Saturado. El género de los roguelike y los roguelite está saturado. Es la nueva moda, por lo que es cada vez más habitual que el estudio indie de turno intente hacerse un hueco con su propuesta. Por desgracia, cada vez es más complejo sobresalir. Hay tantas opciones disponibles que ya hasta cuesta hacer algo diferente. Hay algunos que, de hecho, ni lo intentan.
Por suerte, no siempre es así. De cuando en cuando aparece un estudio —en este caso, Smart Raven Studio— que intenta salirse de esa norma. No siempre lo consiguen. Es habitual que una buena parte se quede en la orilla por intentar innovar demasiado. Pero no siempre es así. A veces aparece un equipo que sí sabe hacer algo distinto.
Y, si bien es cierto que no podemos decir que Rune Dice vaya a cambiar las reglas del juego y/o revolucionar la historia de los rogue, la suya es una propuesta muy interesante. Quizá un tanto más sencilla de lo que cabría esperar de un título de tales características, pero con una muy buena base y una propuesta bien diseñada.
Ahora bien, ¿qué es Rune Dice? Su definición es, como poco, un tanto extraña. Seguramente muchos de vosotros ya estéis habituados al concepto de deck builder. Es decir, juegos de construcción de cartas. Slay the Spire es, con toda probabilidad, uno de los ejemplos más claros.
Bueno, pues Rune Dice es algo parecido, pero con dados. ¿Podríamos hablar de un dice builder? Probablemente sí, ya que la base teórica es muy similar. Es ahí donde Rune Dice se hace fuerte: presenta una variante visualmente muy llamativa que busca distanciarse de lo que otros ya han ofrecido a través de algo que también resulta conocido.
Análisis de Rune Dice
Cierto es que una de las grandes desventajas de Rune Dice es que se puede antojar como algo más sencillo de lo que toca si tienes experiencia en el género. Esto es debido a que, a medida que avanzas, sientes que no hay tantas pasivas en los dados con las que seguir profundizando en el dice building.
A cambio, Rune Dice ofrece un buen abanico de personajes con sus propias características. Quizá no ofrezca tanta profundidad en lo que a variedad pasiva respecta, pero sí que dispone de un abanico muy amplio de rutas gracias a que cada personaje se puede construir con una base muy diferente según lo que prefiramos.
En otras palabras, una misma opción inicial ofrece distintas ramificaciones desde el minuto 1. En runs largas (funciona como ese mismo Slay the Spire que mencioné en el sentido de que avanzas en un mapa con distintos puntos de ruta) se acaba resintiendo un poco a cambio de una rejugabilidad muy alta gracias a ese concepto de punto inicial variable.


Por lo pronto, y siendo relativamente parco, podríamos decir que es un deck builder con menor complejidad a largo plazo, pero con un punto inicial muy potente, que acompaña fantásticamente con un estilo de juego tan visual como interesante. Y es que en Dice Builder tendremos que lanzar dados.
Bueno, más concretamente, uno. Al igual que en otros rogue o incluso RPG (de los cuales también bebe un poco), cada combate se define por rondas. En cada ronda podremos hacer una acción. En este caso, disparar —que no lanzar— un dado con un 1. La idea es golpear a otro dado con un 1 para que se sumen y formen un 2, y luego este 2 se combine con otro 2 cercano.
Un juego de dados en el que no tiras dados
Es decir, tenemos un tablero repleto de dados en el que iremos sumando cada vez más números. La gracia está en intentar hacer las mejores combinaciones posibles apuntando a un dado u otro teniendo en cuenta dos cosas. Por un lado, que cuantos más dados combinemos, mejor.

Y, segundo, que hay dados especiales. No es simplemente sumar daño. Las construcciones de los personajes se pueden basar en, por ejemplo, agregar dados que hagan daño progresivo de veneno, dados que te hagan ganar más dinero para comprar más dados o mejoras, dados que golpean más duro de lo normal al sumar daño instantáneo de fuego…
Lo mejor de todo es que la curva de entrada es superamable. Aprender a jugar es facilísimo, por lo que es un juego genial para quienes no tienen tanta experiencia. Además, es realmente adictivo, y es que, aunque no sea tan profundo a largo plazo, está tan bien diseñado que da igual: es un gusto jugarlo.


Lo suficiente como para desear más. Si a este juego le agregas más contenido mediante un DLC o actualizaciones, se puede volver una auténtica locura, porque lo único que necesita es profundidad en runs largas al agregar más variables. La base es realmente buena, pues es tan divertido como peculiar dentro de un género que parecía que ya no podía darnos más sorpresas.
Lo único malo es que a veces no está muy claro cómo funcionan estos saltos, ya que no siempre van al más cercano. Además, la curva de progresión se puede sentir plana debido a que las acciones que podemos realizar son muy limitadas. Como se resume todo en golpear un primer dado con un segundo y ver qué pasa, se pierde mucho control.
Conclusiones
Es un defecto en el sentido de que afecta al diseño de las builds al reducirlo todo a simples combinaciones. Es cierto que a la larga puede sentirse algo más plano de lo que debería cuando lo comparas con otros grandes exponentes del género. También le hacen falta más variaciones de combate y escenarios, pues, llegado cierto punto, se hace algo repetitivo.


Aun con eso, sigue mereciendo la pena gracias a que es muy divertido. En esencia, considero que este es el detalle más importante de Rune Dice: es muy divertido. Cumple con su propósito y, aunque no va a marcar ni un antes ni un después en el género, está bastante bien. Me ha gustado, la verdad.
Además, aunque pueda quedarse corto en algunos puntos, tal y como ya he comentado, no significa que no haya nada. Puedes hacer combos muy chulos y la búsqueda de los mismos es realmente satisfactoria. Además, como hay un buen elenco de personajes iniciales con distintas habilidades, esa variabilidad y rejugabilidad gana muchos puntos.
En resumen, Rune Dice me ha parecido un buen juego. Tanto que os recomendaría en el 100 % de los casos que, como mínimo, le deis una oportunidad a través de su demo gratuita de Steam. Puedes probar el juego antes de comprarlo, cosa que siempre me parece genial.


- La idea de convertir un deck builder en una especie de dice builder funciona realmente bien.
- Tiene una propuesta jugable muy original dentro de un género muy saturado.
- La base jugable es muy divertida y tremendamente adictiva.
- La curva de entrada es muy amable y fácil de entender incluso para jugadores menos habituados al género.
- El sistema de combinaciones con dados resulta muy satisfactorio.
- La variedad de personajes aporta bastante rejugabilidad desde el primer minuto.
- El componente visual ayuda mucho a que cada partida resulte dinámica y entretenida.
- Tiene muchísimo potencial de crecimiento mediante futuras actualizaciones o más contenido.

- A largo plazo puede sentirse algo más simple y plano que otros grandes referentes del género.
- Le falta más variedad de escenarios, enemigos y situaciones de combate.
- El sistema de saltos y combinaciones no siempre resulta todo lo claro que debería.
- La progresión de las builds pierde profundidad en las runs más largas.