Quien imaginara en la época de PS2 el estado actual de la industria, además de ser Nostradamus, seguramente giraría la cabeza y seguiría a lo suyo. Muchas veces decimos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero no solo es la nostalgia lo que nos arrastra a esa afirmación, sino que, en ocasiones, es bien cierto que a veces el querer “complicar” las cosas o “evolucionarlas” deja atrás la esencia de lo que lo hizo bueno. Y hoy os vengo a hablar en mi análisis de Duskfade en PC de esa misma sensación.
Los que llevamos tiempo ya en esto de los videojuegos, sabemos que la época de PS2 fue una de las mejores de la industria: reinaba la diversión por encima de todo. Y eso es precisamente lo que creo que nos ofrece Duskfade, una experiencia sobre todo divertida y entretenida que nos lleva de nuevo a esa época en las que disfrutábamos con juegos que no requerían más que atención por nuestra parte y que nos prometían una gran diversión. Pero, como siempre, vayamos por orden.
Análisis de Duskfade, una historia más profunda de lo que parece y un plataformas en toda regla


A nivel de historia, el juego del estudio patrio Weird Beluga apuesta por una aventura donde el tiempo es el eje de toda narrativa. Seremos Zirian y deberemos rescatar a nuestra hermana de una torre que aparece de la nada. Eso ha causado también una alteración en el funcionamiento del tiempo y la aparición de extrañas criaturas surgidas de esta anomalía.
Para conseguir nuestro propósito, deberemos acceder a los 4 biomas diferentes con el fin de desbloquear cada una de las 4 cadenas que impiden el acceso a la torre en la que nuestra hermana se halla. Además de una historia de valentía y sacrificio por nuestros seres queridos.
La narrativa trata temas muy sensibles como la superación de una pérdida y el amor de nuestros seres queridos. En definitiva, poco a poco se van desvelando de unos personajes y un mundo a los que es imposible no cogerles cariño. Pero entrando de lleno en el apartado jugable, lo que tenemos en Duskfade es un plataformas con acción de los de los años 2000.


Bebiendo de fuentes como Ratchet and Clank, Rayman y otros congéneres, lo que tenemos es un juego donde prima el plataformeo antes que el combate. Diría que en mi opinión se distribuye en un 65% plataformas y un 35% combate. Eso sí, este porcentaje variará dependiendo de lo que quieras explorar sus escenarios semiabiertos en busca de coleccionables y el equivalente de la moneda del juego.
Este servirá para ir mejorando a nuestro protagonista juntamente con otros items. Por su parte, el plataformeo creo que es lo que mejor le sienta a Duskfade. La sensación de lo que en inglés llaman “traversal” me ha dejado con la boca abierta (ayudado por unos impresionantes escenarios). Tanto el doble salto como el dash funcionan a la perfección.
Si eso le añadimos otros “gadgets” como un gancho o desplazarnos por raíles, el juego ya roza la perfección en ese sentido. No estamos ante un plataformeo muy exigente, sobretodo porque el juego saber “guiarnos” claramente y es muy permisivo con nuestros errores. Una caída simplemente se penaliza con un poco de pérdida de vida y volver a empezar muy cerca de tu error.
Combate correcto y que brilla en los jefes y un gran apartado audiovisual


La otra pata que sustenta la jugabilidad de Duskfade es el combate. A pesar de cumplir con las expectativas, creo que se podría mejorar con alguna habilidad o arma más. Pero hemos de ser honestos y conscientes en este análisis de Duskfade del hecho de ser el segundo juego de un estudio que sólo sacó Clid the Snail en 2021.
Aun así, se siente lo suficientemente elaborado como ser un apartado que aporta en cuanto a su jugabilidad, pero que no lleva ya más allá la fórmula y se limita a cumplir. Eso sí, los combates contra los bosses brillan por encima de lo comentado ya que se mezclan con maestría estas dos patas jugables, el plataformeo y la acción.
De hecho, el combate se “pausará” en muchas ocasiones en las que el jefe estará “stunneado” y deberemos realizar una breve sección de plataformas para seguir haciendo daño al enemigo. Creo que es en estas batallas contra jefes donde el combate eleva el listón y nos pide ese “plus” que lo haga aún más interesante.


Y más si le añadimos esa “presión” al tener que hacer secciones de plataformas en un tiempo concreto. Hablando de tiempo, el juego te puede llevar unas 12-15 horas completarlo, dependiendo de tu habilidad y de lo que explores. Eso sí, si quieres ir a por el 100% de todo lo que hay que buscar en los diferentes escenarios, es posible que sean más de 15 horas.
En lo que no se admite debate es en todo lo relativo a su gran apartado audiovisual. Sólo viendo alguna de las capturas que acompañan este análisis de Duskfade podemos apreciar el gran colorido de toda la obra y lo bien que le sienta la paleta de colores escogida.
No hablamos de gráficos hiperrealistas, sino de un tono más “cartoon” que le sienta genial y que nos recuerda y mucho a lo visto en la saga Kingdom Hearts. Lo bonito y carismático de sus personajes encaja perfectamente un mundo devastado y en el que se revierte el orden natural del mundo. Además, se apoya en una identidad visual que, sin ser única, tiene la suficiente personalidad para dejar huella en el jugador.
Rendimiento y conclusiones


En cuanto a su rendimiento en PC, he de decir que el juego ha llegado muy pulido. A pesar de alguna actualización en el proceso de review, no he sufrido ningún bug ni problemas graves. Eso sí, se ha jugado en un PC que cumplía de manera sobrada los requisitos técnicos, por lo que no puedo ayudar a aquel que tenga un PC más modesto.
De lo que puedo dar fe es de su sello de “verificado” para Steam Deck. El juego es perfectamente jugable en el PC consolizado y mantiene el tipo en cuanto a tasa de frames, casi siempre rondando los 40. Eso sí, si no limitas el TDP sólo tendrás batería para algo más de una hora y difícilmente llegues a las 2 horas de duración.
Cierro ya este análisis de Duskfade afirmando que estamos ante uno de los mejores indies de 2026 si lo que quieres es rememorar esa época en la que los plataformas de acción dominaban el mercado y eran los “triple A” de los años 2000. No inventa la rueda y todo lo que hace está ya visto en los videojuegos.
No obstante, realmente se siente tan bien a los mandos, que olvidas su poca innovación y te trasladas a una época que, como decía al inicio, todo era mejor que ahora. Con un buen combate contra jefes y unas plataformas dignas de un gran estudio, Duskfade se ayuda en un impresionante estilo visual para cumplir con lo que promete y dejar buenísimas sensaciones de cara a un futuro de Weird Beluga del que hay que estar muy atento.


- La sensación de desplazamiento
- Ritmo jugable perfectamente combinado entre plataformas y acción

- Quizás se le podría achacar algo más de valentía y ganas de innovar