Análisis de ‘Clid the Snail’ | Destrucción made in un caracol con mala leche

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Euclides, el caracol con más mala hostia que he conocido, ha llegado a la ciudad para salvar la situación. Armado hasta los dientes, y con ganas de jarana, hará de las suyas hasta acabar con la amenaza de… las babosas. Así se presenta Clid the Snail, la muy peculiar propuesta de Weird Beluga Studio, un joven equipo de desarrolladores madrileños y los vencedores de la VI edición de los Premios PlayStation. ¿Queréis saber más? ¡Pues os lo contamos!

Clid the Snail, la historia de un caracol rebelde

Análisis de Clid the Snail | La historia de un caracol que se dedicaba a asesinar babosas
Análisis de Clid the Snail | La historia de un caracol que se dedicaba a asesinar babosas

Bienaventurados sean los parias, pues un nuevo héroe ha llegado a la ciudad. Bueno, en realidad se marcha, pues nada más comenzar nuestra aventura —y tras superar un bien planteado tutorial incrustado dentro de la propia narrativa— somos expulsados de nuestro hogar. Euclides, alías Clid, es un caracol con ansias de aventura. Por desgracia, el resto de su raza no le entiende, así que terminan por exiliarle tanto de su urbe como del resto de poblaciones caracolas. Clid, de golpe y porrazo, se queda sin refugio. Así pues, armado con su fiel rifle láser y acompañado por Belu la luciérnaga, se marcha.

Pronto comprendemos que el mundo se ha ido, literalmente, a la porra. El ser humano es un mero recuerdo y, a día de hoy, la tierra es gobernada por una suerte de versiones antropomórficas de toda clase de criaturas. Véase, por ejemplo, Clid. El caracol, lejos de lo que cabría esperar, tiene brazos y piernas. Su concha, en cierto modo, es una especie de mochila que carga a la espalda y… bueno, digamos que siempre tiene las manos ocupadas con un bláster, un lanzallamas o una granada cargada de malas intenciones. Eso sí, somos los buenos. O eso parece.

Sea como fuere, Clid The Snail nos sorprende desde el primer momento gracias a una muy rica ambientación postapocalíptica y a un gran elenco de personajes primarios y secundarios. La idea, en cierto modo, es simple. Las babosas, a las que se les ha ido la cabeza, están sembrando el caos allá por donde pisan. Sí, pisan. No reptan. Pisan. Bueno, de cualquier manera, las babosas la están liando parda, así que nos tocará abrir fuego y poner calma allá por dónde vayamos.

Mi nombre es Clid. No me toques las… ¿antenas?

Análisis de Clid the Snail | Pronto conoceremos a nuestros compañeros de armas

Nuestra primera tarea, en realidad, no es acabar con su expansión o sus locas ganas de matar. Clid, en realidad, parte en busca de un nuevo hogar, pero la cosa sale mal. Nada más llegar al primer poblado se encuentra con una rata pirómana que… Bueno, digamos que ha exterminado a todo un pueblo de saltamontes. ¿Y qué hace Clid? Pues lo revienta a tiros para sobrevivir. Es así como terminamos conociendo a Haelsy, una simpática murciélago equipada con dos auriculares a modo de ¿propulsores? La verdad es que no tengo ni idea, pero mola muchísimo.

Haelsy nos comenta que la rata pirómana se llama Ska y que, en realidad, es su compañera. Bueno, era; ahora está muerte. Curiosamente, lejos de enfadarse, Hasley comprende que no es culpa nuestra, pues Ska estaba fuera de control. Es así como, no sin antes desconfiar de sus intenciones, terminamos volando hasta su base de operaciones. Allí conoceremos a: Morti el erizo, una especie de herrero capaz de forjar armas de toda clase; Atxaka, una tortuga con pinta de sabionda con la habilidad crearnos conchas nuevas; Itako, una rama con aspecto de samurái; y Cassius, un camaleón que hace las veces de líder. Haelsy, por cierto, es algo así como la exploradora del grupo.

