Análisis ‘Final Fantasy XII: The Zodiac Age’, una remasterización a la altura de la franquicia

Repasamos la remasterización del cláslico de PlayStation 2 lanzado, originalmente, en 2007

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¡Hola, muy buenas amantes de los videojuegos! Un nombre: Hiroyuki Itō. Una compañía: Square Enix. Una idea: Final Fantasy. Allá por 2007 la compañía nipona lanzó al mercado uno de los títulos más cuestionados de la franquicia junto al —opinión personal— infame Final Fantasy XIII. De igual forma, no sé si la infravalorada opinión de Final Fantasy XII era generalizada, pero entre mis conocidos, amigos y otros tantos colegas amantes de la saga, el impacto fue… cuestionable. A este respecto, fueron muchos los que desecharon su gameplay casi de buenas a primeras. Nunca lo terminé de entender. Por suerte, al final, solo fue un espejismo: el videojuego cosechó grandes cifras y críticas por doquier.

Cuando era no más que un chavalín disfruté mucho de las aventuras de Vaan, Ashe, Penelo y compañía junto a mi fiel PlayStation 2. Aún conservo título original y consola, mas no atinaba a rescatar el euroconector. Buscaba, en realidad, otro tipo de experiencia. Quería poder jugar de forma diferente. Y fue entonces cuando se anunció: el remake de Final Fantasy XII llegaría a Nintendo Switch.

¿Qué nos ofrece Final Fantasy XII?

Podría destinar gran parte del texto en análisis sobre la historia o la jugabilidad del juego. No obstante, hoy no estamos aquí para ello. Si bien es cierto que dedicaré estas mis siguientes líneas a tales aspectos, he querido centrarme en lo más importante: ¿Qué es lo que nos ofrece la versión de Nintendo Switch? A estas alturas de la película no os desvelaré nada nuevo si hablamos del título per se. Aun con todo, sí os diré un par de cosas. En primer lugar, Final Fantasy XII fue —así lo entendí yo— un intento de renovar la saga. En ese mismo sentido, la historia ejemplifica un proceso de maduración. Lejos de la imperecedera fantasía épica se busca una línea editorial más belicista y gris; el eje del guion no es la fantasía.

Si hablamos de Final Fantasy VII hablamos de la Corriente Vital y un mundo que muere. El viaje de Final Fantasy VIII nos transportó a un mundo donde las brujas y los viajes en el tiempo llevaban el peso real de la historia. En Final Fantasy X somos un grupo de guardianes, junto a su invocadora, en un viaje por aprender a convocar bestias mágicas con las cuales derrotar al monstruo final. De una u otra forma la fantasía es quien lleva casi todo el peso del argumento. Final Fantasy XII: The Zodiac Age mantiene la esencia, pero centra sus esfuerzos en el conflicto armado y la política. Nuestro grupo tendrá por objetivo restaurar la gloria de la familia real de Dalmasca. Sí, habrá hechizos, invocaciones, monstruos etc. O lo que es lo mismo, Final Fantasy. Pero no será tan céntrico.

En resumidas cuentas, la historia adquiere un matiz más adulto. La clásica historia de amor trágico quedará relegada a las sombras y se dota de mayor énfasis a otros aspectos. Aunque parece que Vaan es nuestro protagonista no es así. Aquí se cuenta la historia de un país y de la influencia de un grupo de aventureros respecto al mismo. Cómo no, al final esa magia de la que os he hablado recuperará gran parte de su fuerza, pero será distinto. Siendo breve, creo que se merece una oportunidad. Es cierto que presenta ciertas carencias y algún que otro fallo, mas su apuesta es muy interesante dentro de la franquicia.

Un nuevo sistema de batallas

Análisis Final fantasy XII Switch
Análisis Final fantasy XII Switch

El lanzamiento de Final Fantasy XII supuso un cambio de dinámica. En los primeros FF el combate era por turnos. El paso del tiempo agregó sistemas en los que los turnos no eran una secuencia fija, sino que se integraron factores que alteraban el orden de combate. El desarrollo de las batallas se volvió más dinámico. Final Fantasy X fue el más claro ejemplo de esto. Y entonces llegó la doceava entrega. Se abandonó el posicionamiento fijo de los personajes Al tiempo, se agregaron nuevas mecánicas de lo más interesantes. Recordó, en cierto punto, a Kingdom Hearts por insertar un sistema de órdenes. En este caso se llamaron Gambit. La gente pareció rechazarlo de buenas a primeras, pero su profundidad es digna de alabanza.

El combate es más automático, lo cual nos permite disfrutar más de ciertos momentos y solo dar ordenes en momentos concretos. Nuestros personajes no funcionan, en realidad, solos. Se mueven en base a una serie de instrucciones preprogramadas por nosotros mismos. El combate, de esta forma, es realmente fluido. No obstante, el grado de inmersión —eso sí es cierto— se diluye al adquirir el susodicho automatismo. Con todo, se puede optar por una ejecución más manual (poco fluida, eso sí) o, simplemente, ajustar a nuestros compañeros y sentir que protagonizamos el juego en base a un líder de grupo. Por consiguiente, creo que el sistema —a falta de ciertos detalles— era verdaderamente interesante.

