Agitar la mano y que suene música. Podría parecer que Maestro, el nuevo juego de Nintendo Switch y Nintendo Switch 2, es poco más que agitar las manos para que tus músicos toquen. A fin de cuentas, ¿qué más podrías pedirle a lo que se podría definir como un simulador de orquesta?
Si se reduce a lo absurdo, pues sí, va un poco por ese camino, pero sería quedarse algo corto. Sobre todo porque, dentro de sus limitaciones, hace un buen trabajo. Aquí hay que saber a lo que venimos: hacer música. Y ya está. No le pidas más, porque no te lo dará. Pero es normal. Quizá por eso podríamos hablar de un título que tiene un carácter muy de nicho.
Pero responde bien. Bastante bien. Empezando por el principio, Maestro arranca con un cortito pero eficiente tutorial que te introduce todas sus mecánicas. La primera, apuntar al televisor-consola antes de cada tema —al menos en NSW2— para asegurarte de que está bien calibrado.
Tras esto, los movimientos básicos. El tempo. Empiezas con el más sencillo: un 4/4 que hace mover la batuta a la izquierda, a la derecha, hacia arriba y hacia abajo. Luego le sumas los avisos, movimientos algo más bruscos que requieren de un movimiento más marcado que también puede darse en diagonal.
- Aunque lo he probado en Nintendo Switch, y creo que es la mejor plataforma, también está en PS5 y Steam.
Análisis de Maestro




Sigue con los movimientos de señalar para activar y desactivar zonas de la orquesta, marcar el final de notas largas cerrando el puño al apretar un botón o aumentar/reducir la intensidad de un sector bajando o subiendo ligeramente la mano. Parecen muchos, pero son los justos y necesarios para no agobiar mientras te ofrece variabilidad.
Está bien medido, vaya, y lejos de quedarse en una anécdota, si subes de dificultad y vas a por lo más alto, ya te digo yo que se sufre… en el buen sentido. Así que sí, esta remesa de recursos de jugabilidad está bien diseñada tanto para ofrecer un desafío como para ser agradable al mismo tiempo.
Algo indispensable teniendo en cuenta que cada acción se rige por un movimiento del Joy-Con. En efecto, Maestro se controla con movimientos corporales mientras agarramos el mando. En general, son bastante precisos, aunque a veces sufre ligeros desajustes y cuesta calibrarlo.
Hasta que no le pillas el punto, es hasta un poco errático, y no siempre es todo lo puntilloso que debería. Algunos movimientos no los detecta bien, pero es más bien un error ocasional que una constante. Es decir, funciona bien el 95 % del tiempo, por lo que el resultado final termina siendo bueno.
Un juego musical




La base inicial de canciones es buena, y eso de poder interpretar algunos temas de Ataque a los Titanes por un par de pavos a través de uno de sus dos DLC es una locura. Pero no, no es obligatorio, y es que la lista de canciones base es bastante buena. Hay auténticos temazos, desde grandes clásicos de Mozart, Beethoven o Vivaldi, hasta bandas sonoras tan legendarias como La Marcha de las Valquirias.
Técnicamente, eso sí, se le saltan las costuras. Gráficamente es bonito, pero las texturas de las caras de los personajes y otros elementos del entorno son más bien regulares. Cierto es que no es un juego que vayas a comprar por su potencia gráfica, pero se queda bastante por detrás de lo que cabría esperar.
Quizá un estilo más comiquero o caricaturesco le habría sentado bien, aunque esa es solo mi opinión. No es una verdad fehaciente. Sea como fuere, puedo hablar de una dirección artística creativa y de una banda sonora potente bien acompañada de unos efectos de sonido logrados; la calidad del audio es buena.
En resumidas cuentas, Maestro es muy sincero sobre lo que ofrece, es divertido y tiene más contenido del que parece. La selección musical es buena, la ejecución es muy eficiente y presenta una jugabilidad sólida dentro de su propuesta. Trae algunos errores menores, pero en general mantiene el buen nivel.


- Una jugabilidad sencilla de entender, pero capaz de ofrecer bastante profundidad cuando aumentamos la dificultad.
- El sistema de control funciona realmente bien y consigue que dirigir la orquesta resulte muy satisfactorio.
- La selección musical es fantástica, con clásicos inolvidables y algunas colaboraciones realmente sorprendentes.
- Es un juego muy directo que sabe perfectamente qué quiere ofrecer y no intenta ser otra cosa.
- La dirección artística tiene personalidad y consigue acompañar muy bien una propuesta centrada completamente en la música.
- Tiene más contenido y posibilidades de las que puede parecer inicialmente, especialmente si buscamos dominarlo.

- Los desajustes ocasionales del control pueden resultar molestos cuando necesitamos precisión en movimientos concretos.
- Técnicamente está por debajo de lo que podríamos esperar de un juego exclusivo de Nintendo Switch 2.
- Algunas texturas y elementos visuales resultan bastante pobres frente al buen trabajo realizado en otros apartados.