Ska, por su parte, era el músculo del equipo. Vamos, que se encargaba de poner un poco de fuego por aquí y por allá cuando era necesario. Cassius, consciente de la situación, nos ofrece un trato: nos podremos quedar en su guarida si trabajos con ellos. Somos, a fin de cuentas, quien ha derrotado a Ska, así que podemos ser útiles. A regañadientes, aceptamos. Pronto recibimos nuestra primera misión: salvar a un poblado de conejos del ataque de las babosas. Y así comienza, ahora sí, nuestra verdadera aventura.

Una ambientación exquisita

Análisis de Clid the Snail | La estética mezclará elementos retro con cyberpunk y steampunk

Nos encontramos, por consiguiente, con esa —ya mencionada— distopía postapocalíptica protagonizada por toda clase de animales antropomórficos. ¿Os soy sincero? Me ha encantado. Ya sea por diseño o ambientación, Clid the Snail tiene todo lo que le podríamos pedir a un juego de tales características. La narrativa es muy acertada, el diseño de los personajes es una pasada y el concepto del mundo es una verdadera maravilla. Aparte, encontraremos cientos de cameos y referencias, desde un CD de música pirata con el logo «verano mix» hasta una calavera humana tirada por ahí pasando por una Memory Card de PlayStation 2, un tenedor que sirve como soporte para un puente o el diamante de un anillo de pedida que, aunque no sabemos qué es, parece valioso.

¿Qué quiero exponer con todo esto? Que la narrativa, si bien es cierto que a veces es un poco lenta, es muy buenaClid the Snail te hace querer saber más sobre todos y cada uno de sus personajes y sobre su universo. Es más, me gustaría poder ampliar el lore de alguna forma, aunque lo veo algo complicado teniendo en cuenta su valor como indie. Sí, ha contado con apoyo de Sony, pero sigue siendo un estudio pequeño que trabaja por cuenta propia… en cierto modo. Bueno, da igual. Que Clid the Snail es una verdadera pasada en lo que contexto e historia se refiere. El guion, eso sí, no es nada del otro mundo, pero presenta una serie de buenos ganchos para mantenernos en el punto.

Si tuviese que ponerle una queja sería, sin lugar a dudas, los diálogos. En Clid the Snail tendremos dos tipos de conversaciones: las correspondientes a la historia principal y las secundarias. Las primeras, por mucho que queramos, no podemos pasarlas rápido, solo saltárnoslas. Toca, simplemente, leer y esperar. Las segundas, por su parte, nos dan la opción de pasar al siguiente cuadro de diálogo una vez terminemos de leer a través de un simple botón. ¿Por qué no hacer esto con todas? Es algo que no comprendo. Por suerte, y es algo de lo que no me quiero olvidar, el doblaje —no creo que sea ningún idioma en concreto, pues a mí me han parecido ruidos informes sin más— es súper curioso y divertido.

Es la hora de los tiros

Análisis de Clid the Snail | Apuntar bien será muy importante

Dejando a un lado la ambientación, Clid the Snail se define como un twin-stick shootertop-down shooter con perspectiva isométrica. Lejos de lo que cabría esperar, es un título bastante calmado en dónde, más allá de una voragine de balas sin control y unos reflejos desmedidos, lo que se exige es paciencia y precisión. Clid se enfrentará a pequeños grupos de enemigos a los cuales tendrá que hacer frente, pero con paciencia. Dispondremos, desde el primer momento, de un rifle láser que dispondrá de dos modalidades de tiro: normal y cargado. El segundo, obviamente, hace más daño.

También tendremos granadas y una voltereta para esquivar y ganar espacio. Con el tiempo nuestro arsenal crecerá, pero también el de nuestros enemigos. Con todo esto, y a través de una serie de «habilidades especiales» que irán cambiando en función de la concha que llevemos equipada (recordemos que la tortuga nos puede fabricar nuevas), será con lo que nos enfrentemos al mundo. Será a través de un gameplay bastante de avanza y dispara bastante sencillo y efectista. Por el camino nos iremos encontrando recursos para mejorar nuestro equipo, aumentar nuestra salud, etc.

Algunos de estos, por cierto, solo estarán disponibles una vez resolvamos ciertos puzles cuya mecánica se basa en disparar bien, memorizar pautas y encontrar el camino.

