Análisis de Loop8: Summer of Gods | Un agosto infinito

En nuestro análisis de Loop8: Summer of Gods os contamos que nos ha parecido esta singular historia de bucles infinitos.

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Loop8: Summer of Gods era un juego con muchísimo potencial. Su historia, extremadamente llamativa, nos hacía intuir que habíamos encontrado una pequeña joya en el mundo del rol y los roguelike. Asimismo, su apartado gráfico era —cuando menos— muy llamativo. Si bien es cierto que no esperábamos que fuese un Persona 5, por supuesto, nuestras expectativas eran altas. Muy altas.

Algo comprensible si tenemos en cuenta que, como JRPG, se construía sobre una premisa que, si funciona, siempre tiene mucho gancho: los bucles (loops) temporales. De ahí su nombre. Muy original, construyó su presentación con un «8» que no solo representaba el octavo mes del año (agosto) en el que se desarrolla todo, sino que, además, representaba un bucle teóricamente infinito en donde cada acto podía tener una consecuencia.

Todo esto provocó que nuestro interés fuese creciendo poco a poco hasta el punto de pensar en él como uno de los (posibles) mejores juegos de junio de 2023. Por desgracia, no ha sido de esa manera. Si bien es cierto que hemos encontrado no pocas virtudes en su diseño, también hemos visto no pocos desaciertos que nos han impedido disfrutar de la experiencia tal y como nos habría gustado.

Sin duda, es una verdadera pena, ya que las cosas podrían haber sido muy distintas si se hubiesen tomado algunas decisiones algo diferentes. Con esto nos introducimos en la cuestión principal de aqueste nuestro análisis: una de cal, otra de arena. Interesante y curioso, pero con muy diversas imperfecciones, Loop8 nos da mucho de lo que queremos, pero también mucho de lo que no.

Análisis de Loop8: Summer of Gods | Bienvenido al agosto eterno

Análisis de Loop8: Summer of Gods
Análisis de Loop8: Summer of Gods | El juego desarrolla sus diálogos mediante las dinámicas de las novelas visuales de estética anime.

Partamos por el principio: la historia. Aquí encontramos varios puntos muy interesantes como, por ejemplo, el concepto de bucle temporal. Partiendo de esa premisa, el argumento nos llama mucho la atención desde el primer momento, aunque el hecho de que el protagonista hubiese estado viviendo en una estación espacial hasta hace poco… Eso no tanto. Construido como el primer misterio, regresa a la Tierra por un evento bastante ‘chungo’ que de buenas a primeras se mantiene en el anonimato.

Así pues, se nos introduce como el nuevo alumno de la escuela, pero algunos fallos de guion hacen que pasemos de ser «solo cuatro alumnos» a muchos más en tan solo un bucle que no nos da muchas explicaciones. Entendemos, pues, que esta es una situación singular que se da para que ‘aterricemos’ —nunca mejor dicho— de manera más suave, lo cual tampoco está nada mal. Por consiguiente, el punto de partida no es perfecto, pero funciona hasta cierto punto.

Análisis de Loop8: Summer of Gods
Análisis de Loop8: Summer of Gods | Los dioses nos irán dando bendiciones a través de Murasa, una Musarabi que habla en género neutro y nos otorga aumentos de parámetros permanentes.

Conforme nos introducimos en la trama, nos vamos enganchando. Las ideas que se presentan son interesantes y la existencia de unos seres postapocalípticos llamados Kegai le da bastante chicha al asunto. Tiene gancho y eso es algo que siempre podemos valorar de manera positiva. Bien acompañado de un sistema narrativo construido bajo la premisa de una novela visual, nos van ofreciendo muy diversos detalles.

De esta manera, más pronto que tarde descubrimos que no somos alguien demasiado normal. Aparte, parece que este bucle temporal empezó tiempo atrás, pues la familiaridad con la que nos tratan algunos personajes es extraña. Esto se confirma cuando echamos un vistazo al sistema de relaciones y comprobamos que, en efecto, ya tenemos algún tipo de confianza con algunos personajes.

Un bucle temporal ¿eterno?

Análisis de Loop8: Summer of Gods
Análisis de Loop8: Summer of Gods | Cada personaje tendrá opciones de diálogo con las que mejorar nuestra relación, siendo Terasu la que nos permite forzar los reinicios aun cuando no hayamos muerto.

Empezamos bien. Con muchas preguntas, pero una base bastante sólida en la que, eso sí, nosotros mismos —como jugadores— debemos realizar cierto ejercicio de inferencia para entender un poco mejor qué está ocurriendo. En gran medida, empieza con muy bien pie, lo cual demuestra el enorme potencial que tiene la historia. Es compleja, pero es capaz de presentarnos sus variables más extrañas de tal manera que entendamos un poco todo.

No obstante, ese valor de novela visual puede que no guste a tantos, aunque nosotros sí que somos bastante fans de este tipo de historias. Si bien es cierto que esto hace que sean algo más lentas, nos permite conocer mejor un poco a todo el mundo. ¿Lo malo? Que llegado cierto punto, cuando llevamos unas cuantas horas de juego, los bucles no están lo suficientemente bien llevados.

