Los juegos de Cthulhu siempre tienen ese tirón especial. Hablamos de un legado forjado por el fascinante H.P. Lovecraft que cuenta con miles de seguidores, sea la propuesta que sea y en el ámbito que sea. Y hoy os venimos a hablar de nuestro análisis de Cthulhu: The Cosmic Abyss tras jugarlo en PC y sumergirnos en las más oscuras profundidades, no solo acuáticas. Así que sigue leyendo si tienes curiosidad por saber más
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Sumergirme en Cthulhu: The Cosmic Abyss en PC ha sido una experiencia tan fascinante como irregular. Es uno de esos juegos que no buscan asustarte con sustos fáciles, sino incomodarte poco a poco, dejarte pensando y obligarte a reconstruir lo que ha ocurrido pieza a pieza. Y ahí, precisamente, es donde más brilla… y también donde más se rompe.
Análisis de Cthulhu The Cosmic Abyss: una historia con un inicio muy sugerente


Vaya por delante que no estamos ante un survival horror. Aquí el enfoque es otro y no hay combates ni persecuciones constantes. En su lugar, seremos Noah, un investigador de lo oculto que desciende a una instalación submarina en el Pacífico para averiguar qué ha ocurrido con una expedición desaparecida.
La premisa es potente, y el contexto (una mezcla de ciencia ficción con horror lovecraftiano) funciona realmente bien. Lo que más me ha gustado sin duda alguna del juego es su atmósfera. Cthulhu: The Cosmic Abyss consigue generar una sensación constante de inquietud sin necesidad de mostrar demasiado.
Pasillos oscuros, estructuras imposibles y ese silencio opresivo hacen que cada paso tenga peso. Es un terror más psicológico, más sugerente, donde el miedo nace de lo que imaginas más que de lo que ves. En lo jugable, la base es clara: explorar, analizar objetos y resolver puzles. Pero no son simples acertijos aislados.
Todo está conectado a través de un sistema de investigación bastante interesante, donde vas recopilando pistas y relacionándolas en una especie de mapa mental (muy al estilo de Alan Wake pero más profundo). Esa sensación de reconstruir los hechos por tu cuenta es, sin duda, uno de los mayores aciertos del juego.
Jugablemente tocará darle al coco, pero no todo es perfecto


Además, el uso del sonar y de la IA que nos acompaña (Key) añade una capa extra. Escanear el entorno, descubrir elementos ocultos o seguir frecuencias para encontrar pistas le da un toque bastante original. Al principio me pareció brillante, pero con el tiempo pierde algo de frescura, sobre todo cuando ves que, con el paso de las horas, se cae en la repetición de las mecánicas.
Otro elemento interesante es el sistema de corrupción. Cada decisión que tomas puede acercarte más a la locura, lo que afecta tanto al desarrollo de la historia como a su final (contamos con varios finales disponibles en base a este sistema). Esto le da rejugabilidad, porque no hay una única forma de avanzar ni un único desenlace.
Sin embargo, tampoco es un sistema tan profundo como podría parecer en un primer momento. El problema llega cuando todo este buen planteamiento choca con una ejecución bastante irregular. El ritmo del juego es lento, algo que personalmente no me molestó al principio, pero que puede hacerse pesado con el paso de las horas.
Hay momentos en los que no queda claro qué hacer o dónde ir, y eso rompe bastante la inmersión. Los puzles, aunque interesantes, también tienen altibajos. Algunos me parecieron muy bien diseñados, obligándome a pensar de verdad, pero otros resultan demasiado abstractos o poco intuitivos. No es raro quedarse atascado más por falta de claridad que por dificultad real.
Lovecraft lleva a PC y Steam Deck


Y si hay un punto especialmente frustrante, es el sistema de guardado. A veces puedes notar que el juego no va acorde con tu tiempo. La falta de claridad en los puntos de guardado o el autosave poco fiable hacen que puedas perder progreso, algo especialmente doloroso en un título centrado en resolver puzles.
Aun así, no todo es negativo. La historia, aunque algo predecible si conoces el universo de Lovecraft, consigue mantener el interés gracias a cómo se presenta. No te lo da todo hecho, sino que te obliga a implicarte, a investigar y a sacar tus propias conclusiones El rendimiento de Cthulhu: The Cosmic Abyss en PC es sólido, pero irregular.
El juego, desarrollado con Unreal Engine 5, destaca por su potente apartado visual, aunque esto pasa factura en la optimización. Incluso con equipos relativamente potentes, es habitual experimentar caídas de FPS en zonas complejas o al usar el sonar, una de sus mecánicas principales. Además, pueden aparecer tirones puntuales (stuttering), lo que rompe la fluidez.
Aun así, ajustando opciones como sombras o iluminación, se puede lograr una experiencia bastante estable y superior a consolas. En Steam Deck, la situación es más limitada. El juego es jugable, pero requiere bajar la calidad gráfica a niveles bajos o medios y activar tecnologías de reescalado para mantener una tasa de frames aceptable.
Incluso así, no siempre alcanza los 30 FPS estables, especialmente en momentos exigentes. Esto hace que la experiencia sea menos fluida y algo inconsistente, aunque sigue siendo disfrutable si priorizas la portabilidad.
Análisis de Cthulhu The Cosmic Abyss: conclusiones


En definitiva, Cthulhu: The Cosmic Abyss me ha dejado sensaciones encontradas. Por un lado, es un juego con una identidad muy clara, que apuesta por la investigación, la narrativa y la atmósfera por encima de la acción. Cuando funciona, es realmente absorbente.
Pero por otro, su falta de pulido, sus problemas técnicos y algunas decisiones de diseño hacen que no alcance todo su potencial. Es un título que recomendaría sobre todo a quienes disfrutan de experiencias narrativas lentas y del horror cósmico más clásico. No es para todo el mundo, pero si entras en su propuesta, tiene momentos que realmente merecen la pena.


- Su atmósfera y su ambientación
- El poder contar con varios finales y su sistema de corrupción

- Aspectos técnicos a mejorar
- Al ritmo se puede llegar a cortar varias veces