontrado casi ningún edificio inédito ni diseños alternativos. Visualmente, aunque mejor, es más de lo mismo, cosa que nos gusta por el sentimiento de nostalgia, pero que nos sabe a poco cuando somos algo más estrictos. Esta sensación, en cualquier caso, no la tendrá ningún jugador novicio, pues todo le resultará nuevo y extraordinario. Al menos si es capaz de aguantar durante las primeras horas de juego.

Aunque el tutorial ha mejorado notablemente, la curva de dificultad y aprendizaje de la campaña principal y el tutorial siguen siendo algo exasperantes. El sistema de evolución de las ciudades sigue siendo una de sus grandes bazas, pero también puede ser extremadamente frustrante. Esto era así en 1999 y sigue siendo así en pleno 2023.

El diablo tiene forma de city-builder

Mediante todo esto hemos analizado, posiblemente, casi todos los cambios. Por lo demás, lo que os contemos ahora es pura nostalgia. Todo ello teniendo en cuenta, por supuesto, que la calidad de vida y la interacción con el juego son netamente superiores con este remake. Dicho esto, podemos decir que Pharaoh: A new Era es un juego de estrategia del tipo city-builder en el que tendremos que gestionar nuestra propia urbe egipcia.

Única y exclusivamente diseñada bajo el amparo de la cultura del país de las esfinges y las pirámides, Pharaoh: A new Era nos propone reconstruir su historia a través de una nueva familia a la que nosotros daremos nombre. Junto con ella presenciaremos la evolución del que dijo ser uno de los imperios más grandes del mundo y una de las culturas más ricas de la historia. Esta es una disposición que aceptamos de buen grado, porque nos parece bien que se hayan mantenido con esta única civilización.

Sobre todo porque tiene muchas micromecánicas bastante complejas de dominar. A grandes rasgos, nuestra misión es gestión nuestra propia ciudad a través de los distintos desafíos del modo campaña o de los mapas (muchos de ellos con juego libre) del selector de mapas, válgase la redundancia. No obstante, esta gestión es notablemente complicada. Sobre todo cuando la urbe crece.

Como en cualquier city-builder que se precie, tendremos que prestar atención a la seguridad, la sanidad, la distribución de alimentos y bienes, los riesgos de incendio o derrumbe, etc. Hay muchos factores que debemos valorar mientras diseñamos los barrios obreros o las zonas residenciales, disponiendo de diferentes edificios de producción y servicios con los que mantener el orden.

Pharaoh: A new Era te seduce con su gameplay

Análisis de Pharaoh: A new Era
Análisis de Pharaoh: A new Era | La interfaz es mucho más clara e intuitiva que antes

Hasta ahí todo bien y todo fácil y sencillo. La cosa empieza a complicarse cuando nos planteamos crecer, puesto que todos estos factores se volverán todavía más importantes y complejos de sobrellevar. Cuando diseñamos una zona residencial, esta puede mejorar o empeorar según la calidad de los alrededores, la distribución de agua, la presencia médica, etc. El problema es que cuando vas creciendo, si no lo haces todo bien, la creación de zonas de peor calidad producirá que los barrios que has upgradeado puedan bajar.

El reparto de comida empeorará al subir el número de rutas disponibles, generando un caos en la gestión en el que solo aprenderás a sobrevivir después de haberte llevado unos cuantos palos. No se nos malentienda: no es una crítica, sino una advertencia. Esta dificultad es la que Pharaoh: A new Era sea Pharaoh: A new Era, puesto que de otra forma sería un city-builder más. Es cu complejidad la que nos atrae; no es un fallo en el diseño, sino una cualidad que los desarrolladores han querido mantener.

Para nosotros es un verdadero acierto, ya que es este aprendizaje lo que nos lleva a sentir que el juego merece la pena. De igual forma, también es cierto que puede ser verdaderamente frustrante no entender por qué una zona no deja de perder calidad cuando, en teoría, todo lo que has hecho a su alrededor funciona de la manera adecuada. Así pues, entender Pharaoh: A new Era es una tarea casi titánica que exigirá nuestro máximo desempeño y concentración.

Lo bueno y lo malo es que todo esto puede ir a mejor o a peor según intervengan los dioses. Como buenos amantes de la cultura egipcia, nos encanta que Osiris, Ra, etc. estén presentes. Y aunque pueda parecer que su intervención es aleatoria, lo cierto es que podemos reclamar sus favores o su odio en función de nuestra gestión de los templos, festivales sagrados, etc. en la ciudad. Así pues, los dioses son otro rasgo a tener en cuenta a la hora de crecer.

Análisis de Pharaoh: A new Era: conclusiones

Análisis de Pharaoh: A new Era
Análisis de Pharaoh: A new Era | Un gran city-builder con muchas horas de entretenimiento

Y lo cierto es que podríamos pasar horas hablando de su intrincado sistema de progresión, pero sería darle vueltas todo el día al mismo tema. Por eso mismo queremos ofreceros una conclusión bastante concreta: Pharaoh: A new Era es un videojuego tremendamente adictivo con un alto grado de recompensa que puede ser bastante abrumador de buenas a primeras, pero que funciona realmente bien gracias a lo bien pensado que está todo.

Como juego en general, Pharaoh: A new Era es un auténtico juegazo dentro del género de los city-builder, ya que presenta una idea bastante sencilla, pero tremendamente bien ejecutada. Se aprovecha de la magia y el misticismo del antiguo Egipto para presentar un desarrollo interesante mientras te seduce con sus mecánicas. O lo que es lo mismo: si te gustan los juegos de gestión, te encantará esta nueva versión de Faraón.

Y para los que ya disfrutaron de la experiencia original, pues se encontrarán con la mejor versón posible del juego. Su banda sonora renovaa, su apartado gráfico mejorado y su interfaz netamente superior hacen que Pharaoh: A new Era sea una opción muy interesante para los nostálgicos. No obstante, es cierto que como remake le habríamos pedido algo más, puesto que sentimos que se queda algo corto en las mejoras.

Sin más, nos habría gustado que le diesen una pequeña vuelta de hoja adicional a la jugabilidad y a ciertas escenas y animaciones de vídeo, puesto que ahí nos recuerda demasiado (y yo no pensaba que esto fuera posible) al juego de 1999. Siendo parcos, no se han atrevido a corromper la esencia de Impressions Games; lo entendemos, todo sea dicho, pues no era fácil mejorar lo que se hizo en aquel momento. Por lo demás, Pharaoh: A new Era nos ha gustado mucho.

  • La interfaz y el apartado gráfico han mejorado notablemente.
  • Se siente más fluido que nunca.
  • Mantiene la esencia y, al mismo tiempo, se siente como un juego de 2023.
  • Es tremendamente adictivo y ofrece muchas horas de contenido.
  • El estudio no ha arriesgado mucho, por lo que no hay tantos cambios como cabría esperar.
  • Puede ser frustrante por su curva de aprendizaje.
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