¿Esto qué significa? Qué determinados segmentos se vuelven demasiado repetitivos. Y aunque estaba claro que esto podía pasar por su mismo concepto, el ritmo se ralentiza demasiado por el enfoque final adoptado. Sobre todo cuando la mayoría de conversaciones para aumentar uno de los tres niveles de amistad (amistad, confianza u odio, siendo solo dos en el caso de los chicos) no ofrecen nada más que una respuesta genérica sin trasfondo y el pertinente cambio en las estadísticas.

No siempre sucede así, ya que otras muchísimas conversaciones que nos dan mucho contexto e información. Logran atraparnos y, en general, podemos decir que la trama no está mal, pero le cuesta mucho arrancar del todo. Es más, esto no ocurre hasta los compases finales, lo cual nos deja un buen principio, un buen final, pero un nudo algo más flojo.

Redefiniendo el mundo

Lo más interesante del proceso es que a través de ciertas conversaciones y situaciones (cuando morimos, por ejemplo) podremos reiniciar el mundo y empezar de nuevo el loop, desarrollándose todo en agosto. De hecho, habrá diferentes finales en función de lo que sucede, incluyendo pequeños cambios (o más grandes) según como hayamos ido procediendo. De hecho, allá en su momento que una IA integrada en el juego analizaría la situación para presentar diferentes finales.

Algo, sin duda, que resulta muy llamativo y que nos hace que le prestemos todavía más atención a cada decisión y/o situación. Por lo tanto, podemos decir que Loop8: Summer of Gods tiene cosas positivas y cosas negativas en la historia, destacando —por un lado— su premisa y su argumento y, por el otro, su falta de ritmo en determinados momentos. Esto es algo que se puede extrapolar ligeramente al combate. En general, la mecánica principal del juego es ir desarrollando nuestras características visitando distintos lugares.

Análisis de Loop8: Summer of Gods | Los Kegai aparecerán en una suerte de dimensión alternativa llamada Infierno, teniendo que luchar contra ellos en esta junto con otros personajes.

Véase, por ejemplo, el instituto, donde mejoraremos nuestro concepto social y nuestra inteligencia (o fuerza, si entrenamos en el patio). Así con varios parámetros que también podrán crecer al interactuar con elementos del escenario muy concretos. Nuestra tarea será ir descubriéndolos para obtener bendiciones, siendo estas las únicas mejoras que permanecerán con nosotros al reiniciar el mundo.

Las otras, así como las relaciones, se perderán con los loops, aunque podremos recuperar la mayoría de ellas bastante rápido, por lo que no se siente como una perdida de tiempo. Lo malo es que este proceso se hace demasiado repetitivo, ralentizando demasiado la jugabilidad junto con un combate que no destaca ni por su velocidad ni por su complejidad. En estos controlaremos solo a Nini, nuestro protagonista, mientras que nuestros compañeros actuarán de manera automática según nuestra relación.

Análisis de Loop8: Summer of Gods | Conclusiones

Análisis de Loop8: Summer of Gods
Análisis de Loop8: Summer of Gods | Preview del combate

En su conjunto, pues, no podemos decir que el juego falle exactamente, pero tampoco acierta demasiado. No arriesga demasiado, lo cual se acaba transcribiendo en un ritmo algo más lento de lo que nos gustaría. Su gran baluarte, con todo esto en mente, es el apartado gráfico, porque la estética tipo anime le sienta realmente bien. Sobre todo en la parte de novela visual.

Además, emplea una mecánica visual muy singular, pues elimina de manera intencionada frames concretos de las animaciones para crear un movimiento algo más irregular que, todo sea dicho, encaja muy bien con la tónica general del juego. Aunque puede ser algo más complejo de ver al principio, lo cierto es que es muy, muy llamativo. Una vez te acostumbras, el resultado final no solo es bonito, sino también llamativo.

Análisis de Loop8: Summer of Gods | Las imágenes estáticas y el arte en general es muy, muy bonito.

Lo malo de esto es que los escenarios son siempre los mismos y que, tras una sesión un poco larga, sientes que estás haciendo lo mismo todo el rato. Esto no le hace bien al juego, siendo uno de sus mayores defectos: al no tratar tan bien el concepto del loop, se acaba sintiendo demasiado reiterativo.

Por lo tanto, podemos concluir con que Loop8: Summer of Gods es un juego interesante con sus virtudes y sus defectos, pero que no termina de despuntar por culpa de estos últimos. Con una idea interesante, hace bastantes cosas bien, pero en otras no logra terminar de encontrar el equilibrio, por lo que pierde ritmo. Os lo recomendamos, sobre todo, si sois muy fans de las novelas visuales, los juegos con estética anime y no tenéis mucha prisa.

  • La dirección artística es muy potente.
  • Tiene una premisa muy interesante y determinadas narrativas funcionan bien.
  • El concepto general es atractivo y original.
  • Se hace demasiado repetitivo por momentos.
  • El ritmo narrativo falla.
  • Se queda muy justito.

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