Quiero empezar este análisis dejando bien claro que nunca he tocado un juego de la franquicia Sword Art Online. Pero al ver el anuncio de Echoes of Aincrad también confieso que el juego me interesó y supe luego que tenía que ver con dicha franquicia. Para quien no lo sepa, la saga Sword Art Online lleva más de una década expandiéndose a través de novelas, anime y videojuegos con resultados muy dispares. Entiendo que, si eres fan de todo este universo, irás a por el juego de manera bastante confiada, pero si eres como yo, sigue leyendo este análisis de Echoes of Aincrad tras jugarlo en PC.
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A nivel de historia, Echoes of Aincrad recupera el arco de Aincrad para ofrecer una aventura que combina momentos que seguro que son muy reconocibles para los seguidores de la serie con nuevas situaciones, personajes y mecánicas pensadas para ofrecer una experiencia más moderna.
Análisis de Echoes of Aincrad: historia para fans y ajenos a SAO

Nos centramos en el universo de Aincrad, un mundo virtual donde miles de jugadores quedaron atrapados en un videojuego de realidad virtual del que solo podían escapar superando sus cien plantas. Nosotros seremos Kirito, pero compartimos el viaje con otros miembros del grupo. Asuna, Agil, Klein, Lisbeth, Silica o Argo tiene su importancia durante la aventura gracias a numerosas conversaciones, eventos secundarios y secuencias que desarrollan mejor sus relaciones.
En cuanto a la narrativa, el ritmo no flojea mucho durante gran parte de la campaña. Todo ello gracias a que va alternando secuencias de acción con momentos más pausados donde predominan los diálogos y el desarrollo de personajes. Como jugador ajeno a la franquicia, he de admitir que se puede comprender la mayor parte de la historia sin demasiadas dificultades.
Eso sí, aunque algunos capítulos son más previsibles, el conjunto consigue mantener el interés hasta el final.
Jugabilidad

Entrando de lleno en su jugabilidad, Echoes of Aincrad apuesta por un sistema de combate en tiempo real claramente inspirado en los RPG de acción modernos. Los enfrentamientos me han parecido ágiles ya que puedes combinar ataques ligeros, golpes cargados, habilidades especiales, esquivas y bloqueos para crear combates muy dinámicos.
Cada personaje tiene sus propias técnicas, cosa que añade variedad a la hora de formar equipos. El cambio entre miembros del grupo durante algunas situaciones también le da ese toque estratégico, sobre todo durante las batallas contra enemigos de mayor tamaño.
El progreso del personaje se basa en la obtención de experiencia, desbloqueo de habilidades y mejora del equipamiento. Conforme avanzamos por los distintos pisos de Aincrad obtenemos nuevos materiales para fabricar armas, reforzar armaduras o crear objetos consumibles que resultan básicos en las misiones más exigentes.
La exploración también es importante. Cada planta presenta un diseño diferente, con ciudades, mazmorras, bosques y enormes escenarios abiertos donde es posible encontrar cofres ocultos, enemigos opcionales, encargos secundarios y recursos para la fabricación de equipo.
Mucho contenido opcional

No faltan tampoco las misiones secundarias, que ayudan a sumar muchas horas al juego y permiten conocer mejor a numerosos personajes. Eso sí, la mayoría de ellas terminan cayendo en objetivos demasiado repetitivos.
Otro de los grandes protagonistas son los enfrentamientos contra los jefes finales. Estas batallas requieren aprender patrones de ataque, coordinar correctamente las habilidades del grupo y aprovechar las ventanas de vulnerabilidad para causar el máximo daño posible. Son, sin duda, algunos de los momentos más espectaculares del juego.
Por contra, donde se nota más flojo es en aspectos como el sistema de fijado de objetivos, que puede resultar algo impreciso cuando aparecen numerosos enemigos simultáneamente. Además, la inteligencia artificial de algunos aliados no siempre responde con la eficacia esperada, obligándonos a intervenir constantemente para evitar situaciones comprometidas.
Pese a ello, el núcleo jugable resulta entretenido durante toda la campaña gracias a una progresión constante y a la variedad de situaciones que propone. Quizás con el paso de las horas pueda sentirse algo repetitivo, pero seguramente quieras avanzar y hacer progresar a tu personaje hasta decir basta.
Rendimiento en PC

Desde el punto de vista técnico, Echoes of Aincrad ofrece un rendimiento muy sólido en equipos de gama alta. Probado con una NVIDIA GeForce RTX 4090, el juego mantiene una experiencia extremadamente fluida incluso utilizando la configuración gráfica máxima y resolución 4K.
Los 60 FPS han sido innegociables en toda mi partida, incluyendo los escenarios abiertos y los combates con muchos efectos visuales. Solo en algunas escenas especialmente cargadas de partículas puede verse una pequeña reducción del rendimiento, aunque nunca llega a afectar a la jugabilidad.
Los tiempos de carga también son muy reducidos gracias al contar con una unidad SSD, permitiendo cambiar entre zonas prácticamente de forma instantánea. En cuanto a la estabilidad, durante nuestras partidas no encontramos cierres inesperados ni errores graves que impidieran continuar la aventura. Las opciones gráficas disponibles permiten modificar varios parámetros como las sombras, reflejos, iluminación, vegetación, distancia de dibujado o calidad de texturas.
En definitiva, la versión para PC se encuentra bien optimizada y aprovecha adecuadamente el potencial de tu equipo.
Apartado Audiovisual

Visualmente, Echoes of Aincrad luce bastante bien. Los escenarios recrean numerosos lugares que se suponen emblemáticos de Aincrad, mientras que las ciudades muestran un nivel de detalle más que correcto.
Los personajes cuentan con modelos bien elaborados, animaciones fluidas y expresiones faciales convincentes durante las escenas principales. Aunque algunos NPC secundarios tienen menor nivel de detalle, el conjunto mantiene una calidad bastante uniforme.
Los efectos especiales durante los combates también son bastante llamativos. Las habilidades provocan estelas de luz, explosiones y efectos de partículas que transmiten sensación de poder. La banda sonora acompaña perfectamente cada momento de la aventura, alternando piezas tranquilas para la exploración con composiciones mucho más intensas durante las batallas contra los jefes.
No todo es perfecto, ya que algunas animaciones secundarias las he notado algo rígidas y algunas conversaciones utilizan movimientos bastante limitados. Pero son defectos menores dentro de un apartado audiovisual que cumple con nota.
Análisis de Echoes of Aincrad: Conclusiones
Echoes of Aincrad no revoluciona el género de los RPG de acción, pero sí consigue atrapar a aquellos que nunca han entrado en la franquicia.
Su historia se sigue con interés y el sistema de combate tiene suficientes posibilidades como para mantener el interés durante toda la campaña. La exploración, la progresión del personaje y las numerosas actividades opcionales completan una experiencia con una duración considerable y un buen ritmo. Aunque con el paso de las horas puede hacerse algo repetitivo.
Aunque algunas misiones secundarias pecan de repetitivas y la inteligencia artificial de los aliados podría ser mejor, estos problemas no empañan un conjunto que ofrece muchas horas de entretenimiento tanto para los seguidores de Sword Art Online como para los aficionados a los RPG de acción en general.
En definitiva, Echoes of Aincrad es una aventura sólida, entretenida y visualmente atractiva que puede tornarse algo repetitiva pero que jugablemente es muy agradecida


- Visualmente muy llamativo
- Sistema de combate entretenido…

- … que se vuelve repetitivo con el paso del tiempo
- Algún fallo con la IA y el apuntado