Jugamos a lo último de Bethesda en PS5 y tenemos claro como funciona en la sobremesa de Sony.
Han pasado casi tres años desde el lanzamiento original de Starfield, y su llegada a PS5 no solo supone el fin de su exclusividad en el ecosistema Xbox. Sino también una segunda oportunidad para Bethesda de demostrar que su ambiciosa ópera espacial puede brillar en otro hardware. Esta versión no llega sola y lo hace acompañada de actualizaciones importantes como Free Lanes y contenido adicional que busca pulir la experiencia original.
Sin embargo, más allá de lo jugable o narrativo, el foco está claramente en lo técnico ya que no vamos a repetir elementos que ya hemos hablado en otros análisis. Y aquí es donde empiezan las dudas. Porque si algo ha caracterizado históricamente a Bethesda, es su capacidad para crear mundos inmensos… aunque no siempre estables. ¿Merecerá la pena el salto a PS5? ¿Han solucionado los problemas de la primera versión del juego? Os lo contamos.
Directos al grano, así es el apartado técnico en PS5 y PS5 Pro: Análisis Starfield

Entrando en materia, la versión de PS5 ofrece dos modos gráficos bastante estándar: rendimiento y calidad. El primero apuesta por una mayor fluidez sacrificando resolución, mientras que el segundo prioriza la carga visual a costa de limitar la tasa de frames. Sobre el papel, todo correcto. En la práctica, no tanto.
El modo rendimiento intenta acercarse a los 60 FPS, pero no lo consigue de forma consistente. En zonas abiertas o interiores sencillos se comporta bien, pero en cuanto el juego se pone serio. ciudades grandes, combates con varios elementos en pantalla, zonas densas… la tasa de frames cae de forma notable. Esto genera una sensación de irregularidad bastante evidente, especialmente si eres sensible a este tipo de fluctuaciones.
El modo calidad, por otro lado, es más estable. Se mantiene en torno a los 30 FPS con bastante solidez y mejora aspectos como la distancia de dibujado, las sombras o la densidad de elementos. Es, probablemente, la opción más recomendable si buscas una experiencia más consistente, aunque menos fluida. Entendemos que esto pueda molestar a la gente que busca la fluidez cercana a un juego de acción, pero el resultado estable es bastante atractivo.
Ahora bien, donde realmente hay cambios es en PS5 Pro

Aquí el juego introduce más opciones gráficas, permitiendo ajustar mejor la experiencia según preferencias. En el mejor de los casos, puede acercarse a los 60 FPS de forma más estable, e incluso superarlos en determinadas situaciones si se combina con tecnologías como VRR. Sobre el papel, es la versión más completa. Pero tiene truco.
Para alcanzar ese rendimiento, el juego recurre a resoluciones internas bastante bajas en algunos modos, que luego se reescalan. Esto provoca que la imagen no siempre sea limpia: aparecen artefactos, pérdida de nitidez y problemas especialmente visibles en elementos como vegetación o detalles finos. Y luego está el gran problema: la estabilidad. Tanto en PS5 como en PS5 Pro, el juego presenta fallos que van más allá de lo visual. Hablamos de crashes, congelaciones e incluso problemas con el guardado de partida. No es algo constante en todos los casos, pero sí lo suficientemente frecuente como para generar desconfianza.
A esto se suman otros detalles como problemas con el HDR, opciones gráficas que no siempre se aplican correctamente o bugs heredados del propio motor. Nada que sorprenda viniendo de Bethesda, pero sí algo que pesa más de lo que debería a estas alturas. En resumidas cuentas, podríamos decir que en ambas versiones es jugable pero con problemas. El caso es, que Bethesda ya ha prometido soluciones, así que estamos hablando un poco sobre papel mojado porque de cara a un futuro, estos problemas no existirían.
Con mucho más contenido que en su estreno original y la llegada de Terran Armada


Uno de los puntos más positivos de este lanzamiento es que Starfield llega con bastante más contenido que en su estreno original. Por un lado, tenemos actualizaciones que mejoran la calidad de vida general del juego. Cambios en sistemas, ajustes en la progresión y mejoras en la interfaz hacen que la experiencia sea más accesible y menos frustrante en algunos puntos clave. No reinventan el juego, pero sí lo afinan.
Por otro lado, también se incluyen expansiones que amplían el contenido narrativo y jugable. Nuevas misiones, más contexto dentro del universo y contenido adicional que alarga la vida útil del título. Eso sí, conviene dejar algo claro: esto sigue siendo Starfield. Si en su momento no te convenció su estructura, su ritmo o su forma de plantear la exploración, estas mejoras no cambian la base. La hacen mejor, sí, pero no diferente.
El último DLC de Starfield, conocido como Terran Armada, está claramente enfocada a jugadores que ya han avanzado bastante en el juego base. No es un contenido pensado para empezar desde cero, sino más bien para ampliar la experiencia cuando ya has visto gran parte de lo que ofrece el universo principal.
A nivel narrativo, introduce una nueva amenaza en forma de facción militarizada con un enfoque más agresivo y tecnológico. Esto se traduce en una historia con más peso en el conflicto directo, dejando un poco de lado la exploración más pausada para apostar por una narrativa más intensa y centrada en la acción. Las misiones tienen más continuidad entre sí y buscan dar sensación de campaña más estructurada.
En lo jugable, se nota un aumento en la dificultad. Los enfrentamientos son más exigentes y obligan a aprovechar mejor el equipo, las habilidades y la preparación previa. También se añaden nuevas armas, mejoras tecnológicas y contenido que amplía las opciones de personalización, especialmente en fases avanzadas del juego. Eso sí, no cambia la base de Starfield. Es una expansión que suma más de lo mismo, pero mejor enfocado hacia el combate y el contenido endgame. Funciona bien como incentivo para seguir jugando, aunque no redefine la experiencia.
Conclusiones finales | Análisis de Starfield en PS5
La llegada de Starfield a PS5 es importante, pero no definitiva. Es una versión más completa en contenido, con mejoras evidentes en PS5 Pro (donde además se nota que ya han pasado tres años mejorando el título) y una base que sigue siendo interesante si te gusta el estilo Bethesda.
Sin embargo, también es una versión que arrastra problemas técnicos que no deberían estar tan presentes a estas alturas. El rendimiento irregular, los fallos de estabilidad y las limitaciones del motor pesan más de lo que deberían en un juego de este calibre.
Por suerte, también llega con muchísimo contenido nuevo que no estaba en el original, por lo que sería totalmente injusto no calificarlo como una versión mejor. Además, tenemos la promesa de Bethesda de mejorar el juego, y si bien sabemos que sus juegos suelen llegar con problemas, también somos conscientes de que acaban por solucionarlos.


- Un universo enorme, con muchas posibilidades y contenido
- Mejoras de calidad de vida que hacen la experiencia más llevadera
- PS5 Pro ofrece más opciones y mejor rendimiento en condiciones ideales

- Problemas de estabilidad que afectan a la experiencia
- Rendimiento inconsistente, especialmente en modo rendimiento
- Limitaciones técnicas del motor que siguen muy presentes