Lo mejor de todo es que con su llegada a Nintendo Switch, el remake ha ganado fuerza. No lo probé en PS4, pero he disfrutado como un enano con la consola de la gran N. ¿Por qué? Antaño se creó un sistema de licencias. Para conseguir habilidades, técnicas, estadísticas (también por nivel), etc. se tiene que ir rellenando un tablero. Para desbloquear ciertas cosas se necesita avanzar y gastar puntos que ganamos en combate. Antes era un simple tablero cuasi en común para todos. Ahora podemos elegir hasta dos profesiones por personaje para especializarlo en un determinado campo u otro logrando un grado extra de profundidad. En ese mismo sentido, Final Fantasy XII ha crecido y se ha convertido en un juego todavía más interesante que antes.

Principales mejoras y características

Por un lado, tenemos la más que evidente mejora gráfica. Final Fantasy XII no es una revolución en términos visuales, pero ofrece una calidad claramente superior al de su hermano menor en PlayStation 2. Aunque no alcanza la máxima resolución en modo portátil o con el dock, el título luce realmente bien. Personalmente, he preferido la versión portátil al ser esta la que mejor aprovecha las cualidades inherentes de todo remake. Al mismo tiempo, se nos ofrece la posibilidad de disfrutar de la banda sonora arreglada, corregida y mejorada. No obstante, los nostálgicos podrán optar por la versión original si así lo desean.

Uno de los agregados más interesantes es la inclusión del modo desafío. Podremos, si lo deseamos, volver a empezar el juego a nivel 90, pero manteniendo armas, magia y guiles de partidas anteriores. Al tiempo, se ha decidido que podamos reiniciar nuestras profesiones. El remake original no permitía cambiar el job escogido. Si, por ejemplo, decidíamos que Vaan fuese mago rojo y lancero lo sería para siempre. Ahora no. La prueba y error se convierten en un gran aliado; podremos experimentar sin miedo al fracaso y/o a dedicar mucho tiempo en un personaje que luego no sea eficaz. Al mismo tiempo, habrá sets de Gambits adicionales. En lugar de un solo conjunto de órdenes, podremos configurar hasta tres diferentes. Ahorraremos mucho tiempo, en ese sentido, en función de lo que busquemos.

Impresiones generales

Lo siento, os he mentido. Quería ir al grano, mas no ha sido posible. Al final, entre una cosa y otra, he terminado dedicando no pocas palabras a los muy variados aspectos a tratar de un título que, sin lugar a dudas, me ha encantado. Pero vamos al meollo del asunto. Lo haremos, en este caso, formulando una serie de preguntas.

En primer lugar: ¿Responden consola y juego al nivel esperado? Totalmente. Por un lado, Nintendo Switch es una consola que funciona perfectamente. Aunque los 60 fps de Xbox se sienten muy lejanos, el juego responde de forma sobresaliente; el gameplay es fluido. Los tiempos de carga son muy reducidos y, a nivel técnico, no he detectado problema alguno durante mi partida. Lo que sí me ha resultado peculiar ha sido el modo cinemática; las secuencias de vídeo no ocupan toda la pantalla. Por su parte, las cinemáticas aprovechan todo el potencial de la consola. Si bien es cierto que se siguen sintiendo de una generación pasada, el salto cualitativo es importante.

Seguidamente: ¿Se resiente la jugabilidad? Para nada. En todo caso, al contrario. La experiencia de juego es muy satisfactoria. El cambio de plataforma no afecta para nada la jugabilidad a nivel de hardware logrando, así, una sensación de juego agradable. La capacidad de poder jugar en cualquier parte de tu casa, e incluso fuera de ella, hace que esas horas de farmeo no sean pesadas. Al tiempo, la posibilidad de poner el juego en velocidad x2 o x4 acelera mucho las cosas; los que han disfrutado del juego en un tiempo pasado lo agradecerán enormemente.

Análisis Final fantasy XII Switch – Conclusiones

Conclusiones Final Fantasy XII Nintendo Switch
Análisis Final fantasy XII Switch

Los amantes del JRPG encontrarán en Final Fantasy XII un buen compañero de aventuras; su guion puede chocar de buenas a primeras, así como sus mecánicas, pero no tiene desperdicio. Al mismo tiempo, ofrece una cantidad de horas de juego para nada desdeñable. De igual manera, aquellos que prefieran un estilo más directo también podrán ir al grano y no andarse con rodeos. Quienes ya disfrutaron del juego en su momento sentirán que están disfrutando del título de sus recuerdos. La doceava entrega no pierde la esencia de antaño ni se siente como algo nuevo o diferente logrando, así, conservar el factor nostalgia. Todos los que no tuvieron el placer de catar la obra de Square disfrutarán de un título muy interesante y con gran capacidad de entretener y sorprender.

Análisis Final fantasy XII Switch: juego cedido por Koch Media.

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