Un twin-stick shooter de ritmo pausado

Análisis de Clid the Snail | El escenario tendrá muchos detalles y referencias
Análisis de Clid the Snail | El escenario tendrá muchos detalles y referencias

En general, tanto los disparos como los puzles y la exploración funcionan bastante bien. Todos van al mismo ritmo; tranquilo. Sea como fuere, es divertido, entretenido y desafiante. No obstante, presenta dos errores que han trastocado nuestra experiencia de juego. El primero de ellos, y el más fragrante, es la presencia de bugs. A lo largo de nuestra experiencia nos hemos encontrado con varios fallos que, si bien solo nos han obligado a reiniciar desde algún punto de control cercano, han empañado la experiencia.

El otro error es la curva de dificultad, ya que está muy mal medida. Mientras exploramos por el mundo avanzamos sin problema, pero cuando nos toca enfrentar un desafío o un jefe final… Explota. Clid the Snail tiene picos de dificultad que nos obligarán a reiniciar una y otra vez la misma zona hasta que superemos el desafío de turno. No sería un problema si fuese así todo el tiempo, pero no lo es. Son secciones concretas en donde, de repente, el juego decide ponerte las cosas más complicadas de lo normal. Sin previo aviso. No se me mal entienda: no estoy en contra de un buen reto.

Lo que no me parece bien es que todo sea relativamente fácil para, sin previo aviso, darnos una hostia, relajarse de nuevo y, al rato, darnos una segunda. No es progresivo; es una montaña rusa.

Ciencia ficción sombría 

Análisis de Clid the Snail | La ambientación y el diseño de escenarios es uno de sus puntos fuertes

Ahora bien, si hay algo que me ha parecido fascinante ha sido el diseño y la escenografía. Como ya os he venido comentando con anterioridad, Clid the Snail es una distopía postapocalíptica protagonizada por animales antropomórficos. En ese sentido, Weird Beluga Studio ha hecho un gran trabajo, tanto en la construcción de su mundo como en el desarrollo y diseño de sus personajes y escenariosClid the Snail es creíble y está lleno de detalles y, al mismo tiempo, nos permite redescubrir el mundo desde un punto de vista muy diferente. Fantasioso hasta cierto punto, nos recuerda a una suerte de grimdark, pero con toques retrofuturistas y cierto aire a cyberpunk.

Los nuevos gobernadores del mundo aprovechan la tecnología que han dejado atrás los seres humanos y la adaptan a sus necesidades. Así pues, pasaremos de áreas de tundra congelada a escenarios con luces de neón y puertas automáticas mientras un reproductor de música antiguo, un tenedor sobre un puente o un mechero tirado en el suelo nos recuerdan que, en realidad, es nuestro mundo… después de que nosotros nos hayamos marchado. En resumidas cuentas,  es una pasada perderse por sus escenarios e ir de aquí para allá descubriendo e investigando.

No podría ser así de no ser por su buen trabajo con la banda sonora. Más bien tranquila, impone el ritmo de la narrativa y el gameplay. No dispone de grandes temas, aunque hace un buen trabajo. Por su parte, el rendimiento es mayormente bueno. Yo lo he jugado en PlayStation 5 y, dejando a un lado los bugs —recuerdo haber encontrado unos cuantos—, es fluido y estable. Tiene ciertos errores que podrían solventarse con un repaso para pulir detalles. En general está bien, pero podría mejorar.

Análisis de Clid the Snail | Conclusiones

Análisis de Clid the Snail | La paleta de colores es otra de sus grandes virtudes
Análisis de Clid the Snail | La paleta de colores es otra de sus grandes virtudes

Es una pena que la curva (más bien picos) de dificultad sea errática y que haya errores en forma de bugs, pues de otra forma Clid the Snail sería mucho mejor juego. Su buen ritmo narrativo y su peculiar sentido creativo, su forma de entender los twin-stick shooter, su sentido del humor, su atractivo en líneas generales… Tiene muchísimas virtudes. Es, aun a pesar de los errores, un juego que os recomendaría con los ojos cerrados si os llama la atención mínimamente. El género es un poco más de mucho, mas no por ello deja de ser divertido. Engancha y atrapa. ¿Queréis que vaya al grano? Me ha gustado bastante.

Análisis de Clid the Snail. Clave de juego para PlayStation 4 cedida por Koch Media.

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